Tras el no cerraré de Cal y Arena, Rafael Pérez Gay habla de Samuel Beckett

Views: 3089

De personalidad recia, Rafael Pérez Gay, escritor y traductor, hermano de José María y nieto de Herminio Pérez Abreu, dijo la semana pasada que Cal y Arenala editorial que dirige no desaparece, a pesar de la sanción gubernamental a Nexos, a cuya razón social pertenece, por lo que las sanciones de la Secretaría de la Función Pública también aplican para la empresa de libros.

No vamos a cerrarlos apoyos los encontraremos en otros lados. El hecho no quedará como una mala actuación de la Función Pública, sino del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lo entrevisté en la Fil de Guadalajara, con motivo de la aparición de su libro El corazón es un gitano (2010). Es autor de una variedad de libros como Zona cero.  Breve memoria de los sismos 2017-1985, de No estamos para nadie. Escenas de la ciudad y sus delirios, o bien Sonido local. Piezas y pases de futbol, en donde relata el primer gol en el estadio Azteca por un mexicano el Caña Brava Roberto Martínez, jugador del Necaxa. Por cierto al protagonista lo llevó al estadio su padre, que era atlantista.

¿De su oficio como traductor o lector, por qué ya no se dan ahora escritores como Samuel Beckett?

La verdad es que Samuel Beckett pertenece a un linaje de escritores, probablemente en extinción, primero que nada un escritor que renunció de un modo radical a la vida pública, no solía dar entrevistas, se protegía de ellas.

Un escritor sumamente introspectivo que pertenecía o perteneció a la lengua inglesa, inmediatamente después a la lengua francesa.

Dices por qué ya no hay más escritores como él, habría que encontrar un talento como el de Samuel Beckett, es decir un talento poético, narrativo y de dramaturgo, son sus tres características.

Probablemente no se darán muchos más escritores como él, porque hoy en día los medios dominan el panorama del mercado editorial como dominan el resto de los órdenes que tienen que ver con expresiones culturales.

Probablemente la llegada tan fuerte de éstos, en especial de la televisión acabó con la idea del escritor que puede estar en silencio, sin responder a ninguna pregunta de fuera de la vida pública y dedicarse por completo al gabinete, a la obra y al libro.

Hoy en día probablemente un escritor así sería poco conocido.

¿Por eso o por qué se decidió traducir?

Conocí a Beckett porque desde que leí, desde luego ya había leído Esperando a Godot y alguna otra obra, pero fue en el año de 1980, 82 cuando mi hermano, el escritor José María Pérez Gay me trajo de Alemania una muy bonita edición de la poesía de Beckett, de la poesía francesa.

Me dediqué a leerlo, leía la trilogía francesa, la trilogía norteamericana, parte del teatro, el teatro menos conocido y entonces me animé a traducir los difíciles poemas franceses de Beckett, porque es un autor de una poesía muy cerrada, muy hermética.

Decidí intentar abrir una ventana en esa poesía hermética.

¿Influye Beckett en ese …

Influyó como una figura central, nodal, sobre todo en la novela bastante menos serio de lo que le ha tratado, él tiene un libro Mercier y Camier, es una parodia y prácticamente una novela humorística.

Si uno ve con calma algunas obras o partes de Esperando a Godot, partes de Fin de Partida hay chistes y burlas de momentos de la historia del género humano.

No podría hablar de una influencia directa de Beckett en lo que escribo, pero sí podría hablar que es uno de los autores que más interesaron y me seguiré interesando.

¿De Mi Ciudad qué fue lo que te atrajo para traducir?

Estás en un lugar contigo, parte lo primero que traduje  son partes del libro, Silogismos de la amargura, me gustó su crítica despiadada de la esperanza, su pesimismo para mirar la vida, su magnífica prosa francesa.

En este caso hemos hablado de Beckett que es un autor inglés y finalmente escribió en francés, y Mircea Cartarescu quien es un autor rumano que, finalmente escribió en francés, entonces traduje parte.

Así te diría que fui junto con Alberto Román que es otro escritor mexicano en el suplemento de la Cultura en México, Carlos Monsiváis casi te diría que fuimos pioneros en traer algunos autores entre ellos, tanto algunas de las obras de Beckett, no te diría que los primeros, a este autor lo puso Salvador Novo en los 50.

Me refiero a esta parte de su obra, que aparecía en ese suplemento como otros autores.

Traduje una parte de  De la mar de la amargura, el de algún ensayo de Conveniente de haber nacido, traducimos para el suplemento algo de Desgarradura y es un autor muy cercano que apreció y siempre aprecié mucho.

