+Prevendrán con filtros sanitarios la entrada del ébola a territorio mexicano, por el Mundial de futbol; Transparencia de dicho, millones de pesos en observación

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La frase:

 

El ébola convierte el interior de su huésped en gelatina y empiezas a vomitar una sustancia gelatinosa.

ANDREW CORMIER

Por fin alguien hizo algo más que pronunciar discursos floridos y decidió dar un paso adelante en materia de prevención de cara a la realización, en nuestro país, de algunos juegos del Mundial de Futbol de la FIFA 2026.

Cómo sede inaugural del Mundial 2026, la Ciudad de México (CDMX) tomará medidas preventivas para evitar contagios de ébola y sarampión, informó la secretaria de Salud en la capital del paísNadine Gasman.

Nadine Gasman Zylbermann.

La funcionaria capitalina anunció la aplicación de vacunas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y terminales de autobuses en la capital, a partir del miércoles 3 de junio.

 

Vamos también a hacer mucha difusión y promover la salud sexual, la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, detalló.

En su exposición, Gasman Zylbermann afirmó que hay poco riesgo; sin embargo, se tiene una estrategia federal para la detección en aeropuertos ante la movilización de personas de diferentes partes del mundo, principalmente provenientes de África.

Tenemos en el Aeropuerto de la CDMX un subcomité de vigilancia epidemiológica, de alerta y vigilancia para todas las enfermedades, especialmente en este momento para el sarampión y el ébola, detalló.

La secretaria de Salud local calificó la Copa Mundial como un momento importante en términos de vigilancia epidemiológica y promoción de la salud, por lo que anunció que se movilizará todo el personal médico y de enfermería necesarios para evitar brotes de esas enfermedades que se han observado en otras partes del mundo.

Hay poco riesgo; sin embargo, como vienen personas de diferentes partes del mundo hay una estrategia federal para la detección en aeropuertos, tenemos la capacidad también de tomas de muestras, de aislamiento. Vamos a estar haciendo vigilancia epidemiológica, indicó.

Así es que a nadie debe extrañar que los visitantes internacionales tengan que enfrentar filtros sanitarios, incluso someterse a medidas de aislamiento como la cuarentena, antes de su ingreso a territorio mexicano, pues se busca a toda costa que el virus del ébola no ingrese y se propague en territorio nacional.

EFÍMERAS PROMESAS DE TRANSPARENCIA

En el Estado de México las promesas de transparencia suelen durar menos que los discursos de campaña. Cambian los colores, los slogans y hasta los nombres de las dependencias, pero la historia parece repetirse una y otra vez: millones de pesos bajo observación, auditorías abiertas, hospitales rebasados y funcionarios que abandonan el cargo antes de que exista una conclusión clara sobre el manejo de los recursos públicos.

Hoy los reflectores apuntan hacia dos nombres que siguen generando cuestionamientos dentro de la administración mexiquense: Macarena Montoya y Trinidad Franco Arpero –y eso que dicen que las mujeres son mejores que los hombres, pero habrá que ver qué mujeres y qué hombres–, ex funcionarias cuyas gestiones continúan bajo revisión mientras miles de ciudadanos siguen enfrentando las consecuencias de un aparato gubernamental incapaz de responder a las necesidades más básicas.

El tema no es menor. El Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) mantiene abiertas auditorías relacionadas con contratos millonarios, presuntas irregularidades administrativas y observaciones patrimoniales en áreas consideradas estratégicas por el volumen de recursos que manejaron durante sus respectivas administraciones.

Macarena Montoya.

En total, las revisiones alcanzan más de 268 millones de pesos en contratos que hoy permanecen bajo lupa, en medio de crecientes señalamientos por adjudicaciones cuestionadas y procedimientos que aún generan dudas sobre la legalidad y transparencia con la que fueron realizados.

La gravedad del asunto aumenta cuando se observa el contexto social en el que ocurrieron estas gestiones. Mientras las cifras millonarias circulaban en contratos y procesos administrativos, miles de mexiquenses padecían hospitales sin medicamentos, retrasos en atención médica, carencia de insumos y un sistema de salud que durante meses mostró signos evidentes de colapso.

Las denuncias ciudadanas sobre desabasto no fueron aisladas ni esporádicas; se volvieron constantes en diversas regiones del estado. Pacientes obligados a comprar medicamentos por su cuenta, familiares recorriendo farmacias para encontrar tratamientos inexistentes en hospitales públicos y trabajadores de la salud denunciando carencias fueron escenas que marcaron buena parte de la administración pasada.

Esa contradicción es precisamente la que hoy alimenta el enojo social. Porque mientras los ciudadanos escuchaban discursos sobre austeridad, combate a la corrupción y transformación institucional, las auditorías comenzaron a revelar observaciones patrimoniales y revisiones sobre el manejo de recursos públicos en áreas clave del gobierno estatal.

Lo que debía representar una nueva etapa de transparencia terminó convertido en un escenario lleno de interrogantes que hasta ahora siguen sin respuesta definitiva. Uno de los puntos que más controversia genera es que, pese a la magnitud de las observaciones y al volumen de recursos revisados, no existen hasta el momento sanciones firmes ni responsables señalados oficialmente.

Trinidad Franco Arpero.

Las investigaciones continúan abiertas, las auditorías siguen su curso y las autoridades fiscalizadoras mantienen expedientes activos, pero la percepción ciudadana es que los procesos avanzan lentamente mientras las consecuencias políticas parecen diluirse con el paso del tiempo.

En un estado históricamente golpeado por escándalos de corrupción y desvío de recursos, la ausencia de resoluciones concretas termina alimentando aún más la desconfianza pública.

La situación también adquiere una dimensión política importante al interior de Morena. De acuerdo con los propios estatutos del partido, Macarena Montoya no podría aspirar a un cargo de elección popular mientras exista una investigación o proceso de revisión abierto en su contra.

El tema coloca presión adicional tanto sobre la dirigencia partidista como sobre los grupos políticos que buscan impulsar perfiles rumbo a futuros procesos electorales.

Morena llegó al poder con la bandera de erradicar las viejas prácticas de opacidad y corrupción; sin embargo, casos como éste ponen a prueba el discurso que durante años utilizó para diferenciarse de los gobiernos anteriores.

La pregunta de fondo es inevitable: ¿qué tan distinto ha sido realmente el ejercicio del poder? Porque más allá de las siglas partidistas, los ciudadanos siguen observando patrones similares. Auditorías abiertas, contratos bajo sospecha, recursos públicos cuestionados y servidores públicos que abandonan el cargo sin enfrentar consecuencias inmediatas.

La diferencia es que ahora las exigencias sociales son mayores, precisamente porque quienes hoy gobiernan construyeron su legitimidad política prometiendo actuar de manera distinta.

En el Estado de México el desgaste institucional no sólo se mide en cifras financieras o expedientes administrativos; también se refleja en la pérdida de confianza ciudadana.

Cada hospital sin medicamentos, cada contrato bajo observación y cada investigación inconclusa profundizan la percepción de que la rendición de cuentas continúa siendo una deuda pendiente.

Y mientras las auditorías siguen abiertas y las revisiones avanzan lentamente, miles de mexiquenses continúan esperando algo más que discursos: esperan resultados, claridad y responsables.

Mientras que otros funcionarios como la Secretaria de Cultura y Turismo, Nelly Minerva Carrasco Godínez, ya piensa renunciar a su cargo por la candidatura a la presidencia municipal de Melchor Ocampo.