Y YO SIGO AQUÍ
Desde que perdí la razón al encontrarla
Las cosas (no se les puede llamar de otra forma)
Funcionan a las mil maravillas
Como si tuviéramos varios soles y muchas lunas
Igual por acá, me sigo muriendo a plazos
Esa debilidad de hacer cada vez menos
Anclada en el placer de algún disco que todavía no se ha rayado y suena
Para mi, y también para mí
Cuando me acompaño…
Pensar que la compañía para mi solo tenía sinónimo de empresa
Y hasta ahora igual
Porque lo que me sostiene es hacer realidad en mi mente cualquier fantasía
Acaso ese atajo siempre fue
La mejor medicina que ningún siquiatra supo darme
Y escribir
Bueno, sigue siendo esa arma letal
Con el que enamoro a mi muerte para que no me lleve
Y no se le ocurra jugar ajedrez
Porque mi ira es tanta que convertiría en reinas a todos mis
Peones…
ocasiona demasiado esfuerzo que por ganar si podría
matarme,
y yo sigo aquí, como la canción
de esa chica rubia y de plástico que canta con los ojos
hasta que me canse
y abra ese cajón prohibido
donde hay un objeto que tiene tambor
y que no es musical.

