Egresado de la Escuela de Escritores de Madrid, Contreras Nieto busca, con su libro Valeria, la empatía con el lector
Interesado por el alud de presentaciones de su más reciente novela, me dí a la tarea de leerla, de escudriñarla para poder entrevistarlo como autor, como literato. Desde hace tiempo nos conocemos, nos vemos con frecuencia en el estadio Nemesio Diez. O bien en sus anteriores encomiendas políticas. Esto es lo que me respondió Miguel Angel Contreras Nieto.
¿Dónde y cuándo comienza Miguel Ángel Contreras Nieto a ser escritor o tener el oficio de la escritura?
Siempre me ha gustado leer. Desde que estaba en la secundaria y con mayor énfasis, a partir de la preparatoria empecé a involucrarme más. Al paso del tiempo, cada lector potencialmente es un escritor, conforme va avanzando en el gusto y después en el vicio por la lectura, empieza a sentir la necesidad de expresar, él mismo, sus pensamientos a través de la palabra escrita.
En mi caso, empecé a hacer mis primeros cuentos, quizá hace unos 15, 16 años y después de eso tuve la intención de hacerlo de una manera un poco más correcta y me inscribí en la Escuela de Escritores de Madrid, estuve durante 10, 11 años viendo diferentes técnicas, primero de cuento, después de novela. Aparejada con ésta, redacción, estilo, corrección, personajes, escenarios, tiempos, el manejo de todos los elementos que se incluyen en una obra narrativa.
¿Influyó de alguna manera en la actividad de abogado para estructurar Valeria, relámpagos y tulipanes?
Creo que sí, porque es innegable que cada obra lleva mucho del espíritu de su creador, de manera consciente o inconsciente. Algunos grandes literatos como Mario Vargas Llosa o como Miguel de Unamuno, lo afirman así, dice Unamuno, cada novela es la expresión del propio autor o más radicalmente, cada vida es una novela.
¿Hasta qué punto reprime su profesión para dejar volar la imaginación del escritor?
Es una buena pregunta. Si me ciñera estrictamente a los conocimientos jurídicos y quisiera plasmarlos en una obra literaria, como lo hice en otro tiempo, en obras de corte jurídico, el resultado sería seguramente aburrido para el lector.
Me parece que la mirada que debe enseñar un cuentista o un novelista, es la del observador común, quizá un poco más aguda, precisa, pero olvidarse de conocimientos jurídicos, médicos, físicos o químicos profundos, porque si lo hiciera, el resultado, pienso, sería de una monumental sensación de tedio para el lector, tiene que buscarse la empatía con el lector promedio.
¿Sirvió de algo, aparte de los estudios, haber hecho libros jurídicos?
En una etapa de mi vida. Sí, para expresar algunas inquietudes que tenía como abogado, como jurista; estudié el doctorado en Derecho en la UNAM y una de las finalidades o de los objetivos en el doctorado es la generación de conocimiento nuevo que se puede plasmar en obras de ese tipo.
Considero que sí, fue útil, incluso es algunas de mis obras de ese tipo son citadas como fuentes bibliográficas en trabajos de maestría o doctorado. Fuera del país lo puedo observar en internet como se citan con alguna frecuencia. Eso fue una parte de mi vida que considero haber dejado atrás.
El epígrafe de este texto, proviene del libro de Juan Carlos Onetti, Dejemos hablar al viento.
No. Del libro La vida breve, también de Juan Carlos Onetti. Es una gran novela, seguramente de las más conocidas que refiere varias situaciones que se dan al mismo tiempo, algunas en la realidad y otras en la mente del protagonista.
¿Le obsesionan las flores, las violetas, los tulipanes, por ser títulos de sus obras?
No lo había advertido, pero sí son los títulos de por lo menos de las dos obras más conocidas que tengo. Seguramente en mi inconsciente habrá algo que las relacione con el cempasúchil y con todas las demás flores que existen. Me admira la belleza de las flores, la fragancia, el significado de las flores, eso sí.
¿Por qué emplea capítulos breves en Valeria?