¿De todo esto del absurdo, admiración, aburrimiento, del cambio actualmente vivimos en…

Probablemente sí, no sólo en México porque hay una corriente, una tendencia a trivializar, ¿por qué razón?, ensayo una hipótesis, porque la cultura de la imagen han analizado de modo muy serio la forma de ver las cosas, el intento de profundizar.

La letra impresa ha venido un poco a menos, frente a la cultura de la imagen, en qué momento la cultura de la imagen estuvo por encima de la letra impresa, no sé, probablemente en el que la idea de la educación y la letra impresa prestigiaban menos que otras zonas de la vida.

Como que el mundo del espectáculo concebido como el clave para entender cosas, la imagen, el mercado y eso banalizas, trivializas y hace que las cosas pierdan profundidad y se conviertan en visiones superficiales de la vida.

¿Esto quiere decir que ha influido en que desaparezcan las secciones culturales?

Probablemente sí, también ha cambiado la idea de cultura, pero sigo siendo un defensor del viejo suplemento cultural, sigo pensando que debería haber cada vez más textos para leer y no tanto textos para ver.

Cuando digo cultura si ves los periódicos en general, la tendencia es que la imagen es que el texto desaparezca, creo que una de las misiones del periodismo, cualquiera que éste sea, sobre todo si es el cultural es precisamente formar lectores, informar, abrir puertas y ventanas hacia un mundo que está a nuestro alrededor y que pese a la época de internet, de la red no son garantía de que podemos profundizar y podemos ver la vida con más seriedad.

En México han desaparecido esos suplementos, pero en otras partes del mundo, incluso el suplemento que aprecio demasiado, si tú lo ves incluso ha crecido, si ves el suplemento de Sigmundo o el ABC tiene 64 páginas que es una figura de visiones de ensayos, música, cine, televisión, con tratamientos literarios.

En Estados Unidos sigue habiendo suplementos, es un poco un mito esta idea de que está desapareciendo en todo mundo.

¿Qué pasa en México desaparecen suplementos culturales y antes desaparece el Centro Mexicano de Escritores?

También surgen otras opciones, nunca como hoy se habían publicado libros, nunca como hoy había una posibilidad real de publicar libros, pero parece ser que sí, que asistimos a un México que termina, te digo tuve oportunidad de conocer una parte de ese México.

Conocía a Fernando Benítez y a Carlos Monsiváis, estuve alguna vez en la casa de Rafael Gómez Sales, conocí a Renato Leduc, conocí a Vicente Ortega Colunga quien tenía la revista fantástica de encueradas, de periodismo que se llamaba Su otro yo, sabía perfectamente bien y leí a Francisco Martínez de la Vega, a ese gran prosista que fue José Alvarado.

Ese era un mundo de México que desapareció, apenas llegué a conocer una parte de él y privilegiaba la cultura, la lectura, era posible ser mejor a través de ese tiempo y ahora veo que se está terminando un mundo en el cual los suplementos literarios con textos largos, las entrevistas largas, tratando de sacarle al autor cosas profundas, tienden a terminarse.

Se acabó el Confabulario de El Universal se acabó, se acabó el tener en el periódico Crónica un suplemento, también se terminó, las páginas de cultura de Reforma.

Por ejemplo en Toluca pasa un fenómeno muy especial, han surgido no menos de diez revistas banalizadoras que ponen textos sociales.

Parece que es la tendencia, en todos los periódicos hay secciones grandes de gente, de espectáculos, estilos, vida y estilos, en las secciones culturales cada vez más pequeñas, tanto que los reporteros, los que se dedicaban a la sección cultural son cada vez menos.

Son dos páginas al final de los periódicos, porque hay como una Trampa 22, la cultura no vende, porque se acercan muy pocos, pero se acercan muy pocos a la cultura porque no hay páginas de cultura en los diarios.

Observaría una Trampa 22 en honor a la gran novela de Joseph Heller que es una súper novela.

Va perdiendo la cultura terreno y espacio hasta la banalización, probablemente en estos días en México sí, si te fijas en los números de la SEP te das cuenta que nuestros jóvenes prácticamente no pueden leer de corrido, no entienden lo que se llama lectura de comprensión, sí te das cuentas que esos mismos jóvenes no saben leer, con dificultad van a leer un libro y sin embargo son jóvenes que consumen, porque tampoco estoy de acuerdo con la idea de que no hay consumo.

Creo que consumen, no te voy a decir que un gran consumo, pero sí lo hacen, se compran discos, en el mundo pirata se gastan 20,30, 50 pesos de música, de modo que lo que pasa es que el libro no es ni ha estado ni es parte de la cultura cotidiana de nuestro país.

¿Tiene futuro la literatura mexicana?

Sí desde luego, la literatura mexicana pasa por un buen momento, hay varias generaciones activas al mismo tiempo, las obras de nuestros autores es una buena literatura, falta un público consumidor de esos bienes culturales no sólo de los libros, del teatro, del cine, de la danza.

