En honor y en memoria de Sax, una mirada a La Maldita Vecindad

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Nuestro más sentido pésame por el fallecimiento de nuestro querido hermano Sax. Elevamos nuestras oraciones por el regreso de su alma al amor que todo lo abarca siempre en nuestros corazones y memoria. Vuela libre, hermano.

Maldita Vecindad

Como cereza en el pastel de un gran legado; su último tema que lanzó fue Otros Nosotros. Una emotiva canción en que narra la lucha de las mujeres y otras escenas actuales de México, por ahí se escucha: Luchar por la vida. En últimos días Eulalio Cervantes Sax, saxofonista de la banda la Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio comentaba: Hoy estoy doblemente positivo. Por un lado me siento muy emocionado debido al lanzamiento mundial en plataformas digitales de mi nuevo sencillo, Otros Nosotros, este viernes 5 de marzo. Por otro lado, con mucha frustración, desgraciadamente mi resultado a la prueba de Covid-19 resultó positiva, escribió tras su diagnóstico. Así es que, en honor y memoria de este gran músico, ahí va una pizca del legado de una gran banda del rock mexicano de la cual fue un destacado miembro. Ellos nos llevaron al bar Kumbala, aquel mítico bar que todos queríamos conocer, pues se trataba de música y pasión; auténtica inspiración pa’ bailar un sabroso danzón, y por qué no, enamorarse. No olvidemos Pachuco, en la que toda una generación de chavos noventeros y roqueros retaban a la autoridad y moral de sus padres, que al parecer, habían olvidado que fueron jóvenes, no decentes ni  formales: Hey pa’ fuiste pachuco, también te regañaban. Hey pa’ bailabas mambo, tienes qué recordarlo. Seguimos con un choque de clases sociales con Junior en su lujoso y poderoso auto nuevo (…) un rey valiente, tan orgulloso, que nada lo detiene.

Por su parte José trabaja en una esquina con otros niños limpiando parabrisas. Corre a un carro, corre a otro, jabón y trapo y muy pocas monedas; y él se siente como en juego que no divierte corriendo en autos nuevos, como el de Junior. Hay que decir que en los años ochenta y los noventa, en nuestro contexto, el rock recupera espacios y aparecen en sus letras los rostros y las vidas de aquellos que no aparecían en los informes de gobierno, personas frágiles y vulnerables socialmente que no existían y estaban en el abandono. El ofrecimiento era una perspectiva desde la visión del negado, de aquel que no tiene privilegios, de esa persona cuyo ser demuestra que sigue existiendo el Colonialismo Interno que denunciaba González Casanova (2003) décadas atrás y a pesar de la denuncia y el señalamiento, las imágenes creadas a través de las letras muestran una realidad omnipresente, que no cambia y tampoco es atendida, así que debe seguir siendo cuestionada. Maldita Vecindad puso el dedo en la llaga al mostrar diferentes caras de la pobreza con temas como Solín, Un poco de sangre o Un gran Circo; no olvidan el tema de la migración con su canción de Mojado.

Recordemos que el año 1985 no sólo marca el comienzo de la carrera musical de esta gran banda, también es  el año del terremoto que destruye gran parte de la Ciudad de México. Como resultado de la falta de atención del gobierno hacia las víctimas y destrucción después del terremoto, el pueblo mexicano se une para reconstruir la ciudad redefiniendo el concepto de sociedad civil. Así es que Sax y la Maldita Vecindad  sin duda son parte de esta redefinición colectiva de la sociedad civil a partir de su contribución en la movilización después del terremoto, así como de su identificación con espacios y personajes marginados que dieron vida a sus canciones. Podemos decir que siguen el legado de la nueva canción latinoamericana y de protesta. Así es, su música es un arte crítico que abre una pluralidad de espacios discursivos para denunciar la gran pobreza en la Ciudad de México.

