*¡Fuerza!*
Hay lágrimas en los ojos
del alma y del corazón,
y con sobrada razón
brotan todos los congojos.
Un terremoto de abrojos
a mi tierra sacudió,
el pánico nos cundió,
pero el pueblo se levanta
y con una fuerza santa
esta unión nos despertó.
Koro.