Es una técnica narrativa para buscar darle agilidad al relato, para enganchar al lector y que vaya en un ritmo que algunos han calificado como vertiginoso o rápido, pero que ha tenido como efecto, según lo he constatado en las cinco o seis presentaciones que llevo, y en interacción con el público, que se enganchan a la lectura, que se les hace muy fácil y que les permite hacer el seguimiento de la novela en pausas que no sean tan prolongadas.
Ese ha sido el efecto que se ha tenido con esos capítulos breves.
¿Por qué utiliza palabras en español para nombrar el color beige como beis?
Prefiero siempre utilizar las palabras en español, si la hay en español y la conozco, invariablemente la utilizo a menos que esté muy identificada en su propia lengua, pero de preferencia utilizo palabras en español.
Algunas de ellas no son tan conocidas, incluso ni en español. Por ejemplo decir, chandal, que es la prenda de vestir deportiva en España y en algunos otros lugares, a algunas personas no les suena tan cercano como decir un pants, pero prefiero utilizar el término en español.
¿El uso del nombre para los capítulos sería un poco vender la trama del texto?
Adelantar un poco. Qué bueno que lo comenta. Cada uno de los 88 capítulos tiene su denominación. Al principio los lectores quizá en el primero o segundo, sienten cierta curiosidad por el título, pero conforme avanzan se dan cuenta que está incluido dentro del texto el capítulo.
Lo que me han comentado, es que de alguna forma van con la prefiguración que eso va a ocurrir dentro de éste o incluso la frase, o la va a mencionar alguno de los personajes o el propio la va a mencionar como alguna acotación.
¿O las usó para distraer?
No, más bien para enganchar, para adelantar un poco de lo que va a ocurrir.
¿Por qué conservó la palabra queen size?
Porque es el caso de un tipo de expresión que, aunque sea en otro idioma, está identificada en español y buscar una que diera el equivalente de ese tipo de cama, realmente sonaría un poco artificial, según yo.
¿Cómo observa Contreras Nieto su paso de cuentista a novelista?
No veo una gran diferencia, aunque hay quien sí la establece entre el cuento y la novela.
Me parece que el cuento es un género que tiene las mismas dificultades características de complejidad que la novela, pero ésta permite tener un aliento mayor en la narración y por lo mismo, permite desplegar mayor número de recursos literarios, de tramas y sub-tramas. Eso indudablemente redondea la narración a la larga.
Recuerdo que el cuento se equipara con la flecha que lanza un arquero, tiene que ser rápida, precisa y muy minuciosa. En cambio la novela, se equipara con una carrera de fondo, donde hay avances vertiginosos, sprints, tramos donde se ralentiza el ritmo, pero se llega a un objetivo.
La idea de la novela es que, poco a poco, se van acumulando las sensaciones en el lector y al final queda alguna resonancia en él, que es el producto de la lectura, de las 415 páginas que tiene el libro Valeria, relámpagos y tulipanes.
Observo que esta novela tiene frases que dan constancia de sus trabajos en protección del ambiente, en el de justicia, por la descripción de las plantas, árboles, constancia de liberación de terapias de Valeria.
Creo que sí, aunque no lo hubiera hecho conscientemente por lo que comentábamos, de que cada obra tiene una buena parte del alma, de la experiencia, de la vida de su creador y es natural que así se dé y qué bueno que lo observa. No lo había advertido de manera tan clara, como lo está comentando, pero sí, lo creo.
¿Hay o no una muestra de sus lecturas como Las Flores del Mal de Charles Baudelaire; y de Fernando del Paso con Noticias del Imperio?
Desde luego que sí, recuerde que también se ha dicho que cada libro es hijo de varios libros más y a su vez, padre de otros, de manera tal que las intertextualidades o las referencias de este tipo son comunes en la literatura.
Me he topado con que soy muy joven, me dicen soy de Parchis para acá, le hago el antecedente, para preguntarle, ¿los lectores contemporáneos sabrán quién fue Libertad Lamarque al escribir una escena de la protagonista?
