Sobre mitos fundacionales de la historia y La Vaca Independiente, hablamos con Sandra Molina Arceo

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Experta publirrelacionista, investigadora y escritora, Sandra Molina Arceo accede a la entrevista en la FIL de Guadalajaraa donde acude como parte fundamental de la propuesta de evolución educativa, social y cultural, denominado La Vaca Independientecon 27 años de antigüedad en México.   

¿Cómo va La Vaca Independiente?

La Vaca Independiente este año viene con una buena noticia: el programa de Desarrollo de la Inteligencia a través del Arte, se convierte en un Instituto con registro ante la SEP.

Venimos a la FIL, aparte de nuestra oferta editorial, un catálogo pequeño, mostrando al Instituto DIA que es nuestra buena noticia de cierre de año.

¿Esto beneficia en qué sentido al alumno y en qué sentido al maestro?

Beneficia en la mediación a través del arte, lo que busca es desarrollar las habilidades tanto del alumno como del maestro; que el maestro se transforme más en un mediador, en un formador, más que la figura, está un poco anacrónica de él frente al pizarrón y los alumnos.

Los alumnos incrementarán las áreas de desarrollo y de habilidades, tanto físicas como cognitivas, de lenguaje y sobre todo socioemocionales.

La metodología  DIA (del Instituto DIA) está enfocada al desarrollo de habilidades socioemocionales, sobre todo para crear ambientes de aprendizaje seguros para los niños, en donde no haya los problemas de bullying, de autoritarismo del maestro, sino que sean ambientes de respeto, cordialidad y conocimiento, en donde se cree conocimiento entre todos.

¿Este método, este sistema, ya estás en práctica en algunas escuelas?

Se puso en práctica desde hace más de 20 años, ha ido evolucionando, se ha ido perfeccionado y ahora llegamos a que la SEP ya reconoce la metodología DIA como una metodología pedagógica que incluso se le da a escuelas normales.

Es decir, alumnos que están estudiando para ser maestros sepan ser mediadores, SEP tiene programas de formación en metodología DIA en escuelas normales.

Y el Instituto DIA beca a muchos de estos maestros que ya no les tocó esta formación, pero que están interesados en innovar su manera de educar a los niños y becas de un 80 por ciento en los diplomados para aprender a ser mediador.

¿Qué tiene que hacer el maestro para ganar una de esas becas?

Solamente entrar a lavacaindependiente.edu.mx y decir que está interesado en la metodología DIA y que no puede pagar, declararlo nada más así, es un asunto que manifiestan que no están en disposición de pagar el curso en su totalidad.

La Vaca Independiente a través de la venta de sus productos editoriales, con ese dinero, beca a estos maestros que no pueden pagar un diplomado completo.

¿Y esa venta de productos cómo va?

Va bien, tenemos el Diario de Frida Kahlo que es la primera edición o más bien la segunda edición, la prolongada por Carlos Fuentes, es un libro que se vende mucho, es un longseller vendiéndose, y traemos una edición más cara que la anterior, pero en un papel bonito, impreso en España, es más como un libro de nicho, un libro de arte, también se está vendiendo.

Traemos libros de Ecología para niños, La abuela miralejos y de programas sociales en los que está involucrada La vaca Independiente como Sal a Pajarear.

Sal a pajarear, es un programa también que está basado en metodología DIA, que se trata de llevar a los niños de comunidades rurales mayas, en Yucatán, a salir a pajarear literalmente a aprender a observar a las aves y en esa creación de conocimiento desarrollan estas otras habilidades de las que te hablaba, de lenguaje, comunicación, las socioemocionales.

¿Se puede apreciar, después de tantos años, por ejemplo que se ha reducido el bullying en las escuelas?

Creo que la gente está más preocupada por ello y es una buena señal, tanto los maestros como los padres de familia lo están y más por detectar conductas de bullying.

En esa medida los niños y estudiantes, se atreven a denunciar o a decirlo, creo que sí se ha logrado de alguna manera, visibilizar, es un primer buen paso.

Y segundo, la metodología DIA no es la única pedagógica para reforzar habilidades socioemocionales, debe haber mucho más.

