+La trata de personas un fenómeno social que cada vez está más cerca de nosotros; Lerma, Ocoyoacac, Otzolotepec y Xalatlaco con el agua hasta el cuello y nadie hace nada

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La frase:

Aunque no pagues por sexo, tu silencio te hace cómplice

UNA VERDAD

Trata, fenómeno social que nadie quiere ver

La trata de personas es un fenómeno contemporáneo, que cada vez está más cerca de nuestro entorno, y al cual las autoridades, en los hechos, han dado poca importancia. Pareciera que se trata de un asunto que sólo enfrentan los migrantes, pero no es así, a veces esta problemática está tan cerca como la propia familia.

La trata de personas implica el uso de la fuerza, fraude o coerción a cambio de trabajo, servicios o un acto sexual comercial.

Causar que alguien menor de 18 años participe en un acto sexual comercial, independientemente del uso de la fuerza, fraude o coerción, es trata de personas.

Para controlar y explotar a las víctimas, los tratantes de personas utilizan diversos tipos de fuerza, fraude o coerción. Estos tipos incluyen la imposición de deudas, las oportunidades de empleo fraudulentas, las promesas falsas de amor o de una vida mejor, la coerción psicológica y la violencia o las amenazas de violencia.  

La trata de personas, una moderna esclavitud.

La gente a menudo cree falsamente que la trata de personas implica que las víctimas deben ser trasladadas de un lugar a otro para calificar como víctimas. La trata de personas no requiere transporte para ser considerado un delito. Es un delito que se puede cometer contra un individuo que nunca ha abandonado su ciudad natal. 

Las víctimas de la trata de personas pueden ser de cualquier edad, raza, sexo, etnicidad, nacionalidad, estatus migratorio y clase socioeconómica. En muchos casos, las víctimas no acuden a buscar ayuda porque son vulnerables, pueden existir posibles barreras del idioma, tienen miedo de las autoridades del orden público o no se identifican como una víctima.

Los tratantes de personas explotan muchas vulnerabilidades para victimizar a las personas. Las vulnerabilidades para los niños pueden incluir una falta de seguridad en el hogar por violencia, abuso y negligencia; falta de vivienda o estatus de fuga; y la falta de atención adecuada en el sistema de bienestar infantil.

Otras vulnerabilidades para adultos y niños pueden incluir la falta de confianza en las instituciones gubernamentales, dificultades económicas, aislamiento de la familia y/o la comunidad y el desplazamiento por desastres naturales.

Las víctimas se encuentran en industrias legítimas e ilegítimas, incluyendo principalmente la trata sexual: servicios de acompañantes, servicios de masajes ilícitos, solicitación sexual al aire libre, burdeles residenciales, bares y clubes de striptease, producción de pornografía, servidumbre sexual personal y transmisión en vivo de explotación sexual.

También se incluye en este ámbito al trabajo forzado, entre el que se mezcla el trabajo doméstico (como mucamas), equipos de ventas ambulantes, restaurantes, venta ambulante y mendicidad, agricultura, servicios de belleza, construcción, hoteles, paisajismo, entretenimiento, servicios de limpieza comercial, fabricación, pesca, minería, carnavales, silvicultura, atención médica, instalaciones recreativas e incluso actividades criminales, como el tráfico ilícito de drogas.

Las víctimas de la trata de personas han experimentado traumas y daños significativos. Las víctimas pueden ser incapaces o pueden estar impedidas de obtener ayuda debido a las vulnerabilidades existentes.

Es importante atender a las víctimas con cuidado y respeto, y obtener apoyo profesional de inmediato para garantizar una respuesta centrada en la víctima e informada sobre el trauma.

Reconocer los indicadores de la trata de personas es el primer paso para identificar a las víctimas.

Según los especialistas, las víctimas de trata pueden ser familiares (41%), parejas íntimas (14%), amigos (11%), o traficados por otros medios (34%).

Se cree que la trata de personas es un asunto lejano a los habitantes del Estado de México, quizá más cercano a entidades fronterizas, ya sea en el norte o sur de la República Mexicana, pero en realidad no es así.