Ese público consumidor debe ser creado porque no existe y para esto tanto con la Junta como la Secretaría de Educación Pública, como las diversas en los estados de la República, las diversas secretarías de educación tienen que colaborar a crear ese público que consuma bienes culturales.

Eso es lo que creo y que podría ayudarnos, si no creamos ese mundo con mucha dificultad vamos a tener en el futuro un país en el que se lea más de lo que se lee ahora, que te recuerdo como bien sabes es 2.5 por lector, de libros por lector al año, supuestamente en zonas urbanas, no quiero pensar lo que sería en una zona rural, el número sería muy cercano a cero.

Platícame algo de Corazón es un gitano.

Es un conjunto de textos nómadas, no los había contado, pero me hicieron una entrevista me dijeron que son 57.

Por qué textos nómadas, porque van y vienen del periodismo a la literatura, de la literatura al periodismo, de lo público a lo privado, de la plaza pública a la alcoba y un poco atendiendo a la figura mítica, legendaria y un tanto falsa del gitano que va y viene, estos textos son un tanto gitanos y son en ese sentido, algunas gitanerías que tienen que ver con la vida diaria, con la vida en la ciudad de México, con la vida en las grandes ciudades.

Y no sólo en las grandes ciudades, un día el agua se acaba, otro día tenemos apagones, otro día hay congestionamientos de tránsito, otro día la casa se inunda; son estampas, retratos, chispazos a través de una serie de situaciones.

Los dos primeros capítulos serían comedia de situaciones, y más tarde El mismo día, entonces los personajes incluso se van repitiendo, son textos que las primeras versiones aparecieron en la prensa.

Quería hacer el experimento de ponerlo completo, porque había escogido y luego volver a escribir, casi como irlo copiando e ir poniendo los diálogos, es un trabajo grato y me parece que el trabajo para mí fue grato y la pase bien, un lector podría pasarla bien.

La tercera parte del libro se llama Se ven fantasmas, y se llama Se ven fantasmas por dos razones, primero porque son un junto de textos que van al pasado de la ciudad de México del pasado, a un México que ya ocurrió, aparecen cosas que con palabras de nuestros jóvenes probablemente van a tener que preguntar, aparece la palabra cinescopio, pregúntale a un joven de 15 qué es un cinescopio y no va a saber.

En nuestros años un cinescopio era una palabra grave, seria, si se ponía cinescopio estabas fastidiada; bulbos, televisión de madera, una vieja Philco en donde se transmitían los programas y cuando uno ponía la antena, los jóvenes de hoy no van a saber bien lo que es una antena que se ponía en la azotea, aunque todavía existen.

Si no le conectabas bien se veían fantasmas, es decir se veían más dos figuras, más de tres figuras en la televisión, pero se ven fantasmas también porque aparecen personajes del pasado, 1969, el metro, se inicia el de la ciudad de México, el hombre llega a la luna, 1970 el Mundial de futbol.

Son pequeñas viñetas de familia, los padres envejecen o el padre de este narrador, que en este caso soy yo, muere, decía que después, tú conoces la novela porque me entrevistaste hace un año a propósito de ella, aquí.

Decía que después que nos acompañen los muertos había querido escribir un divertimento, algo más ligero sin que la ligereza implique el abandono de la profundidad o el abandono del empeño literario, sin embargo al final había caído en la sombra de los fantasmas, por eso se llama Se ven fantasmas.

Con quiénes tienen que ver, tienen que ver con una tradición de un maestro y dirigente, de escrituras que he leído y aprecio mucho, en el siglo XIX con Manuel Gutiérrez Nájera que fue el gran prosista modelo, uno de los artículos de Gutiérrez Nájera están y fueron escritos para mañana, los puedes publicar en tu página mañana.

Angel de Campo, otro gran cronista y escritor; José Juan Tablada y para no hablar de esa cúspide de la prosa mexicana que es Salvador Novo y en este libro pasa un aire, pasa un viento, ojo que he dicho pasa apenas un viento de ese gran crack de las Dos cuartillas y media que fue Jorge Ibargüengoitia.

Entonces me gusta llamarles relatos súbitos que de pronto ocurren, revelan algo muy rápidamente y pasas, pero pasas y que no está dejado de lo que acabas de leer sino que casi como que se continúa, incluso los personajes vuelven a salir.

Por eso El corazón es un gitano, un título algo inculto, 1970 Nicola Di Bari y luego Lupita D’Alessio lo cantaba, un título inculto en el sentido de cultura popular, pero sí tiene correspondencia en una línea del gran poeta norteamericano Delmore Schwartz, que dice así:

Contradecirse en cada acto, la tarea infinita del corazón humano, bueno ese es un corazón gitano.