Gólgota
Sitio del cráneo, apenas la profecía
anunciada desde el origen del desierto
contada grano a grano de arena.
Pocos piensan en el sufrimiento,
en realidad sólo importa lo ganado;
cuántas puertas de los cielos abiertas.
tantos siglos de ambición y pecado
y el Hombre Ecce Homo, frágil cristal
a punto de quebrar las dimensiones
del espíritu y la carne, sin alardes
ni manifestaciones, viviendo su muerte
tal como le fue infligida, el cordero
paciente, un antídoto ante la ira.
La sangre corriendo fuera de sus venas,
aparta de nosotros los cálices,
dulcemente sálvanos con tu sufrir,
tu convicción de salvar al irredento,
porque elegir y cumplir son dos asuntos
importantes para el héroe, el mesías,
el rey culpable de dirigir sus ejércitos
de almas errantes, hijos falaces a
los cuales dar sustento en sus vacíos
arrabales, en sus penas más cruentas
en sus humanos pasos, en sus pensamientos
apenas dirigidos a su Padre.

