ENTRE LUPAS Y LENTEJUELAS
Odio las lupas y microscopios
que descubren desgracias
que ignorábamos
El domingo por las tardes,
desde todas las vidas, también…
Odio esa tu impuntualidad,
que lo olvida todo
que lo posterga todo y que,
aunque en lenguaje
de bolero cantinero,
es la confirmación de tu desinterés
Odio tus mentiras
Tú sabes que mientes
yo sé que mientes
tú sabes que yo sé que mientes
y tú sabes que yo hago el que no sé,
y es así, como la mentira, se instala,
poderosa, imponente y bella,
pero invisible al ojo humano.
Es por eso que odio a las lupas y microscopios
Me voy,
habiéndome odiado
cada cobardía
que me empujó a no besar a esas mujeres,
que al menos sus ojos, lo deseaban, un beso,
un beso y nada más,
aunque muchas veces es el inicio…
y pensar que ese beso ya tiene partida de defunción pero,
lo ignoramos,
porque va acabar,
al menos y sin escape con la muerte.
Hoy te recordé,
y mi corazón,
que sobrevive por un hálito de nada,
sintió,
que esa Diosa que eras tú, rutilante,
de escandalosa belleza y lentejuelas en tu inteligencia
que vibraba en cada convulsión, abrazados,
se ha convertido en la foto sin cabeza,
porque te he olvidado, es decir,
he dejado de esperarte,
y es la coronación de la libertad,
éste, mi olvido, y de nadie más
que me deja seguir respirando
y parpadeando, reconquistándome,
después de todas las derrotas.

