HEREDIA EN NIDO TOLUQUEÑO

Views: 436

El poeta exiliado de Cuba por querer la Independencia de la Isla a manos de los realistas españoles. Historia que ha de durar prácticamente un siglo de lucha en la que fallece su principal prócer, el intelectual, sabio, político y patriota José Martí. La historia de Cuba es prueba de grandeza de quienes han nacido en este continente. Los mexicanos podemos decir que no existe mayor cercanía con algún país, que no sea en primer lugar con Cuba y sus ciudadanos de alegre corazón y afectos especiales hacia los demás. De Cuba llega pasando por Estados Unidos el poeta, educador, periodista y editor José María Heredia, y en nido toluqueño ha de realizar su principal obra que le engrandece para siempre. 

Nadie como él y como el libertador José Martí, para expresar el espíritu de que están hechos los cubanos a lo largo de estos siglos. El texto de Manuel García Garófalo Meza cuenta en su libro Vida de José Martí en México: El 30 de junio de 1831 quedó constituida la Junta Patriótica del Grito de Dolores, celebrándose dicho acto en la residencia del Ejecutivo Nacional, designándose a la Comisión permanente que había de dirigir los trabajos y redactándose el Reglamento. Fue un organismo de carácter oficial. Según vemos en el Capítulo I. Artículo 2º. El objeto de esta Junta es el de proporcionar los fondos y dirigir las funciones, conque se ha de solemnizar en cada año el aniversario del fausto día, en que el pueblo de Dolores proclamó la independencia de la Nación mexicana. En tan sólo unos meses el poeta cubano ha ganado posiciones en la vida nacional y sobre todo en el enorme estado de México con sus ocho distritos variopintos. Para entonces es ya articulista del periódico El Observador ya ha puesto pie la revista Miscelánea. Participa desde la ciudad de Toluca en todo proyecto de leyes que den Normas a la ciudadanía que se desespera ante tanto golpeteo del mundo de la política, que por no acatar las Normas constitucionales de 1824, busca por todos los medios recuperar sus privilegios abyectos venidos de la Colonia. 

Todo lo que aparece escrito por parte de Heredia es la expresión más perfecta del Ciudadano que desea que las Normas sean la mejor manera de hacer un gobierno civilista y, alejar los caprichos y ocurrencias que por doquier se expresaban en la vida nacional. En El Conservador, de Toluca, Núm. 4 de 22 de junio de 1831, aparece este artículo de Heredia: Por todas partes se eleva un clamor general y sostenido contra los defectos de la que nos rige, y forma un caos de tinieblas y confusiones, en el que el juez y el ciudadano se afanan inútilmente por hallar la norma segura de su conducta, y la firme garantía de sus derechos. El Gobierno del Estado convencido de esta verdad, y de la necesidad urgente de una reforma radical y completa no ha cesado de clamar por ello y, sentimos que los estrechos límites de este periódico nos deben copiar el importante artículo dedicado a este asunto en su memoria presentada al cuerpo legislativo al principiar las primeras sesiones. Hombre de una madurez sorprendente, no sólo se preocupa por difundir las mejores ideas y bienes culturales de la humanidad en un pueblo extendido en su presencia analfabeta. Todos los grandes educadores han visto siempre más allá de su cruel realidad. Heredia era de esos hombres que no aceptaba las cosas tal y cual se presentaban, como todo verdadero revolucionario sabía que eso era lo viejo que debería de cambiarse por lo nuevo. Desde Toluca ha de insistir en la idea y responsabilidad que tienen los gobiernos para con su pueblo, por eso escribe: 

Los pueblos verán con satisfacción y gratitud que sus mandatarios se afanan en cumplir sus sagrados deberes, y en mejorar los resortes de la administración promoviendo en una buena legislación la mejor garantía del orden y la libertad. La empresa es ardua y difícil, más no por eso debe dejarse con un desaliento vergonzoso. Lo excelente es a veces el más temible enemigo de lo mejor. Aunque los nuevos códigos lleven el infalible sello de la imperfección humana, serán inmensamente superiores a los Fueros, Partidas y Recopilaciones y los legisladores que hagan este presente al Estado, podrán gloriarse de él como de una larga serie de acciones virtuosas, y decir con el poeta latino: Exegi monumentum”. En Toluca deja su impronta en su preocupación permanente: esta democracia a la mexicana se sustentará y sostendrá en la Norma con ella podrá fundarse el país que deseamos, ha de pensar el poeta cubano.

