Usuarios de la Toluca-Ixtlahuaca están Hartos de las obras interminables

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Por Fátima Chávez

Automovilistas y usuarios que transitan diariamente por la carretera Toluca-Palmillas-Ixtlahuaca han alzado la voz ante el severo deterioro de la carpeta asfáltica, el avance lento de las obras de mantenimiento y las interminables filas de vehículos que congestionan este estratégico corredor vial del norte mexiquense.

La desesperación entre los conductores ha escalado a tal grado que diversos ciudadanos han planteado medidas de protesta de alto impacto.

Inspirados en las intervenciones públicas de organizaciones como ambientalista manifestaron su intención de trasladar sus reclamos hasta la capital del país.

«Si pudiéramos, iríamos ahora mismo a colgar una lona gigante frente al Palacio Nacional para ver si allá alguien sí nos hace caso», expresaron los inconformes, buscando que la problemática adquiera visibilidad a nivel federal ante la aparente omisión de las autoridades locales.

Esta vía soporta una de las mayores cargas vehiculares de la entidad, conectando la capital mexiquense con municipios clave y rutas hacia el norte.

Sin embargo, en semanas recientes las intervenciones viales han generado un colapso en el flujo vehicular, provocando que los trayectos se realicen a vuelta de rueda e incrementen los tiempos de traslado hasta en una hora adicional.

A los retrasos se suma el mal estado de la carretera libre, donde los conductores denuncian una proliferación de baches que pone en riesgo la seguridad de los usuarios y exigen una rehabilitación integral, señalando que los bacheos parciales han resultado insuficientes.

Las complicaciones viales han sido constantes, pues el pasado 4 de septiembre se registró una parálisis casi total del tránsito sobre la ruta Toluca-Ixtlahuaca con dirección a Atlacomulco, específicamente a la altura del Hotel Ixtla y la caseta El Dorado.

A este incidente se le suma una carambola ocurrida días atrás sobre el tramo Palmillas-Toluca, evento que paralizó la circulación durante horas.

Ante este panorama de estrés constante, pérdidas económicas y riesgos de accidentes, los usuarios exigen a las dependencias correspondientes agilizar las obras y aplicar un plan de tráfico eficiente que mitigue las afectaciones diarias.