En el Estado de México existen localidades donde estas prácticas son muy recurrentes, casi cosa de todos los días, y la atención que se ha dado al fenómeno social es prácticamente nulo, como ocurre en el sur mexiquense, en localidades como TejupilcoAmatepec y Tlatlaya, donde las condiciones económicas de las familias hacen que incluso hay quienes venden a sus hijas con fines sexuales, o la zona mazahua, como San Felipe del Progreso y Temoaya, donde se trafica con jóvenes que son reclutadas como trabajadoras domésticas a las que se tiene prácticamente en condiciones de esclavitud para atender hogares de personas de altos ingresos económicos.

Entonces la trata de personas no es un fenómeno social lejano, está cada vez más cerca de nuestras grandes ciudades y es un fenómeno recurrente al que ni siquiera se le considera como un delito, pues las prácticas utilizadas para obligar a las personas a permitir el dominio de otros ni siquiera recurre a la violencia física, sino que se ha hecho tradición y es aceptado por los propios familiares de las víctimas porque consideran que es una forma de ganarse la vida.

Hay mucho que investigar y, sobre todo, que actuar en materia de regularización entre lo que es el trabajo y estas formas de explotación, que son más recurrentes de lo que se cree y que poco se voltea a ver para evitarlas y sancionarlas.

Lerma bajo el agua y nadie hace nada

Desde hace más de 2 semanas el municipio de Lerma y sus límites con el municipio de Ocoyoacac se encuentra inundado y la respuesta de las autoridades, desde el ámbito municipal hasta el federal, pasando por el estatal, ha sido prácticamente cero.

La zona industrial de Lerma, bajo el agua con los constantes aguaceros.

El río Lerma, con sus distintas denominaciones según la comunidad por la que atraviesa, ya no aguantó la intensa cantidad de agua que ha caído en los días recientes por lluvia, y han amanecido derramadas grandes tramos en las ciénegas del río Lerma, pero también en los parques industriales de ese municipio y en sus límites con Otzolotepec y Xonacatlán.

La zona de cultivos prácticamente ya está cosechada porque el adelanto de las lluvias y la intensidad de éstas hizo que los agricultores levantaran las cosechas mucho antes de lo normal, pero todo el rastrojo está ahí, ahora inundado con aguas que mezclan las lluvias con los escurrimientos de la zona industrial.

También las factorías en los distintos parques industriales han comenzado a sentir los efectos negativos del exceso de lluvias, y para han sido miles de trabajadores que tuvieron que cruzar por campos totalmente anegados para llegar a sus lugares de trabajo.

Hasta el momento las autoridades de Protección Civil, de la Comisión del Agua del Estado de México o de la Secretaría del Campo se han convertido en simples espectadores y no han brindado ningún tipo de ayuda o atención a los afectados.

En algunos días la lluvia no tuvo misericordia de las zonas ya afectadas y se hizo presente mucho más temprano, lo que se convirtió en un factor más en contra de la atención a este problema.

Los únicos a los que se vio con un poco de voluntad de hacer algo fue a los miembros de la Secretaría de la Defensa Nacional que se apuraron a colocar costalera en los márgenes del río, lo cual sirvió de muy poco dado el grado de inundación que ya presenta la zona.

De los gobiernos municipales no hay mucho que decir, se han mantenido pasivos, como si no ocurriera nada, lo que provocó la reacción social en algunas zonas de vecinos que fueron a protestar a las alcaldías para exigir que se haga algo, lo malo es que contra la fuerza de la naturaleza en realidad hay muy poco qué hacer, y sólo toca aplicar medidas de reacción ya que las preventivas no se hicieron en tiempo y forma como debería haber sido.

Seguramente la autoridad tendrá la salida de decir que fueron lluvias atípicas, que ha llovido como nunca antes, aunque todos somos testigos de que el alto nivel de lluvias que se han registrado en los últimos años es cada vez más intenso y no hay un plan operativo que prevenga los efectos negativos de esta situación que si bien tiene un origen natural, no ha tenido una planeación y mucho menos una ejecución adecuada.

Sería bueno preguntar a la autoridad estatal qué se hizo previo a que se registraran lluvias de esta intensidad, porque, al menos hasta donde se sabe, son muchas las localidades que ahora están siendo afectadas, como Lerma, Ocoyoacac, Xonacatlán y Otzolotepec, en donde no hubo inversión para acciones de desfogue ni dragado de drenes, por lo que ahora la población está con el agua hasta el cuello.