Giro

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Desde antes de nuestro nacimiento hasta la descomposición de nuestro cuerpo experimentamos cambios; algunos de éstos implican más tiempo que otros. Nuestra  existencia obedece la ley de la conservación de la energía:

En una reacción química o en un cambio físico, la energía no se crea ni se destruye: sólo puede convertirse de una forma a otra.

Los cambios forman ciclos y éstos pueden ser biogeoquímicos, circadianos, ultradianos, circalunares. Algunos son esenciales como la fotosíntesis, la respiración celular, las estaciones del año, por mencionar algunos. Nuestras propias  células obedecen a un ciclo al duplicar el DNA para después crear dos células hijas idénticas genéticamente.

Julio Nuhmhauser lo expresa en la canción Todo cambia:

Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera.

Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño.

A nivel de especie, la acumulación de cambios hereditarios se define como evolución  y este concepto es piedra angular de la biología. Por lo tanto,  los cambios son necesarios para sobrevivir, hablando no de un solo individuo sino de una población.

Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio

Octavio Paz.