Caer en manos invasoras

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La mente de don Poncho es un mundo de mundos. En él cabía lo mismo la cotidiana nota que debía escribir para alguno de los periódicos que le tenían con gran regocijo por sus textos rápidos, certeros y bien escritos. Su columna en El Noticiero, aquel periódico azul vespertino era motivo de alegría al leer sus pocas letras en una portada que llegó a tener buena clientela en Toluca. Era el periodista, el columnista, el asesor de periódicos y revistas, el consejero de sus amigos y de aquellos que no lo eran. En su cabeza cabía el mundo y muchos mundos. Por eso en su libro que citamos por igual escribe lo siguiente: ¿Acaso no tenía que apagarse este Quinto Sol que estaba viviendo? Pero se apagó más repentinamente que los otros. El hombre supo que llegaba el viento, que comenzaba el diluvio, que estaban ahí los terremotos. Los otros Soles quizás murieron porque habían llegado a su total decadencia y tal vez algunos celajes ponentinos anunciaron su muerte. Pero este Sol Azteca, en pleno cenit, cayó de pronto y como herido por el rayo

Imaginería que le viene al cronista de sus muchas lecturas y de reflexionar: ¿Cómo fueron aquellos tiempos de conflagración social cuyas repercusiones llegaron a todos los continentes de la tierra? ¿Había habido algo igual en todos los tiempos? Insisto, no es estudiar un pasado banal el de aquella conquista hecha en el nuevo continente por españoles y portugueses, es materia de estudio en la Tierra dejando a un lado las envidias de culturas que dicen ser las elegidas y por lo mismo, se niegan a ver el patio de su vecino, las fortalezas de que está hecho o sus debilidades. Esta escuela es ajena a la educación de la humanidad y por eso, se hace de las religiones reductos, facciones o clanes que sólo ocasionan destrucción entre los hombres en la Tierra.

Esos tiempos son materia de estudio y seria reflexión. Bien dice García Sánchez: Como hecho histórico, el fenómeno de la Conquista de América es de importancia tal, que nos vemos obligados a tratarlo en detalle lo mismo si pretendemos abarcar la historia de la humanidad, que si nos referimos particularmente a la historia Patria, o a la de América. Existe, pues, una enorme información y un vasto tratamiento de los asuntos relativos al Descubrimiento, a la Conquista y que nos hablan paso a paso de las hazañas de la Europa expansionista. Toluca, palabra que es centrífuga y centrípeta a la vez. Aleph, que nos lleva a estudiar el pasado telúrico y remoto de América. Obligación para comprender cómo llegó el hombre a América y cuándo sucedió ello. ¿Qué cosa fue de las tribus nómadas de aquellos tiempos y tratar de comprender su dura y cruel lucha por sobrevivir a los tiempos de invierno o de fenómenos climáticos donde no había calefacción ni techo que les recibiera. Estudiar la palabra Toluca nos invoca a ir al fondo del asunto y no cortar por flojera con lo que tiene mar de fondo, sin ser un simple laguito para nuestra curiosidad. En su texto el cronista cita trece razones, por las cuales sucedió la conquista en la que vencen los españoles, cita la octava, porque nos dice que además de Hernán Cortés en el nuevo continente hubo otros conquistadores de la misma raza que el que venció en Mesoamérica, cito: 8º.— Aunque dicho con amargura por Francisco Bulnes, es verdad que la conquista la hicieron cientos de miles de indios y la pura influencia psicológica de un puñado de “super-hombres” que montaban extrañas bestias y escupían fuego por unos tubos de metal. El llamado talento de Cortés resulta lo mismo que el de Pizarro, el de Almagro, el de Guzmán, el de Ponce, el de Cabeza de Vaca. Sobraban “corteses” para la conquista, tipos zorrunos, capaces de toda transacción, de todo crimen “político”, de toda salvajada estratégica

Claro como que tenían por escuela la vida feudal de Europa donde familias terminaban destruyéndose, por el fin de tener el poder político de la monarquía y el poder económico, que les daba bienestar y seguridad, al poder comprar al clero y a la milicia, que por ello estaba a disposición los siete días de la semana para servir al Rey que saliera victorioso de las intrigas, maldad y crueldad demostrada.

