TRAGEDIA CLIMATICA CON CRISIS DE CORONAVIRUS

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En la tragedia global de la pandemia del coronavirus 2020 , que amedrenta y mata, existe un drama añadido. Es quizás su rostro más sombrío, su cara más cruel, porque nos despoja de la compasión que es el corazón de la convivencia para posteriormente continuar con el mal de males terriblemente relacionado al tema del medio ambiente.

Así es estimado lector el avance de esta crisis sanitaria pone de manifiesto el posible impacto más a medio plazo de otra emergencia, la climática, que está cambiando el mundo, así como las deficiencias del sistema en que vivimos. Si bien es cierto las autoridades de nuestro país han tardado en tomar medidas prudentes que eviten el caos que hoy día se vive en países como España e Italia, el viernes en el #Edomex comenzaremos con el proceso de aislamiento y reflexión sobre todo en nuestros hábitos cotidianos y podremos obtener una visión clara de que tienen en común las crisis del coronavirus y la climática.

Empecemos por darnos cuentas que este es un tema global, talvez por el momento uno con mayor relevancia que otro por lo abrupto de los contagios y decesos, pero solo basta con ver las noticias del acontecer diario en donde ninguna de las dos entiende de fronteras, aumentan con el paso del tiempo si no se interviene y pueden llegar a ser letales. A diferencia del coronavirus, el cambio climático tiene una línea temporal más larga, pero es igualmente exponencial y sus ámbitos de impacto son aún mayores (no solo afecta a la salud de las personas sino del planeta).

Así mismo es evidente que ambas crisis pueden incrementar las desigualdades existentes, siendo las personas más vulnerables las que se ven más afectadas. Personas de escasos recursos y/o en situación de desempleo, mujeres, personas mayores, niñas y niños, personas con defensas bajas o en alguna limitación. Ninguna de ellas ha tenido tenido la responsabilidad en causar el problema, pero soportan con mayor dureza las consecuencias. Aunque si el problema no se atiende a tiempo, en ambos casos se puede llevar por delante la salud o el bienestar hasta de los más poderosos, cuya responsabilidad está bien identificada en el caso del cambio climático.

Además, estas crisis globales que tienen consecuencias directas sobre nuestro sistema no se pueden ni deben abordar exclusivamente de forma individual y/o doméstica, sino que requieren de medidas igualmente globales, gestionadas desde la cooperación internacional, el multilateralismo y con políticas preventivas que nazcan del consenso político y social. Lo que decida cada país afecta a los demás y la solución que apliquen todos debería ir en la misma dirección.

No parece pues que, en el ámbito global, la crisis climática y la pandemia actual sean tan distintas entre sí. Hay demasiadas similitudes y pocas diferencias. Sin embargo, mientras la respuesta al coronavirus está siendo contundente, con medidas drásticas que afectan a toda la sociedad, la respuesta al cambio climático, aunque también es urgente, se sigue postergando o condicionando a intereses económicos o políticos.

Finalmente, para evitar un cambio climático de graves consecuencias, se necesita actuar con decisión y urgencia, antes de que sea tarde. La buena noticia es que las medidas que se necesitan contra el cambio climático no deberían levantarse sobre medidas de contención y defensivas sino sobre medidas de precaución y cambio, contribuyendo a la construcción de una sociedad mejor, más equitativa y en paz con la naturaleza.

Comparto algunas recomendaciones que fomenten el valor de la responsabilidad y del cuidado de todas y todas:

  1. Evitar todo contacto personal innecesario hasta que acabe la epidemia posiblemente por un tema irónicamente climático acabará en marzo de 2021.y fomentar el Home Office
  2. Aumentar urgentemente la capacidad para que la gente pueda someterse a la prueba del virus. Fortalecer el sistema de salud y seguridad social.
  3. Evitar el pánico y mantener la calma. La naturaleza humana y económica prevalecerá como siempre.
  4. Evitar las medidas irracionales, improductivas, poco proporcionales e ineficientes para combatir el virus que perjudican significativamente a la economía y, sobre todo, a la economía popular.
  5. Aprendamos las lecciones de esta crisis: hagamos un mayor esfuerzo para tener una vida más sana y eduquémonos (para lo cual debemos informarnos mejor) sobre los retos que tenemos en la vida cotidiana para evitar o disminuir las enfermedades.
  6. Recordemos siempre que -trágicamente- lo que más mata a la gente es la pobreza, la delincuencia (relacionada también con los niveles de pobreza), las armas automáticas, la gripe, manejar bajo la influencia del alcohol o usar el celular mientras se maneja, entre muchos otros factores.

 

Mis mejores deseos de Paz Profunda para usted y su familia.