Y sí hay muchos colegios preocupados por ello, ideal sería que la educación pública tuviera estos programas.

¿Se distingue entre escuela pública y privada en ese aspecto?

Para nosotros no, para Instituto DIA y La Vaca Independiente, no, la formación es exactamente igual tanto en instituciones públicas como privadas.

¿Es atractiva la historia de México?

Claro!, la historia de México tiene la riqueza de la historia universal, no podemos decir que es mejor, peor o que la de otros países, pero creo que la historia de México tiene primeros estos 300 años de guerra que son muchísimos, tiene una riqueza de datos interesantes, es una etapa histórica que durante mucho tiempo se obvio, era que cuando fuimos colonia no fuimos nada y en la escuela nos enseñaron al menos -en mi época-, un poco de Sor Juana y un poco del barroco.

Y no nos enseñaban más, pero el virreinato -300 años-, el país tiene más años actualmente de virreinato siendo colonia que independiente y luego el siglo XIX estos 100 años de guerra, guerra, la Guerra de Independencia a guerra de la Revolución, donde pasamos por las Leyes de Reforma y las intervenciones tanto la norteamericana, como de Maximiliano, ese año tan convulso es muy interesante.

¿Qué tanto de ficción encontramos en la historia de nuestro país?

Mitos fundacionales como el del águila devorando la serpiente, es un mito fundacional, que además es muy bello, pero difícilmente podemos comprobar que eso fuera a suceder, pero es un mito y  es muy bonito.

Hay otros mitos que se refieren más a la manipulación como el caso de los Niños Héroes, que el hecho histórico no era necesario inventar todo éste alrededor de ellos, cuando en sí mismo, el hecho tal cual, era un hecho histórico.

Inventarse esto de los nombres, de enrollarse en la bandera y aventarse del Castillo de Chapultepec, toda esa parte no era necesaria.

Nos enseñaron historia durante muchos años como un dogma de fe, había que pensar que Benito Juárez era casi santo, en lugar de estudiar a los personajes con sus claroscuros, totalmente imperfectos como cualquier otro ser humano y con errores.

¿Existieron o no los héroes?

Los héroes sí, las personas, los nombres existieron, no todos estaban en ese lugar ese día, no todos murieron ahí, Juan Escutia no se enrolló en la bandera y no se aventó, eso está comprobado.

No deja de ser un poco épico y a la gente le gusta ese tipo de historias y no le hacen daño a nadie, pero de pronto haber encontrado la osamenta de los niños héroes, todas en el mismo lugar, y decir que son ellos con esa seguridad, estos cuerpos y decir que son ellos, cuando murieron más de 900 cadetes en esa batalla del Castillo de Chapultepec.

Cómo saber que eran los que dicen que son, a menos que los hayan encontrado con identificación, pero todo es un montaje.

Para quien no sepa esto, podría pensar que a usted le desagradan los héroes, por así decirlo o no le simpatizan.

Me resultan personalidades más interesantes los que están catalogados como villanos que, a veces, en este rollo de blanco y negro, que los malos son malos y los buenos, buenos; resulta que descubres que hay algunos villanos que no eran tan malos y que no estaban tan equivocados, nada más que en el contexto en el que tomaron alguna decisión, cayeron en el infierno cívico.

Como Agustín de Iturbide por ejemplo, se le ha negado totalmente el título de padre de la patria, junto con Vicente Guerrero, que debiera ser así, ellos son los que finalmente logran pacificar al país en la Guerra de Independencia.

Agustín de Iturbide comete una serie de errores posteriores que lo condenan al infierno cívico, entonces ya se nos olvidó que fue esencial su participación para la Independencia.

No es que no me agraden los héroes, sino que a veces hay cosas rescatables de eso personajes, que ya los catalogamos como villanos, hay gente que sí actuó con maldad Victoriano Huerta por ejemplo, eso es indefendible, pero hay otros que tienen blancos y oscuros, que si uno quiere juzgar en el siglo XXI lo que decidió Porfirio Díaz en el XVIII, tenemos que ponernos en contexto; cometemos una injusticia de contexto.

