A UN FLASH DE LA SELFIE QUE CAPTURA EL MOMENTO

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En días pasados acudí a una exposición de dinosaurios en el Centro Tolzú, ubicado en la zona centro de Toluca; por cierto, en la esquina se encuentra un hermoso mural que alude a la historia de nuestra ciudad. Tan lleno de colores, es sin duda bellísimo y muy llamativo; sin embargo, también es una lástima que para admirar ese hermoso mural se haya talado un árbol gigante con bastantes años de edad, que brindaba sombra a los transeúntes. En fin, es parte de la modernidad arrasar con la naturaleza para dar visibilidad a lo comercial. 

La exposición de dinosaurios, Era Sauria: Huellas Mesozoicas”, un concepto bastante interesante para los que somos padres de niños pequeños, es una buena oportunidad para brindarles a ellos una experiencia, o bien, eso creía que deberíamos hacer los padres. Al entrar a la exposición, noté que en la fila se encontraban muchos niños emocionados por entrar a la exposición; no obstante, al hacerlo a la primera sala, mi perspectiva cambió. Era una fila enorme, dije: ¿Por qué la fila no avanza? En seguida observé frente a mí que una familia tomaba una famosa selfie en cada demostración; los niños no observaban los dinosaurios, solo posaban para la selfie. 

Esta misma acción como epidemia se repetía con cada familia que iba delante de la fila; por cada demostración, era una familia posando para tomar la foto y continuaban con la siguiente demostración. Los dinosaurios eran nada más modelos de las fotos; no vi curiosidad de los pequeños por leer la pequeña explicación de cada imagen, y de los padres, tampoco vi que tuvieran la inquietud de mostrarles a sus niños lo que había dentro de cada sala. Desde luego que tomar fotografías tiene un objetivo particular, que es capturar un momento, que con el paso de los años nos sirve para recordar cómo eran las cosas, hacer una comparativa con lo que hemos cambiado tanto las cosas como nosotros mismos; esto lo saben bien los fotógrafos, quienes cumplen también el papel de cronistas gráficos y a quienes les debemos parte de rescatar la historia.

Sin embargo, hay algo que no pueden capturar el total de fotografías almacenadas en un teléfono, es: La experiencia, el vivir el momento, captar los sonidos, los colores, identificar qué nos conecta con ese pasado, tener una anécdota que contar a los amigos. Porque, a decir verdad, los familiares y conocidos de cada persona que suba a sus redes sociales todas las fotos que tomó ese día sabrán que acudieron a la exposición; lo verdaderamente lamentable es que su experiencia vivida de ese momento se limita a fotos y no a tener una experiencia personal con lo que aprendieron. 

Esto sucede con más frecuencia en la sociedad, en todas las edades, en museos, en cafeterías, restaurantes, lugares de esparcimiento; aunque parece una acción que no afecta a los demás, lo cierto es que nos afecta a todos. Es imposible comprender los hechos de la vida cuando estamos más ocupados por grabar y fotografiar todo; basta con observar lo que sucede en los conciertos: la gente no va a disfrutar del concierto de su artista favorito, la gente va a grabar en todo momento el concierto, y la pregunta es: ¿Dónde quedó nuestra experiencia con lo que nos rodea?

Hace algunos años se acostumbraba pedirle a alguna persona de las que iban pasando que nos tomara una foto detrás de un paisaje, de una escultura o con una persona importante para nosotros; lo hacíamos por capturar un momento especial. Muchos de nosotros aún conservamos en casa el álbum de fotos; es imposible no decir: ¿te acuerdas? Inmediatamente sale a relucir lo que pasó ese día, incluso cómo íbamos vestidos, lo que dijimos, lo que había a nuestro alrededor; eso es recordar una experiencia. 

Tanta falta nos hace como seres humanos conectar con lo que nos rodea, volvernos más observadores, puesto que todo lo que hoy sabemos gracias a nuestros abuelos lo aprendieron gracias a que vivían. Los seres humanos tenemos la capacidad de aprender de lo que vemos y escuchamos; ojalá volvieran algunas buenas prácticas de nuestros padres, como grabar menos y vivir más