Preocupante manipulación
El mundo jamás volverá a ser lo que fue hasta hace poco más de un año, eso es innegable; sólo algunas películas futuristas se atrevieron a mostrar teorías en las que algún virus generaría miedo, muerte, preocupación y encierro.
En ese proceso, nuestros miedos más profundos han salido a flor de piel; la incertidumbre sobre el futuro inmediato, la poca probabilidad de retomar nuestra vida en el corto plazo y la necesidad de seguir viviendo a pesar de todo, han hecho que adoptemos paradigmas que tergiversan al criterio y el sentido común.
Encontramos, por ejemplo, padres de familia que, porque cargan culpas, no atinan a convivir con sus hijos o buscan soluciones fáciles, acaban por caer en el chantaje de niños y jóvenes que deben ser compensados porque no tienen la posibilidad de llevar una vida normal.
¿Puede usted creer eso?, lejos de encontrar una solución conjunta, con argumentos, con explicaciones y con acciones encaminadas a enfrentar esta realidad diferente, aceptamos como cierta esa exigencia de los vástagos, como si se tratara de una problemática causada por los padres.
Basta que el niño haga berrinche, sea incisivo o amenace con no cumplir con sus obligaciones para que, como resorte, el padre o la madre acaben por complacer al querubín con aquello que pide con tanta insistencia, aunque no sea una necesidad real o implique favorecer la pérdida de tiempo.
Se llega al punto en que, con tal de que los nenes estén tranquilitos, se les hace la tarea, se les permite hacer lo que quieran, convirtiendo a los progenitores en verdaderos genios de la lámpara.
Hay una diferencia monumental entre apoyar a un hijo y hacerle todo; en el primer caso, se trata de coadyuvar en el proceso de crecimiento, mientras que en el segundo, simplemente le privamos de tomar decisiones. Con el paso del tiempo, esto acaba siendo una limitante para el menor.
Si bien hay campañas publicitarias que nos dicen que vivir es increíble, hay una parte que no podemos obviar: es increíble, pero no es simple, porque para vivir hay que entender que hay derechos y obligaciones. Cuando no hay claridad en el hecho de que las cosas se ganan, y que hay que luchar para tener el sustento, suponemos que merecemos todo y, con tal de conseguirlo, manipulo a quien se deje.
Es como suponer que algún gobierno diera dinero a personas que ni trabajan ni estudian, convenciéndoles de que es un derecho obtenido por el simple hecho de vegetar, ¡Ups!, creo que es un mal ejemplo.
Los manipuladores son personas que se valen del chantaje para conseguir que los demás hagan lo que ellos quieren, como si fueran sus marionetas; una vez que detectan el punto débil de su víctima, no tendrán reparo alguno en sacarle provecho apelando a los más intensos miedos y temores de su manipulado.
Al conseguir su objetivo, irán poco a poco haciendo que la víctima caiga en una dinámica en la que acabará renunciando a sus necesidades y valores. Preocupa que, con tal de evitar conflictos, o como salida fácil, haya quien prefiera ceder ante el chantaje de sus propios seres queridos.
Manipulación preocupante, ¿eso es lo que queremos cómo vida?
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