El amor, nos sostiene como humanidad

Views: 979

El molde estampa la letra impresa, da forma a las cosas desde afuera, adquiere la sustancia esa horma o troquel, el molde es también la regla, el modelo, paradigma. Rodeados de moldes, acostumbrados a insertarnos en ellos, lastimosamente  o jubilosos expresamos nuestro contenido humano. Es éste, un molde roto, un desafío de los géneros, entre crónica y entrevista, semblanza, cuento corto del realismo mágico o mera confesión emocionada:

Una tarde nublada de grisáceos indicios de tormenta, encontré en Toluca al poeta Fernando de la Cruz (Premio Internacional de Poesía Ciudad de Mérida 2019, Máster en Español por Ohio University. Profesor fundador de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes de Yucatán). Escritor de poesía de diferentes registros; lírica, satírica, infantil, pero ante todo, auténtica.

Su conocimiento del  lenguaje coloca su propuesta poética en el siempre vivo y amplio espectro del Hispanismo. Caminamos por conocida avenida con muros pintados de poesía (muy mala, lo siento) que desemboca en una de las glorietas del Paseo Colón, un digno paisaje para contrastar con la Blanca Mérida, anclamos en un café lleno de libros (afortunadamente, en el camino).

Ahí discurrió la conversación sobre el carácter preciosista del poema de dudosa pretensión arraigado en el canon que todo lo ve y de cómo la lengua se ingenia múltiples maneras de tomar su reino de palabras junto al pueblo o hablante o Nación lingüística que es lo mismo. Hablamos también de las ideologías de nuestro siglo, las diferencias entre las causas y las militancias, imprescindibles para volverse un poeta que se precie de la conciencia social.

Nuestro autor ha estado en la primera línea de causas justas y ahora enfila hacia el universo de los estudios de género y la reivindicación de la literatura de mujeres escritoras. Loable desde puntos de vista diversos como la epistemología, la sociología y el sentido común.

Me obsequió con dos libros de su autoría, el primero Si el avestruz volara (Ed. Eugenia), poesía para niños que aman la poesía, pero todavía no lo saben, un auténtico heredero del ludismo latinoamericano, imbuido de tecnología pedagógica (supongo) y Osario con un título desconcertante que introduce al lector y al investigador de la forma (métrica y versificación) en un auténtico camposanto de las estructuras poéticas que la lengua española ha custodiado por siglos, en una nueva versión donde el hablante común, puede comprender de qué está hecha la poesía en sus cimientos y estructuras duras, y en qué parte de ella habita la libertad de pensamiento y de creación. Un poemario que constituye en sí, una o varias clases de teoría literaria. Baste la profética advertencia:

Cuando la idea es mala, su molde igual funciona

pero sus consecuencias son funestas

ahora y siempre, por las páginas y páginas.

 

Terminó nuestra conversación como todo lo que bien acaba y otra línea surgida de acertadas conclusiones y discursos ya expresados y otros por venir, me fue obsequiada por Fernando de la Cruz para mi equipaje vital: el amor, quizá, sea lo que nos sostiene como humanidad.