Pienso que por el contexto tendrán alguna referencia, la gran mayoría, pero al igual como ocurre con los títulos de los libros, de las canciones, de los perfumes, incluso los lugares que se mencionan, me parece que lo que motiva este libro es la lectura de esas fuentes o intertextualidades que se mencionan, de esas referencias.
Conozco gente que me ha dicho, qué bueno que mencionas otros libros, porque invitas a la lectura de ellos o por lo menos a la búsqueda de la referencia de quién fue Baudelaire, Berland, cualquiera de los que mencionas dentro de tu narrativa para entender mejor el libro.
¿De dónde rescata la palabra reconcomida para explicar un deseo intenso de curiosidad?
Reconcomer significa comer en el interior, sentir esa ansiedad interna por lograr algo, quizá por satisfacer una curiosidad, quizá cuando dice la curiosidad le reconcome el alma. También lo encuentro equiparable a la satisfacción de algún anhelo, de algún deseo, por eso lo menciono de esa manera, quien tiene algún anhelo vivo, deseo vivo, puede sentir que sus ansias le reconcomen el espíritu, el corazón, el páncreas, el hígado, el riñón.
¿Cómo logró distanciar al relator de su novela y darle la impresión que es una obra de teatro por las acciones, me refiero páginas 318, 320?
Tiene usted razón y eso fue de manera consciente, el tiempo en que está narrada la novela es tiempo presente, desde que inicia la primera página hasta la última. No es una novela que se refiera en tiempo pasado y se refiera, en tal tiempo ocurrió esto y aquello y aquello más.
Es una novela en donde lo que se busca es que el lector tenga la ilusión de que está acudiendo al desarrollo de los acontecimientos, por eso todo está en tiempo presente, fue uno de los objetivos.
El otro objetivo fue tener un narrador en lo subjetivo posible, ¿qué quiere decir?, un narrador que en la medida de lo posible, no juzgue a los personajes, no ponga en tela de juicio sus actos, ni siquiera sus intenciones. Es decir omití en la medida de lo posible, un narrador que cuestionara los motivos de Valeria para alejarse de su marido o para buscar otra relación.
Esas dos cosas en conjunto, dan esa sensación, de que el lector está acudiendo al desarrollo de la novela, incluso algunas lectoras me lo han dicho así, sentimos como si estuviéramos en la escena de amor que tienen los personajes o como si estuviéramos en la escena donde ocurre el accidente en el cual, lamentablemente pierde la vida la hija de Valeria.
Esa es la finalidad de esas dos técnicas narrativas, una narrar en tiempo presente y dos, narrar con un narrador objetivo, ese fue el sentido.
¿Hay o no una especie de resumen en sus actividades de abogado en la trama de Valeria?
No lo advierto. Admiro a los escritores hombres que a lo largo de la historia han sido capaces de penetrar el espíritu y el alma femenina, como Gustav Flaubert con Madame Bovary; como D.H. Lawrence de Lady Chatterley; León Tolstoi con Ana Karenina, por citar algunos de ellos.
Esos escritores que son capaces no sólo de mostrar a la mujer, sino que han buscado el eterno femenino y en muchas ocasiones han sido capaces de mostrar facetas de ese eterno femenino, como Flaubert en Madame Bovary que muestra, con nitidez, ese estado de inconformidad que frecuentemente tienen muchas mujeres, aunque vayan obteniendo logros en la vida, tienen ese estado de inconformidad o de insatisfacción que las va empujando más allá y más allá, a veces, a costa de su propia salud, de sus relaciones personales.
Esa búsqueda fue la que quise emprender en Valeria, una búsqueda del eterno femenino, del pensamiento femenino, del sentimiento femenino que todavía es mucho más complicado.
La muerte siempre rodeó a su personaje de ser asesinado por su esposo.
La muerte es uno de los grandes temas de la literatura, junto con el amor. En la vida me parece que son los temas más recurridos en la literatura.