En Toluca, el nido de su familia que él ha ansiado para su bienestar es que ha de alcanzar sus mayores logros: como director del Instituto Literario de Toluca, como Diputado por la entidad mexiquense y por su trabajo de literato completo donde no queda nada al abandono, pues su arma para luchar contra la ignorancia es el periódico y la revista. Es el aula de altos estudios pues hay que preparara a los mexicanos que desean de buena voluntad una patria de hombres y mujeres iguales. Sus textos podían reflexionar en los grandes temas nacionales, pero también en las preocupaciones cotidianas para poder mantener el periódico como instrumento de divulgación y enseñanza cívica. Cuenta Garófalo Mesa: La Junta Patriótica, según hemos podido ver por las informaciones de los periódicos de la época, logró levantar el espíritu patriótico en el país y que solemnizara con actos la fecha gloriosa del Grito de Independencia, y de manera especial en Toluca y fue uno de los miembros de dicha Junta, más entusiasta. 

Es notorio que en toda acción que participa el joven Heredia es para él una tarea única a la que hay que poner con sus mayores fortalezas. Por eso es notorio el revisar su biografía, las múltiples biografías que hay de él, pues en todas se nota que no podía pasar desapercibido por el entusiasmo y las aportaciones en imaginación, en cultura jurídica y en amor por todo aquello que hace. El seguimiento en sus artículos da prueba de que nada le es ajeno, Garófalo Mesa escribe: El Conservador, Núm. 8, miércoles 20 de julio de 1831, publica el artículo siguiente: En verdad que el patíbulo impide a los que en él expiran el seguir infestando la sociedad; mas parece que su muerte no produce en sus compañeros más reformas que otro cualquier modo de separación. Pocos ladrones gastan el tiempo meditando, sino del crimen pasan a la crápula, y de ésta vuelven al robo; así que cuando la tumba se cierra sobre un compañero, su primer cuidado es buscar quien lo reemplace. Nada le es ajeno. Es un civilista en el siglo XIX que habla por los que ufanos han de lograr realizar la Constitución de 1857. En el siglo XIX las voces de grandes oradores son la misma: sabiduría de todo aquello que es lo humano, no sólo en el México independiente sino más allá. Voces fuertes que hablan lo mismo al pueblo que en el recinto legislativo saben expresar ideas claras para elevar la Norma a una nueva forma de gobernar el país, así como dar a los gobernados sus propios derechos y obligaciones. Sí, fue un Juez cuyo conocimiento de la delincuencia. Su conocimiento le lleva a reflexionar y escribir sobre la pena de muerte para los delincuentes más abyectos. Poniendo un dique al solo deseo de venganza, al solicitar que se prevenga todo tipo de acciones antisociales para no llegar a la penosa acción de dictar la pena de muerte, cuando no hay ya otra salida a lo que pudo frenarse en su momento con inteligencia y siguiendo las Normas que para ello se dictaran. 

En Toluca vivió esas luchas, pero también los hechos cotidianos como esposo y padre de familia, cita Garófalo Mesa: Parroquia de San José de Toluca, Estado de México / El que suscribe, Cura Párroco y Vicario Foráneo de la Parroquia de San José de Toluca, CERTIFICA: Que en el libro de Bautismos marcado con el No. 18 del Archivo de ésta, en la foja No. 13 vuelta, se encuentra una partida que a la letra dice […] Toluca. En veinte y cinco de julio de mil ochocientos treinta y uno: Yo FR: Franco, Góngora (V.P.) Bautizó solemnemente y puse los Stos. oleos a una niña de dos días de nacida a la que nombre Franca. De Paula Julia Jacoba, hija de legítimo matrimonio del Sr. D. José María Heredia oidor de la Audiencia del Estado de México y, de la Sra. Da. Jacoba Yáñez. Está hecha su vida en su agitada existencia mexicana, pero sus palabras de orgullo le hacen ser un patriota ejemplar.