HACTIVISMO Y HACKERCRACIA

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Uno de los conceptos icónicos del uso de las tecnologías de la información y comunicación es el del inglés hacker, entendido como la persona experta en el ámbito de la informática que puede manipular u obtener ventaja sobre las funcionalidades de un sistema determinado, es decir, que corta, ataja o aventaja con destreza en el entorno digital, lo que surge como consecuencia de una derivación de la palabra “hack”.

Sin embargo, la connotación negativa de la palabra hacker deviene precisamente de los medios por los cuales toma ventaja, que en su mayoría, representan fallos, debilidades o descuidos de la tecnología implementada o de los códigos de programación utilizados, por lo que con independencia del color de la intención o especialidad (emulando lo que en el ámbito esotérico distingue a los magos), en cualquiera de los casos implicaría eventualmente la recreación de una actividad ilícita y no siempre ilegal.

En un sentido amplio, hack, hacker y hackeos son conceptos susceptibles de utilizarse en cualquier ámbito social en un entorno o sistema estructurado, no obstante, en estas breves líneas pretendo limitarme a los supuestos del ámbito digital en el marco de las posibilidades de la democracia contemporánea.

Así, el hactivismo puede equipararse al derecho de manifestarse y disentir con motivo de una posición determinada, postura desde la cual se han justificado gran parte de los movimientos que se han desarrollado en el ámbito digital y que han dejado expuestos algunos objetivos que, conforme a un interés determinado, debían ser conocidos por la sociedad, entre las diversas expresiones que dicho activismo digital ha utilizado en el marco de sus protestas y actividades.

Sin embargo, más allá de las capacidades en el uso de la tecnología las ventajas que los hactivistas han obtenido han sido a través del uso de la información, susceptible de ser revelada o difundida a fin de orientar a la población para que esté en posibilidad de conformar un criterio aprovechándose de información protegida, clasificada o inherente al ámbito de la vida privada o íntima, lo cual si bien, para muchos podría constituir un estado de transparencia, la ilicitud o ilegalidad no solamente constituye un aspecto formal a considerar, sino que en el fondo, extraer información de dicho tipo de dicha manera cobraría semejanza con una obtención ilícita de pruebas conforme a la teoría del árbol envenenado, en el que eventualmente su inserción dentro del sistema, puede provocar su corrupción.

Lo anterior cobra relevancia si se advierte que, las actuaciones hactivistas no representan un movimiento sincrónico, sino que, como en cualquier organización, las decisiones se toman en el marco de un liderazgo, que aunque distribuido, mantiene ciertos rasgos parciales o sectarios, que se dan al margen de la gobernanza, y que por ende, también debilitan una democracia que se encuentra actualmente en vilo ante los diversos componentes que le han tocado restructurar en el ámbito de la política contemporánea.

Sin embargo, tampoco puede perderse de vista que la propia democracia se encuentra en proceso de maduración facilitada por las tecnologías de la información y comunicación que empoderan a la ciudadanía no solamente de manera nominal, al poder contar con una opinión y posición efectiva de manera tangible a través de medios intangibles, como podría ser, a través de un acceso a la red, una cuenta en red social, un e ciudadano activo o inclusive, un votante y participante, sino que el empoderamiento es sustantivo a través del acceso a la información, con la cual, logra disminuir las brechas existentes como parte de su integración en una sociedad de la información y el conocimiento que pone a su disposición los insumos necesarios para la emisión de opiniones, conformación de criterios y toma de decisiones.

Parecería que el devenir de las circunstancias debería facilitar este proceso como parte de la propia evolución del zoon politikon en el que el ciudadano y su empoderamiento incluyen dentro de sus factores mayor apoyo social (decisión de las mayorías) y mayor comprensión de su papel como sociedad en el entorno (información y conocimiento), como las bases a través de las cuáles se han ampliado los espectros de derechos y libertades de las personas, en el descubrimiento de su esencia y su trascendencia, pero también es cierto, que la propia organización social ha provocado que dichos avances se vean limitados en cada etapa frente a tentaciones autoritarias que han frenado un desarrollo pleno para conservar ciertos estatus quo.

Si bien, este tipo de tentaciones han surgido de quienes han detentado y ejercido el poder, el proceso de distribución también puede sabotearse en sentido inverso, es decir, por quienes tienen el poder y no lo saben, y a través del propio ejercicio del poder que les resulta nato, pueden contar con herramientas que sigan sirviendo indirectamente hacia otros.

Desde esa perspectiva, se erige la hackercracia como una tentación autoritaria de los propios poseedores del poder, que al tratar de restructurar el poder existente, eventualmente a través de los supuestos negativos de la técnica que utilizan, no necesariamente representarían una liberación de la opresión de un gobierno existente, sino que  atentaría contra esas libertades que le son inherentes a las personas con independencia del tiempo y del espacio y que hasta momentos recientes han sido reconocidos por el propio ser humano.

Por ello, si bien las posibilidades de revelaciones por parte de grupos en torno a ciertos temas que se encuentran presentes como mecanismos de protesta social a través del hactivismo, pudieran parecer un mecanismo para evidenciar a los “malos”, la obtención de la información a través de la ventaja sobre información, provoca que la propia ilicitud de la información pueda envenenar el sistema corrompiéndolo, lo cual, eventualmente de ser traducido como una nueva forma de control social y de toma de decisiones, señalada como hackercracia, no necesariamente se traduciría como un mejor mecanismo de organización y gobernanza.

Hackercracia como una de esas posibilidades que el entorno digital puede ofrecer como una propuesta de solución ante una democracia rota, tomando ventaja de algunos aspectos que si bien, pudieran revelar información importante, el medio eventualmente provocaría que la sociedad adoptara los mejores mecanismos para la solución, aunado a que dicho esquema de gobernanza, eventualmente podría seguir provocando mecanismos de desigualdad e injusticia al no permitir que cada persona tenga el derecho a acceder, opinar y participar en el entorno social a través de medios digitales.