En la novela no me parece que sea así, me parece que hay una evolución de Valeria en donde las primeras páginas se ve una que tiene 32 años, es hermosa, deportista, vive en una de las zonas bonitas de Metepec. Está casada con un gerente de una agencia automotriz de las que existen ahí y tiene una hija preciosa de cuatro años, Kimberly, una niña rubia que cuando mueve la cabeza, se quedan meciendo en el aire sus caireles.
Tenía una vida aparentemente idílica, aparentemente ideal para mucha gente, pero una de las metáforas de la novela es que no hay dichas perfectas y que nadie es para siempre, que no sabes ni Valeria, ni ustedes, ni yo, ni nadie de los que nos están escuchando, sabe lo que le depara la vida al otro lado de la avenida.
Puede ser que estemos en la situación más confortable hoy o la más estable quizá y el día de mañana no sabemos o dentro de un mes, qué va a ocurrir. Esa es la idea central de la transformación que va teniendo Valeria a lo largo de la novela.
¿Somos o no, responsables de nuestra vida?
Sí somos responsables de nuestra vida y esa pregunta me trajo a la mente una que me hicieron en San Felipe del Progreso ¿por qué ocurre tal o cual desenlace en la novela?
Les decía, a mí no me pueden culpar, sólo la escribí. Realmente los personajes se asemejan mucho a las personas en la medida de libertad que tienen, al menos la misma que tienen las personas, que no es una libertad absoluta, por supuesto que no, pero sí hay márgenes para lo que llamaban el libre albedrío, sí hay márgenes para ello.
Dentro de eso márgenes nosotros debemos responder de las consecuencias de nuestros actos.
Tiene usted razón cuando nadie sabe su futuro por más buena vida que lleve. Me refiero al caso relativamente reciente de don Gilberto Flores Muñoz y su esposa, Asunción Izquierdo, ultimados por su nieto.
Por Flores Alavez, claro, inimaginable.
Cuando él pudo haber sido presidente de la República.
Además en el mismo momento en que murió, su vida era estable, vivía con su esposa, su nieto.
¿Sabía que ella era escritora, escribía con el seudónimo de Ana Mairena?
No sabía, voy a buscar alguna de sus obras Vemos muchos ejemplos así de la fragilidad de la existencia humana, muchos ejemplos.
Hay otro tema que es a propósito de la novela. Recordará usted que Zygmunt Bauman, un filósofo polaco en 1925, escribió un libro que se llama La vida líquida y en él expresa su idea acerca de que quienes vivimos en este tiempo, en aquel y más ahora en el siglo XXI tenemos una existencia líquida.
Qué quiere decir, que él, asemeja la forma de vida de quienes transitamos por este ciclo con el agua, el agua se amolda a lo que va encontrando, no tiene una forma preestablecida como el vaso o micrófono, sino que se va amoldando a lo que va ocurriendo y habrá usted escuchado muchas expresiones actuales que dicen: yo fluyo, yo me dejo ir, me dejo llevar.
Esas afirmaciones parecen darle la razón a Bauman, el hombre y la mujer de este siglo XXI no quiere tener compromisos formales que impliquen algún esfuerzo para conservar lo que tiene, sobre todo en las relaciones personales, por eso muchos dicen, me voy a casar pero solo por la iglesia, porque en el fondo no están tan seguros de que su relación vaya a soportar los embates de la vida cotidiana y los retos que eso significa o al revés, dicen solamente me voy a casar por el civil, qué tal que después encuentro otra persona y me quiero casar por la iglesia. Eso es la vida líquida.
En algún comentario que le hicieron a Valeria, decía pareciera ser que los personajes de la novela, se aman, se odian, se conocen, se repudian a través de una trama en la que ellos se presentan diciendo, aquí está mi tarjeta de presentación, me llamo fulano, pero al reverso puedes leer que si quieres amarme, odiarme, detestarme, hazlo pronto, porque la vida pasa rápido; si quieres amarme, detestarme, odiarme, repudiarme o lo que quieras, hazlo rápido porque la vida se va vertiginosa.