Un legado importante fue transmitir un sentimiento de inconformidad con el status quo desde la cultura popular, esto a través de crónicas musicalizadas de la realidad urbana con metáforas de transitividad y ritmos, aunado a ello se miran el humor y la ironía como estrategias de confrontación. Se podría comparar su forma de percibir la ciudad con los rituales del caos de Carlos Monsivás: fragmentada, descentralizada y coherente solamente en medio del caos. Así es que respecto al inicio y posibilidad de este legado el propio Sax narró en una entrevista concedida al programa Verdad y Fama: Más que nada, fue ese encuentro como del destino, nos conectamos de una manera totalmente musical y callejera.  Un proyecto musical que pasó por varios nombres e integrantes, finalmente en 1985, Roco, ‘Pachucote’, Aldo, ‘Pato’, ‘Tiki’, ‘Lobito’ y Sax dieron vida a una de las bandas de rock en español más importantes de toda América Latina: Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio. Sin duda su principal motor fue el movimiento telúrico y la desigualdad social que trajo consigo. Es emblemático que la agrupación tocaba en las calles y escenarios independientes, en donde poco a poco fue ganándose el reconocimiento de la escena musical.

Otra parte fundamental de este legado está en la aportación narrativa y literaria. En la canción Un gran circo, la división por estrofas es apenas posible dada la fluidez narrativa con la que se cuenta y canta la descripción de sucesos. Hay un total de cuatro estrofas cuyo estribillo está en la parte final de la estrofa dos y la estrofa cuatro, se canta el título y se utiliza como figura de repetición rítmica que, recrea formas de vida urbanas marginales y refuerza el leit motiv temático del texto, dándole un tono irónico, las coplas, estribillos y reiteraciones, se repiten como recursos formales, cuyo contenido resalta también modos de vida urbanos marginales para saber cómo es que retoman esencia de otros géneros literarios, es decir, cómo es que se vuelven architextos. Hay que resaltar entonces que se narra desde la tercera persona del singular la sucesión de imágenes y personajes. Además, el estilo genérico discursivo resulta ser épico narrativo referencial: Difícil es caminar / por un extraño lugar / en donde el hambre se ve / como un gran circo en acción / en las calles no hay telón / así que puedes mirar / como rico espectador / te invito a nuestra ciudad.

Ahora bien, podemos hablar del legado de una expresión tardía de la contracultura inicial, bajo la perspectiva del perfecto logro del dialogismo Bajtiniano, en donde sus tintes ideológicos no van de acuerdo con las políticas imperantes en nuestro país. Este es parte del contexto para hablar de esta expresión mediático-musical llamada música alternativa que tuvo su auge en el mercado a partir de la primer década de los años noventa, es decir, los avances en las tecnologías de información y difusión tales como el Internet o las redes sociales, aún no eran del todo accesibles o no estaban tan desarrollados para las nuevas generaciones juveniles, de tal forma que la única manera de lograr difusión musical seguía siendo con apoyo de las disqueras; así que los grupos tenían tiempo de madurar sus propuestas antes de ponerles al alcance de mayorías de otra manera que no fuese con apoyo de los consorcios mediáticos. Este es un tema para la generación de roqueros mexicanos a la que perteneció esta gran banda, a quienes disqueras que eran descentralizadas del discurso dominante difundido en los artistas dieron a conocer durante la década de los años noventa en México.

Ahora bien, la alternatividad a nivel conceptual en La Maldita Vecindad, tenía y tiene más que ver con un orden musical y una propuesta artística y social: fue de las primeras bandas de rock mexicano masivo popular que incluyó genéricamente la fusión de ritmos latinos de la periferia o que pertenecían a las generaciones de jóvenes, anterior a la entrada del rocanrol precedido por el blues. Entonces tienen por referente inmediato el movimiento de los pachuchos de la frontera norte que ocurrió en los años sesenta; por ello, no es extraño que la narratividad épico referencial de sus canciones esté basada en ritmos de carnaval o en rumbas, mambos, ska y boleros latinos.