+ Cambiarán el Rumbo del País, Elecciones Intermedias del 2021

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La frase

Quien quiera dialogar conmigo con respeto y argumentos, encontrará de mi parte eso: respeto y argumentos.

FELIPE CALDERON HINOJOSA

EL DETALLE: Era el último año de su sexenio (septiembre de 2012), cuando el entonces presidente panista Felipe Calderón Hinojosa, me recibió en el Salón Negro de la entonces residencia oficial de Los Pinos. Lugar en donde había cenado con el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Fue una entrevista radiofónica a las 17:00 horas, pactada para media hora en cadena con las radiodifusores de la empresa donde trabajaba en ese entonces, sin embargo duró dos horas.

Calderón, frente a todo lo que se decía, llegó sobrio. Había hecho 30 preguntas por escrito, en tres entregas de 10 cada una, sin embargo, la censura practicada por Alejandra de la Sota, que fungía como inefable jefa de prensa del panista, me había dejado solo tres preguntas.

Llegó Calderón, al iniciar le entregaron una serie de tarjetas que desechó, al ver que yo no llevaba nada escrito. Me contestó las 30 preguntas, me hacían diversas señas tanto De la Sota, como su séquito de empleados, pero no hice caso, el presidente contestó una a una.

Prácticamente se creció al castigo y contesto cada una de ellas. Incluso la de dónde se vislumbraba en los 3 años siguientes al término de su mandato.

Fe una entrevista de alto contenido político y periodístico, por la cual no sufrí ninguna repercusión. Con esto quiero señalar que, cuando se pregunta con agresividad, pero dentro del marco de respeto, se logran muchas cosas.

CON EL TOLUCA: En el VAR la vida es más sabrosa. Perdón, es en el mar, como dice la canción original, pero decidí utilizar esa frase y cambiarla, porque ahora, tras ocho fechas, el VAR ya es amigo del Toluca o por lo menos ya no lo acuchilla como lo hizo en las cinco o seis jornadas anteriores.

Y es que el VAR, aunque es una serie de máquinas, algunas de las cuales pueden ser falibles (depende del ángulo de la cámara) que desembocan en un cuchitril, lo cierto es que prevalece la apreciación del ojo humano a través de los dos personajes designados por la comisión arbitral, en cada uno de los juegos del futbol mexicano en cada una de sus jornadas.

Lo cierto es que ante Monterrey, el VAR vio cosas que el árbitro central, el castigado César Arturo Ramos Palazuelos, no vio en la cancha.

Por ejemplo, el nazareno Ramos vio penal en la acción de Maidana sobre Funes Mori y el VAR no, conclusión, se anuló el penal decretado.

Podemos colegir entonces que Maidana no empujó, sino que iba deteniendo la caída de su paisano y cuando lo soltó cayó.

En el segundo caso, Ramos vio fuera de lugar en el gol de Leo Fernández, de magnífica ejecución con la izquierda al borde del área grande para vencer a Barovero en el rincón izquierdo. El VAR vio que un elemento de la defensiva el Monterrey daba posición legal a Fernández y validó el gol como nuevo.

En este caso, uno de los asistentes no auxilió bien a Ramos. El VAR en cambio fue justo con la acción, pero además fue justo con el futbol, porque no todos los días se ven ese tipo de ejecuciones y ahí, César Arturo Ramos se vio nefasto con el futbol, porque tan solo por respeto a la acción, que no cualquiera ejecuta, no tenía por qué anular el gol.

En los goles del Toluca, el primero fue iniciado por Pardo, de las pocas veces que resulta benéfico su accionar para el equipo, dio a Güemez, este habilitó a Fernández y anotó. En un gol perfectamente válido.

En el segundo, se vio el futbol que quiere De la Torre y que es el fundamento del futbol de Guardiola. Todo debe comenzar por el portero. Y así fue, Talavera despeja, Canelo controla, habilita a Chalá, este centra raso a Estrada y el ecuatoriano simplemente toca a la red.

Cuatro toques nada más.

Ojalá el Toluca siga así.

 

Cambiarán el Rumbo del País, Elecciones Intermedias del 2021

Para bien o para mal, las elecciones intermedias del 2021 cambiarán el rumbo de México y la clave estará es si los resultados en las urnas electorales le dan aún más poder al presidente Andrés Manuel López Obrador y a su partido político Morena, o de plano lo acotan para garantizar el equilibrio democrático que impida dejar en las manos de un solo hombre el destino de la nación.

A pesar de que los partidos políticos han mantenido una postura francamente indolente, a partir del triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador, confían sin embargo en que el desgaste presidencial que por lógica cobra facturas a la mitad del ejercicio, les permita captar la simpatía del electorado, así sea inmerecidamente.

Es indudable que el presidente Andrés Manuel López Obrador mantiene una amplia popularidad, a pesar de los constantes desatinos que obligadamente comete con su clásico formato de las conferencias de prensa mañaneras, donde habla de todo y se pelea con todos.

El estilo populachero del primer presidente de la república, emanado de un partido de izquierda, le ha permitido conservar la simpatía de la base electoral que le dio el triunfo contundente, precisamente por hablarle a la gente en su estilo cotidiano con refranes, anécdotas, burlas contra los adinerados, perfumaditos y letrados.

No es muy válida tal estrategia de popularidad, pero al fin y al cabo le sigue funcionando como Presidente lo que le funcionó como candidato durante largos 20 años en busca del poder presidencial.

El problema para el Presidente y su partido Morena se empieza a complicar cuando no han podido responder al pueblo mexicano con resultados positivos en los rubros esenciales en que fundamentaron su oferta política: acabar con la inseguridad, la violencia, la impunidad, la corrupción, el desempleo y los feminicidios.

El otro gran pendiente de la llamada Cuarta Transformación de Morena y Andrés Manuel López Obrador es la pésima conducción de la economía nacional, que lejos de mejorarla la han empeorado al grado de ponerla en un nivel de bajo cero crecimiento.

No hay visos de que puedan mejorar estos indicadores en la ruta política hacia la fecha electoral del 2021, para la renovación del Congreso Federal, algunas gubernaturas, congresos locales y presidencias municipales, posiciones claves para que el partido dominante Morena pudiera seguir viento en popa con las modificaciones constitucionales y consolidar el poder absoluto en México, el de un solo hombre, el retorno del presidencialismo a su máximo expresión; o bien empiece a ceder espacios de poder y de toma de decisiones a otras fuerzas políticas.

Cualquiera que sea el desenlace hacia esa cita con la historia moderna de México, en las elecciones intermedias donde la ciudadanía estaría calificando los resultados del gobierno lópezobradorista, será la ciudadanía mexicana la que pague con creces los efectos nocivos de un ejercicio presidencial populista que regala dinero a cambio de aplausos y votos; y de partidos políticos indolentes que sólo esperan la confirmación del fracaso  de la Cuarta Transformación para captar el voto inconforme.

Lo cierto es que poco ha aprendido el pueblo mexicano de las lecciones de la historia postrevolucionaria, donde el poder lo manipula a tal grado de creerle a ciegas la demagogia presidencial, en lugar de exigir trabajo, resultados, democracia, crecimiento económico, calidad educativa, seguridad, servicios médicos de calidad, empleo formal y desarrollo sano, ¿no le parece a usted, estimado lector?