LLEGADA A TOLUCA

Views: 33

Leo capitulo XIII del texto de Manuel García Garófalo Mesa —trata de la llegada de Heredia a la ciudad que es capital mexiquense—, para radicar, extraño en él, por exilio permanente que es su existencia. Cuenta el autor: La ciudad de Toluca, capital del Estado de México […] siendo su altura sobre el nivel del mar, de 2.625 metros, y sobre el piso de la Ciudad de México, la de 417. La planicie en que está fundada la Ciudad, es una de las que constituyen la mesa elevada de la República. El clima es bastante frío. La temperatura media en el año es de 13.05. Hay que pensar lo que era para un cubano que había nacido al ras del mar en su amada isla, el venir a vivir al centro del altiplano de grandes culturas prehispánicas. No es extraño que sea uno de los poetas del siglo de las independencias de las diversas naciones de América Latina que le cante a su patrimonio cultural y natural, en el primero su poema Al teocalli de Cholula y el segundo en su Oda al Niagara. Bien escribe García Garófalo: Durante el reinado de Xolot, por el año de 1120 de la E:C: se fundó la Ciudad de Toluca, “al norte de la última colina, en el ramal oriental que se desprende del cerro grande Macpatxochitl de Huitz. 

Fueron tres los grupos que ocuparon la extensa superficie que comprende la municipalidad de Toluca: los matlatzincas, los mexicanos y los otomítes. Hace doscientos años que en este 2022 cumplimos, la pequeña ciudad del enorme territorio mexiquense que llegaba a Cuernavaca, Tulancingo, Tula o Acapulco pasando por Chilpancingo, en este pequeño reducto de un poco más de 8000 habitantes, a este lugar vino a radicar —cuenta García Garófalo—: Designando el Licenciado Dn. José María Heredia, Magistrado de la Audiencia de México, la cual funcionaba en Toluca, tomó posesión de su elevado cargo el 7 de marzo de 1831 viniendo a residir a dicha ciudad con su familia. Los Supremos Poderes fueron trasladados a Toluca en 24 de julio de 1830, pues residían en Tlalpan desde los primeros días del mes de agosto de 1827. La ciudad con sus respectivos Barrios, contaba con 8,500 habitantes de ambos sexos; sus pueblos inmediatos con 43,500 y sus haciendas y ranchos con 2,800 habitantes, lo que da un total para la Municipalidad de 24,000 habitantes. Los idiomas que se hablaban en algunos pueblos y barrios eran: el mexicano, el castellano y el otomí. A esta tierra vino José María Heredia y Heredia a dejar una obra que es imperecedera por su amor a todo lo que hizo, por civilidad propia de los siglos siguientes en este país. 

Comprobando en dichas obras que su espíritu era eterno a pesar de las graves circunstancias que siempre le rodearon, en primer lugar, la envidia y el egoísmo que hacía decir a los que no le querían, que era un extranjero de una no patria que seguía siendo territorio español. Estos años de la década de los treinta le verán en las alturas de la vida política y cultural del nuevo estado mexicano y, a la vez, le verán caer en su derrota final a tan sólo 35 años y meses de vida. Bien dice el investigador: Al llegar Heredia a Toluca venía a un pueblo donde actuaban hombres ilustrados y estudiosos que se preocupaban por la cultura del país y especialmente por el progreso en todos los órdenes. Estudiamos tres etapas de esta ciudad: llegada de Heredia a Toluca, el tiempo en que García Garófalo radicó, cien años después del fallecimiento de nuestro prócer. Primero una ciudad que había dejado de ser Villa para alcanzar su denominación como capital mexiquense con 8,500 habitantes en su centro municipal, y después con un poco más de 40,000 habitantes en aquella década de los treinta en que el investigador cubano dice que Toluca tiene un promedio de 13.5 de temperatura, por lo cual a Toluca se le distinguía por ser la ciudad que contaba con dos estaciones: la del tren y la del invierno en todo el año. De ahí la fama que a pesar de que ahora puede llegar a 28 grados centígrados de temperatura en verano, todavía se considera ciudad fría que espanta a turistas en general.