¿Qué opina de esa frase que dicen señaló Jorge Luis Borges, el pasado siempre es ilusorio y la antigüedad sólo es de 200 años?

La antigüedad de 200 años. Creo que la historia del mundo de los países hasta las historias personales, son tan lineales y tan causales cuando en realidad el principio aunque fueron 200 años o 2000 años, todo cuenta.

No es tan ilusorio, lo que somos ahora, es resultado de todo lo que tenemos atrás.

¿A qué historiador admira?

A tantos, admiro a historiadores que no estudiaron historia, por ejemplo admiro a mi coautor Alejandro Rosas, que es un divulgador de la historia apasionadísimo.

Los análisis que hace por ejemplo Enrique Krauze a pesar que tampoco es, un cerebro de ingeniero analizando cosas históricas, me parece interesante, tenemos a Lorenzo Meyer, tenemos historiadores tanto de academia como divulgadores.

¿Por qué la historia se topó con usted?

Casi por accidente, por fortuna y por buscarlo también, estuve en el equipo de Rafael Tovar y de Teresa cuando formó parte de estos ocho meses de la comisión para la celebración del Centenario y Bicentenario, en el 2008 empezamos a hacerlo.

En ese momento sabía la historia por supuesto, pero tuve que ponerme a estudiarla, siempre he dicho que estudio más de lo que trabajo y a investigar y meterme de lleno, incluso a etapas históricas que -en mi época de estudiante- me costaba mucho trabajo como las Leyes de Reforma por ejemplo, la guerra de los tres años, toda esta parte de Juárez y los conservadores y los masones, me costaba trabajo.

De pronto me topo fascinada con lo que estaba aprendiendo con otros ojos, con estos ojos de divulgar la historia.

¿Existe la documentación necesaria para la construcción de la historia?

Sí, en la mayoría de los casos, siempre tenemos algún espacio vacío de hechos, hay cosas que definitivamente no nos constan y que los historiadores lo más que podemos hacer es suponer y si no suponer, dejarlo como está, tener la honestidad de decir, después de esto no sabemos qué fue lo que pasó.

Tenemos muchas fuentes de primera mano, por ejemplo de Independencia cuando escribí el libro de Charlas de café con Ignacio Allende, leí el juicio completo de Ignacio Allende, eso sí es primera mano, son palabras de él que iban escribiendo durante el juicio antes de declararlo culpable y cortarle la cabeza.

Podemos recurrir desde esos documentos que son valiosos, a libros de académicos que han hecho un análisis más profundo de ellos.

¿No debe mitificarse la historia?

Creo que no debe, la gente por eso a veces pensar en historia, piensan en que es algo aburrido, tedioso, no entendemos, si le quitamos los adornos, si a los héroes les quitamos la capa de bronce que le hemos puesto, los bajamos del pedestal y los acercamos a la gente, entiende mejor el suceso histórico, entiende el hecho de la causa-efecto de cómo todo es consecuencia de la decisión de alguien que en el momento tuvo el poder para tomarla y que, a partir de ella, nos fue bien o nos fue mal.

Mitificarla no nos ayuda a entender por qué estamos donde estamos ahorita.

¿Podríamos resumir entonces, la historia de México tiene un buen cúmulo de invenciones?

Tuvo un buen cúmulo de dogma, era después de toda esa parte posrevolucionaria en donde se requiere reconstruir el nacionalismo y que la gente creciera pensando que la revolución nos hizo justicia, entonces reescribieron e inventaron pasajes de la historia para darle aún más heroicidad a ciertos eventos para que la revolución pasara a la historia como el parteaguas en la historia de México.

Por supuesto que lo fue, pero fue por sí misma, no era necesario dogmatizarla, así como no era necesario inventarnos el asunto de los Niños Héroes, no era necesario decirnos que Ignacio Allende e Hidalgo eran grandes cuates, porque no lo eran, se odiaban.

Eso no nos permite entender por ejemplo en Hidalgo y Allende, esta diferencia entre la formación militar y la eclesiástica y por qué el primer año del movimiento de Independencia fracasa por eso, porque no se ponían de acuerdo.

Podríamos entenderlo todo mejor si no tuviéramos que recurrir a los mitos.