PESIMISTA
Los únicos interesados en cambiar al mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay
José Saramago
Comienzo con este epígrafe de José Saramago porque no falta quien trate de callar e incluso desacreditar a los inconformes por los feminicidios que siguen ocurriendo en nuestro país. Porque nadie quiere escuchar malas noticias, nadie quiere estar triste, preocupado, enojado y lo entiendo, eso enferma.
Los nuevos estilos de vida apuntan a suprimir el sufrimiento a toda costa, a evitar los problemas y alcanzar la felicidad a cualquier costo, ese empeño por omitir el dolor nos ha llevado a ignorar el sufrimiento de otros, y el propio sufrimiento que nos dice que estamos vivos y que de alguna manera nos ayuda a ver el de los demás. Qué fácil es no ver la injusticia, a no escuchar los reclamos, pues al parecer la idea de que mientras el estado de las cosas no cambie y no me afecte, que otros lo hagan lo necesario, los que sí se ven afectados. Pero olvidamos que como también decía Saramago, hay que tener conciencia de que lo que está en el mundo me pertenece, no en el sentido de propiedad, me pertenece como responsabilidad y eso se nos ha olvidado, la corresponsabilidad por este mundo y por quienes lo conformamos, medio ambiente y seres humanos; y en especial aquellos que han sido elegidos para salvaguardar la integridad y bienestar de la ciudadanía, les da una especie de desmemoria selectiva.
Un pesimista es aquel que ve y juzga en los aspectos más negativos, siempre tendiendo a resaltar y pronosticar el peor de los escenarios, a veces eso sirve para prever errores y horrores, pero también está el extremo, aquel pesimista que no deja que las condiciones cambien y ocasiona el peor de los escenarios.
El que cree que ningún esfuerzo hará la diferencia, ese pesimismo es el que no queremos, queremos el pesimismo que dice que el dolor es perpetuo y que nuestro destino es tratar, si tratar de obtener lo que no tendremos. Probablemente no lo logremos, pero en el tratar puede que algo de bueno resulte. Mario Benedetti decía que un pesimista era un optimista bien informado, usemos esa información de los pesimistas para transformar.
Vuelvo con Saramago cuando se preguntaba ¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano? Y yo complementaría con el mismo cuestionamiento, de qué nos sirve continuar con avances científicos que ayudan a la longevidad del ser humano, la cura de enfermedades si nos seguimos matando; si el odio, racismo y clasismo sigue siendo la epidemia que nos va aniquilando.
En serio vale la pena, tantos homicidios, dolor y humillaciones para ese optimismo que nos hace decir que El pueblo está feliz, feliz, feliz, como dijera recientemente el mandatario de nuestro país.
Disculpe usted, fino lector, pero prefiero ser pesimista, creer que vivimos en el peor de los mundos posibles y desde mis alcances, aunque limitados, tratar de alcanzar ese inalcanzable mundo mejor.

