¡LIBERTAD! A TUS HIJOS TU ALIENTO

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La mejor poesía patriótica del siglo XIX fue escrita, entre muchos otros poetas del continente latinoamericano —incluso de Estados Unidos en la voz del Poeta de América Walt Whitman— por José María Heredia y Heredia, es deber recordarlo siempre. Y es deber porque se confunde al naciente romántico que define la poesía de ese siglo, pero se nos olvida que todo su contexto tiene que ver con el exilio, sea por sus orígenes paternos o por vicisitudes de la vida, que le traen a México y le hacen morir de tuberculosis a temprana edad. Raymundo Lazo cuenta en el libro editado por Porrúa, cuya primera edición es del año de 1974 y se reimprime en 1985. Su título de entrada dice: Heredia, el gran poeta cubano de la naturaleza y la patria. De su nacimiento Lazo dice: 2. En la noche que separa el año 1803 de 1804. En la ciudad de Santiago de Cuba, la última noche del año 1803, cuando las gentes se preparaban para recibir alegremente la ya inmediata llegada del próximo año, el matrimonio formado por el oidor de la Audiencia de Caracas José Francisco de Heredia y Mieses y su prima Mercedes Heredia y Campusano, le nace un hijo que se llamará José María, y así sólo por unas cuantas horas los biógrafos del poeta tienen que anotar como comienzo de su vida el año de 1803.

Cuántas biografías se comprenderían mejor si se revisara juiciosamente la hora y el día de nacimiento de los grandes personajes, hombres y mujeres. Porque la pregunta con respecto al calendario astral tendría que ver con el hecho de que Jorge Luis Borges no fue sietemesino, ni nació a los nueves meses de gestación, sino que lo hizo a los ocho meses. Y se dice por parte de los ginecólogos que es el peor mes para poder nacer de manera normal. Jorge Luis es del signo de virgo y sus investigadores ponen que las fortalezas de ese signo son propias de Borges a lo largo de su vida. Cómo se puede comprender el nacimiento de José María Heredia si trashumante pudo nacer en Caracas y no en Santiago, como lo hacen aparecer, y además, por qué no nació el uno de enero de 1804 y no un día antes para venir al mundo en el año de 1803. Reflexiones sobre el nacimiento de lo humano da para múltiples preguntas, cuestiones que deben reocupar para entender de dónde viene el genio de un indio zapoteca que es el principal gobernante de México en el siglo XIX, en el caso de don Benito Juárez, y por qué pensar en aquellos que desde su nacimiento tuvieron que vivir múltiples momentos que son anécdotas o tristes sucesos: la muerte de la madre en el momento del nacimiento del bebé no es cosa menor en muchos casos. Del 31 de diciembre de 1803 y hasta el 7 de mayo de 1839, Heredia expresa una vida que no deja de ser siempre estrella refulgente y conflicto con su entorno. No le abandona a su genio la tristeza del comportamiento de sus vecinos, de aquellos voraces que representan a la colonia, en el rostro del imperio español; imperio al que no ha de ver caer, al igual que el mártir José Martí, que no tuvo el privilegio de ver a su patria independiente del yugo español. Dos patriotas cubanos, que son ejemplo en América Latina de la grandeza ciudadana. Dos exiliados que vienen a ser magisterio de épocas pasadas, presentes y en el futuro a toda hora.

