Las bancas del futuro incierto
Con la mirada alternando entre el papel y la pantalla del teléfono, decenas de jóvenes ocupan a diario las bancas, banquetas y jardineras del primer cuadro de Toluca para llenar solicitudes de empleo a la intemperie.
El smartphone se ha convertido en la herramienta indispensable para consultar la CURP, el RFC o conseguir datos al momento mientras se completa el formulario.
En el Estado de México, donde el desempleo afecta a más de 260 mil personas y la informalidad supera el 53 %, la búsqueda de trabajo para las nuevas generaciones se ha vuelto una jornada itinerante. Ni la tecnología al alcance de la mano ni los títulos académicos garantizan hoy un acceso rápido al mercado laboral formal.