La investigación de Manuel García es profunda y da luces sobre aquellos tiempos para el abogado, el que no deja nunca de hablar de sus poemas y la edición que debe hacerse en mejores circunstancias de publicación; por lo cual recurre en Estados Unidos a los amigos para que cuiden la impresión. Son muchas cartas que el investigador cubano recupera en su excelente obra biográfica, cita por ejemplo, Heredia desde Toluca le escribe a su madre informándole de su nuevo estado y dice: Toluca abril de 1831 / Adorada mamá de mi corazón: he tenido grandísimo gusto de recibir la apreciable de Sumd, de 10 de enero último, y de saber por ella que en casa no hay novedad […] Ya dije a Sumd, en mis anteriores que me han hecho Oidor de la Audiencia de México que reside en esta ciudad, y he venido a servir interinamente la plaza, después que por el movimiento de Jalapa me quitaron la Fiscalía que tenía en propiedad. Por lo mismo tengo que esperar vacante para entrar de Oidor propietario, y no puedo separarme tanto porque en mi actual situación no me darían licencia con sueldo, como porque alejándome darían a otro el interinato y no tendría que reclamar a mi vuelta. 

A esto se agrega que Jacoba está embarazada, y sería duro dejarla sola en su parto. Sus cartas rebozan ternura por la familia y la madre que están lejos. El recuerdo de sus familiares y amigos son una sola cosa en un alma tan transparente y admirable, como pocas veces encontramos en tantos personajes, mujeres u hombres, que la historia nos entrega en sus múltiples biografías. Dos preocupaciones del hombre que en Toluca cuenta con casi 28 años de edad y tiene una madurez sorprendente en cosas de la vida. Madurez que no le aleja de su vocación principal, la del escritor, pues en esa misma carta dice: Dígale Sumd a Domingo Almonte, que aunque yo no pueda ir en el momento a los Estados Unidos, realice la suscripción que ofrece, y remita su importe a Gener, para que haga la segunda edición de mis poesías. Ahora me ocupo en hacer sacar una copia limpia y correcta de ellas, o bien las enviaré a Gener para que emprenda la edición, cuidando Varela o Saco de corregir las pruebas, o la haré aquí, donde hay imprentas regulares, aunque cueste más, y enviaré los pliegos impresos a Nueva York para que allí se encuadernen los tomos y remitan a la Habana, pues nuestros encuadernadores lo hacen muy mal todavía

Nuevo cargo en nueva ciudad, embarazo de la mujer amada; preocupación por el trabajo que no hay que descuidar, pues sólo de ello se mantiene la familia: y sus poemas, que deben quedar bien al difundirse por las patrias que le son propias por nacimiento, correría o residencia. Tan fácil es resumir la vida de quienes alcanzan la gloria por sus obras y no sus decires. Bien he de repetir que Jorge Luis Borges tiene razón cuando habla de la reencarnación, pues dice: los escritores reencarnar en sus libros, lo cual es cierto. El texto escrito por García Garófalo dice en resumen: la actividad desarrollada por Heredia asombra, pues no obstante dedicar muchas horas a la resolución de los diversos y complicados asuntos que se tramitaban en la Audiencia, disponía aún de suficiente tiempo para escribir su próxima obra Lecciones de Historia Universal; preparaba los originales de la segunda edición de sus poesías que trataba de publicar en Nueva York; redactaba los editoriales del periódico El Conservador, cuyo primer número vio la luz el día 1º. De junio de 1831, en Toluca; colaboraba en las principales publicaciones de México; estudiaba y leía con detenimiento y placer; sostenía asiduamente correspondencia con su madre, familiares, amigos de cuba y Estados Unidos y producía sus inspiradas composiciones de su fecundo y brillante numen, para admiración de todos, ¡Y aún tenía tiempo Heredia para la política…!. Todo eso, mientras los demás lo veían con cariño o con odio que terminaría por hacerle todo el mal que pudieron. Pues ¿cuándo al talento se le han puesto en vida alfombra roja para que pase sin ser envidiado?… Lo dice bien Sor Juana Inés de la Cruz, quien vivió la envidia hasta que le legaron la muerte a través del tifus. El talento es el bien más envidiado en el mundo, por eso la admiración de los demás por artistas, intelectuales y científicos.