Dice Raymundo Lazo: Desde su nacimiento, el futuro gran poeta es arrastrado por el vértigo de una vida errabunda, que es como herencia paterna. El exilio como destino, primero por escuela de vida del padre. Después por hacerse perseguir por los dueños de Cuba que no permiten ideas independentistas a lo largo y ancho de la isla. El exilio como destino. Y sin embargo los lugares que pisó, desde su nacimiento, José María Heredia ha de dejar huella sea por sus letras, o por los hechos de vida, que le han de llevar a ser diputado en el país de México, con claras muestras de un espíritu liberal y progresistas, que ama a la democracia y a la libertad por encima de su propia vida. Eso le hace grande, ciudadano del mundo. Su poema La estrella de Cuba, sigue deslumbrando por su elocuencia y espíritu patriótico: Nos combate feroz tiranía / con aleve traición conjurada, / y la estrella de Cuba eclipsada / para un siglo de horror queda ya. / Que si un pueblo su dura cadena / no se atreve a romper con sus manos, / bien le sea fácil mudar de tiranos, / pero nunca ser libre podrá. / Los cobardes ocultan su frente, / la vil plebe al tirano se inclina, / y el soberbio amenaza, fulmina, / y se goza en victoria fatal. Libertad! A tus hijos tu aliento / en injusta prisión más inspira; / colgaré de sus rejas mi lira, / y la Gloria templarla sabrá. / Si el cadalso me aguarda, en su altura / mostrará mi sangrienta cabeza / monumento de hispana fiereza, / al secarse a los rayos del sol. / El suplicio al patriota no infama; / y desde el mi postrero gemido / lanzará del tirano al oído / fiero voto de eterno rencor. El poema es todo un testamento de exilio y justicia, de amor ciudadano por la patria múltiples veces mancillada. Es el canto de independentista que hace su himno, que es el himno del pueblo liberado y vigente por siempre, al pedir que el pueblo jamás se arredre cuando de cuidar su libertad y democracia deba guardar por su bien y el bien de sus descendientes. Por ello mismo, José María Heredia y Heredia es un poeta de la patria, de las patrias mancilladas, del poeta que canta en favor de su origen.

Sus poemas son el transcurso de su vida. Sus poemas son su vida en la desnudez del alma que todo verdadero poeta tiene por siglo y alabanza. Los orígenes son Destino, y bien cuenta Raymundo Lazo que: Una fantástica genealogía pretendió establecer el parentesco de José Francisco de Heredia con el adelantado don Pedro de Heredia, fundador de Cartagena de Indias; pero el hecho de no haberse referido nunca al letrado José Francisco a tal ascendencia que le hubiera servido para apoyar la solicitud de mercedes de su familia a la monarquía española, hacer pensar en lo fantástico de tal ascendencia. Lo cierto es que José Francisco de Heredia era un letrado dominicano que tuvo que huir de Santo Domingo en virtud de una invasión haitiana, lo que fue sólo el comienzo de inesperadas aventuras de viaje, pues proponiéndose refugiarse en Puerto Rico, el mal tiempo lo arrojó a las costas de Venezuela, desde donde viene a Santiago de Cuba hacia marzo de 1803, y este hecho ocasional es el origen de la cubanía del futuro gran poeta. Los poetas se hacen de vivir la vida sin límites territoriales. Y es el poeta más grande en la medida que más cerca ha estado de su pueblo, de los pueblos y las diversas lenguas que pueblan el mundo. Vida de exiliado por culpa del padre, cuenta Raymundo Lazo: 3. Aventuras y desventuras a través de una época tumultuosamente transicional. La vida del magistrado Heredia y de su familia es un intrincado ir y venir entre Cuba, Venezuela, Jamaica, en donde parece haber estado detenido por los ingleses, otra vez Cuba, la Florida occidental, en Panzacola, lugar donde sólo había arena y miseria, en donde el funcionario colonial era Intendente asesor, otra vez Cuba, inestabilidad que sólo termina cuando después de funciones en Caracas como Oidor de la Audiencia, enemistado por su moderación con revolucionarios bolivarianos y con monárquicos españoles, tiene que abandonar el país, y desde la Habana va a establecerse definitivamente en México, rebajada la categoría de funcionario colonial a la de Alcalde del crimen de la Audiencia.

Pensemos en la niñez, adolescencia e inicios del joven José María Heredia yendo de país liberado, de uno en otro, y sin saber por qué su adorada Cuba se mantiene bajo la bota del imperio español. La escuela de Heredia es una escuela de vida que le hace ver la diversidad de que está formada la nueva América Latina. Eso no lo aleja de su aprendizaje y enseñanzas: le convierte en un intelectual y artista que valora el patrimonio cultural tanto cono el amor a su patria que siempre está lejana de su vida. Revisar aquellos años del joven Heredia comprueba que la mano del padre fue de ternura y pasión educativa.