SANAR

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Querido y aguzado lector, espero se encuentre muy bien, después de una semana intensa llena de propaganda por todos lados, especialmente en redes, entre dimes y diretes. En una semana en la que empezamos con el cambio del semáforo epidemiológico a verde. Esperemos que todo salga bien para todos, a seguirnos cuidando.

Hace unos días una youtuber e influncer, Mayre Wink, denunció haber sido víctima de un supuesto coach, de nombre Ricardo Ponce quien realiza retiros espirituales en los que a sus asistentes promete la autosanación, mediante la autocomprensión, el cómo trabaja la mente y el descubrimiento de la divinidad propia.

Herramientas que resultan atractivas para un momento tan turbulento como el que vivimos: entre las consecuencias de la pandemia, los decesos de miles de personas, la economía,  las repercusiones en la sociedad, en las familias, en cada uno de nosotros, etc.

Vaya que más de uno encontrará en este tipo de servicios de sanación, probablemente una oportunidad de sentirse mejor.

La popularidad, el impacto en las redes sociales y la aprobación de otras figuras públicas hacen de estos coach, líderes de opinión, aparentes figuras de confianza, gurús, ante miles de seguidores que aceptan sus métodos y aparente singularidad sin cuestionar el trabajo previo o qué hay detrás de lo que comparten y que ostentan como de ayuda para otros.

Amado Alonso escribió un día que los individuos más originales, si se les mira bien, resultan los más representativos de la vida circundante; no en lo contingente sino en lo esencial. No hay estilo individual que no incluya en su constitución misma el hablar común de sus prójimos en el idioma, el curso de las ideas reinantes, la condición histórico-cultural de su pueblo y de su tiempo. Así que a poner más atención a esos personajes.

Muchos asisten a este tipo de sectas, grupos de ayuda, sin verificar que haya todo un sustento de la metodología que utilizan para tratar a las personas que van en busca de ayuda, muchos ni siquiera conocen el currículum del supuesto guía, qué estudios tiene o tipo de conocimientos que den veracidad a sus prácticas.

Ya desde hace algunos años se dio este boom de miles de líderes que con ciertas ideas y algunas estrategias de manejo de grupos, se hicieron de sectas, algunos, sí para ayudar a otros, mientras que los más se dedicaron a estafar y dañar más a las personas, especialmente éstas que tratan de alguna manera la psique de la gente.

Siempre ha sido un tema tabú el tratamiento de la mente de las personas para una vida saludable; lo que jamás fue cuestionado fue la proliferación de este tipo de sectas donde se trabaja con la mente de las personas para sacar lo mejor de ellas, llevarlas al éxito, pero desde el punto de vista económico, dejando muchas veces de lado el aspecto profundo de la personalidad de cada individuo, sus emociones y los estímulos físicos o internos que experimenta y que le marcaron.

Las emociones y todo aquello que hace al ser humano, ser, es un mundo de interconexiones que sólo los especialistas conocen, aquellos que han estudiado para el tratamiento de la salud mental. Aquellos que constantemente están en capacitación, actualización e incluso recibiendo atención para su propia salud mental.

No cualquier persona puede entrometerse en la mente de otro con el fin de sanarle, también existen aquellos cuyo único fin es de condicionar, amaestrar, engañar y obtener algún tipo de beneficio malsano, como ocurrió con los retiros que ofrecía Ricardo Ponce.

De acuerdo con las declaraciones de la influencer denunciante, ex trabajadores de la secta y otros afectados, el supuesto coach incurrió en delitos sexuales en contra de algunos de sus seguidores al interior de sus retiros, aprovechando la vulnerabilidad a la que los sometía con sus prácticas, es decir, los preparaba mentalmente de tal manera que no veían o comprendían el abuso del que eran víctimas.

Después de tratamiento con expertos, la denunciante rectifica que fue víctima de este hombre y pudo señalar y prevenir a otros de estos delitos.

Hechos lamentables que deben ser castigados y que nos dejan ver la importancia de acudir con verdaderos especialistas a la hora de necesitar ayuda para la atención de la salud mental. A veces por recomendaciones de amigos o conocidos e incluso de los mismos familiares, corremos el riesgo de caer en manos de estos charlatanes y delincuentes.

Hay muchas instituciones públicas y privadas que ofrecen los servicios de profesionales de la salud mental. Incluso en esta época de pandemia han surgido más espacios ante la necesidad de atender las afecciones que ha traído el impacto de la nueva normalidad en miles de personar alrededor del mundo.

Mucha precaución para acceder a este tipo de atención, nunca está demás cuestionar la trayectoria y experiencia de quien atiende y de aquellos que se ostentan como coach de vida o líderes, guías, gurús, también verificar qué tipo de prácticas tienen y cuáles son sus fundamentos, pues como decía Carl Jung, la gente va a hacer cualquier caso, no importa lo absurdo que esto sea, para evitar hacer frente a sus propias almas.

No tomemos a la ligera lo importante y vital que es la salud mental.