Ese es el tipo de personas que transitamos por este siglo en general, no nos interesa tanto la relación que tenemos, sino la que sigue; no nos interesa tanto conservar la que tenemos, como estábamos acostumbrados a hacer el esfuerzo por conservar tu relación desde noviazgo y con mayor razón, tu relación de pareja, ahora no es así. Por eso Bauman califica esa actitud como la vida líquida.

Retomando, qué gusto que mencione usted restoranes, calles de Toluca, de Metepec y de Santa Fe, que curiosamente es el periplo que hacen muchos tolucos.
Al ser una novela realista, quise incluir una buena parte de sitios reales para que por lo menos el lector del Valle de Toluca se identifique con ellos, claro que hay algunos otros que no existen en la realidad, sino que son creación del autor, pero muchos de ellos sí existen, calles, avenidas, plazas que se mencionan en la novela. Eso también le da mucha identidad al lector de esta zona del Valle de Toluca con el libro.
¿Por qué escoger la escuela donde usted fue o acudió electrónicamente a España para pulir sus dotes de escritor y no México?
Me pareció un centro muy serio y con mucho rigor en la enseñanza-aprendizaje, tienen dinámicas que garantizan que si uno se aplica como tiene que hacerlo, puede avanzar en el aprendizaje.
Conocí algunas en nuestro país, pero opté por esa opción, me pareció que para los fines que quería, era mejor, era la que necesitaba. Poco a poco empecé a adentrarme, los primeros cuentos que publiqué, los publicaron allá en España en un libro anual de alumnos que esa escuela publica, es su nivel de seriedad, por eso la escogí.
¿Por qué el mismo formato en sus libros?
La portada no la diseño, solamente me dicen te parece bien ésta. En este caso me pareció muy adecuada, porque la máscara que representa la imagen de Valeria, la mano que la está tomando que es una mano masculina, las flores que tiene la máscara, el hecho que sea una máscara que está fragmentada, todos esos son indicadores de que los elementos que va a encontrar el lector dentro de la novela, están contenidos.
¿Cómo encontró esa editorial?
Hacer un libro es una tarea y publicarlo es otra, quizá igual o más compleja. Tenía publicados tres libros de cuentos en Editoriales Institucionales del Estado de México, tuve la fortuna de que la Universidad me publicara dos libros de cuentos con excelente calidad editorial y también de que el Fondo Editorial del Estado de México me publicara otro libro de cuentos, también con gran calidad editorial.
Estas editoriales tienen un área de oportunidad grande que es el de la distribución, es decir, tienen gran calidad editorial de la mejor que puede haber, pero los sitios para su distribución o venta son pocos.
En cambio una editorial comercial, también con buena calidad editorial, tiene la posibilidad de colocar el libro en todas las grandes librerías del país y eso fue lo que me atrajo.
Haría crítica para no solamente de la Universidad, sino del ayuntamiento y del propio gobierno, no tienen interés en vender.
Me parece que no es ese su objetivo. En cambio una editorial comercial de eso vive, de eso se sostiene, para ellos es importante colocar el libro en el mayor número de sitios de venta.
Sobre todo, en esas editoriales comerciales tan grandes que hay, que llegan a prácticamente todo el país, a todas las ciudades, decir está en Gandhi, en Péndulo, en Sótano es decir que está en todo el país.
Además con la ventaja para todos, con el mismo precio.
Así es, con el mismo precio. Qué bueno que lo comenta, esta novela tiene 400 y tantas páginas, cuando el editor la aprobó, me dijo oye corremos el riesgo de que salga una novela demasiado gruesa y por tanto poco manejable, difícil para el manejo.
Voy a buscar un calibre de papel que no esté tan grueso, que sea el adecuado y que permita que la novela quede manejable, agradable para el lector. Eso tuvo como efecto que abarató el costo, por todos lados estuvo bien, es una novela que tiene un costo muy bajo.
Hay otros papeles, no sé los nombres, pero muy delgado y además permite una impresión fabulosa y ahí está impreso las famosas charlas de Jorge Luis Borges con su gran amigo Adolfo Bioy Casares, mil 200 páginas y no se nota y no pesa.