Una palabra y muchos personajes son los que conforman la historia de una comunidad, pueblo o nación. Las demás citas que hace el cronista en su libro escrito para ser libro de cabecera de estudiantes Preparatorianos, dice, por ejemplo: 10.— En síntesis, todas las circunstancias estuvieron en contra del vencido y por eso cayó vencido. No hay un peligro, no hay una empresa de adalides de novela caballeresca. La segunda parte del negocio de Colón, es decir, el verdadero negocio, se realiza con el cálculo, plan y proyecciones frías de una empresa comercial guerrera de las que tantas han existido en el mundo. La debilidad del enemigo, esa susceptibilidad religiosa que muestra, su estado de barbarie técnica, seduce al europeo y son la máxima razón de la conquista.

No hay duda, el escritor que por igual fue cronista, periodista, poeta, cuentista porque lo mismo hacía relato, que le daba a la ficción, estudioso de leyendas y tradiciones: deja en su saber prueba de que nada se puede hacer, cuando se ama la palabra, si no se mete uno con ella, como Juan por su casa sin miedo, con respeto, pero con audacia, para conocerla, amarla y utilizarla, en el decir que se desea decir. Cómo lo extraño: extraño sus charlas llenas de sabiduría, dicha con palabras sencillas y agradables, elocuentes pero a la vez simples y rápidas en el responder a cuestiones que le hice. Por la vida pasan Sócrates que no fueron necesariamente a imagen y semejanza del filósofo griego. Pero que si siguieron sus lecciones de dar conocimiento y despertar la mente de los jóvenes y de aquellos que se les acercan buscando respuestas a cosas de la vida, que a veces parecen grandes murallas donde no se puede llegar al entendimiento, y personajes como don Poncho con unas pocas palabras dando solución, permitía que se respirara con el gozo de saber que no era tan difícil la pregunta hecha.

Relato es lo que cuenta don Poncho: 9º.—Cortés aprovechó todos los errores, todos los problemas de su más grande enemigo: Tenochtitlan. Aprovechó hasta las debilidades místicas del enfermizo Moctezuma Xocoyotzin. Incluso el modo de pelea de los Caballeros Sol, a quienes, más que aniquilar al enemigo, les importaba tomarlo prisionero asimismo, mientras los españoles mandaban por delante a las infanterías, Cuauhtémoc descabezó pronto a sus huestes al mandar a la vanguardia a sus mejores capitanes. Para los Tenochcas, todos y cada uno de los soldados españoles tenían el mismo valor y el mismo precio. De haberlos querido asesinar, estaba en sus manos hacerlo. Pero los caballeros Sol preferían dejarse matar a fin de capturar vivos a los invasores. Será cierto esto o es ficción del profesor de escuela Preparatoria, que en el fin de hacerles sencillas las lecciones de historia a jovencitos que apenas estaban entrando a la vida del ciudadano al finalizar su educación Preparatoria. La lectura es sabrosa de este libro que es relato y lecciones de historia para jovencitos de entre 15 y 18 años. 

Cuenta don Poncho: Capítulo XXII / El Altiplano va Cayendo en Manos Españolas / Cuando la fiesta del “Quinto Sol” estaba en su apogeo, el chacal Pedro de Alvarado y su tropilla de galeotes se arrojaron, enloquecidos por el rutilar de las gemas, en contra de la flor y nata de las castas sacerdotales del Altiplano. Les arrancaban las pulseras con todo y mano, los anillos aún retenidos por el dedo, con todo y dedo; saltaban las narices con todo y nariguera y las orejas volaban por culpa de los ricos zarcillos. Me lo imagino, lo viví en aquellos tiempos en su magisterio, en la Preparatoria Adolfo López Mateos; escuela de bello edificio, que en su parte frontal hoy luce un mural del pintor chileno Orlando Silva: amante de México, amigo seguro de don Poncho, pues en Toluca el artista visual vino a encontrar a sus hermanos de ideas humanistas, reflejo de la mentalidad de americanos libres y orgullosos en el siglo XX.