Son manejables, hay una edición En búsqueda del tiempo perdido de Marcel Proust, que son en un tomo igual, más de mil 200 páginas, no pesa, es manejable y no se trasluce, se puede leer bien.
¿Cuáles son sus lecturas o han sido?
Me gusta leer novela. Hay libros a los que acudo de cuando en cuando como Madame Bovary, la he leído en español, en francés; el Quijote de la Mancha, me encanta lo he leído varias veces y lo he escuchado en audio libro, hubo una edición en audio libro con motivo del centenario de la publicación y es una radionovela con el texto íntegro y actuada por actores españoles. Está realmente formidable, es como una gran radionovela.
Me gusta la lectura, Pedro Páramo, se me hace uno de los textos de uno de los grandes escritores de todos los tiempos, Juan Rulfo.
Me gusta también Mario Vargas Llosa, quizá no de las más famosas, bueno sí, la que lo catapultó como un gran novelista, La ciudad y los perros, pero hay algunas muy divertidas como La tía Julia y el escribidor o Pantaleón y las visitadoras, que me encantan.
Me río por la respuesta, lo que Varguitas no dijo.
Exacto. Ese tipo de lecturas me encantan, me gusta mucho la novela rusa del siglo XIX, me parecen fascinantes, algunas como Ana Karenina, Crimen y castigo.
Me gusta mucho el teatro de Moliére, desde luego el de Shakespeare, me gusta más el comediante francés, el primero que le mencioné porque entra más en la naturaleza humana, en todas esas facetas que tenemos los seres humanos de ambición, de odio, avaricia, de ruindad y también de grandeza, que lo hay.
En general esas son las lecturas que a mí me gustan.
Ya compró Tiempos recios de Vargas Llosa.
Voy a comprarla, no soy un lector comprometido con él, no estoy tan seguro que todas las que escribe me gustan.
Ésta según los expertos recobra la grandeza que lo llevo al Premio Nobel.
Ha pasado algo en mí como lector, hace tiempo compraba muchos libros de tal manera que eran más de los que leía y si a eso le agrega que me pasa como a usted y a muchos, nos regalan un libro y los ponemos sobre el buró si es que queremos leerlo, pero después nos llega otro y se han acumulando en el buró y al final tenemos que pasar al librero o a la biblioteca.
Llega el momento en que conscientemente dije ya no voy a comprar más libros, que aquellos que efectivamente esté seguro que voy a leer. Es decir si voy a Gandhi, a cualquier librería o a las librerías de Donceles, que son fantásticas las librerías de libros usados, tengo que reprimirme y decir, me encanta ése, me llama la atención el otro, como niño en dulcería, pero finalmente no le veo sentido comprar muchos libros si sé que no los voy a leer o que no los voy a leer en el corto plazo.
¿Qué sigue, cuál es el próximo libro?
Pienso escribir otra novela, no tengo claro la temática en este momento, pero pienso, a partir de enero, porque voy a ir a la FIL de Guadalajara a presentarla, tengo una invitación el día 7 de diciembre a las 12 del día para presentarla allá, en el stand del Fondo Editorial del Estado de México.
En enero del próximo año pienso empezar mi otro proyecto, éste, fueron cerca de tres años, desde que pensé en elaborar una novela con estas características, armé la estructura y empecé poco a poco a desarrollarlo hasta que la vi impresa, tres años aproximadamente.
Entonces el próximo libro creo que será un proyecto parecido en tiempo, en profundidad, me gusta tratar, siempre, de penetrar en el pensamiento, en la emoción y más en el sentimiento, y es un reto que no se puede o al menos no puedo, hacerlo rápidamente.
Tengo que ir poco a poco como un artesano, un artesano de la palabra, poco a poco y con muchas revisiones.
Agradecer la oportunidad que me dio, el gusto grande de tener una charla de este tipo, con preguntas como éstas, que me hizo a veces reír y a veces pensar, se lo agradezco infinitamente.


