ADN
La situación está
como para prender una veladora
a tu santo de devoción.
Vengo con la urgencia
de encontrar el origen
que me anuda la garganta y nubla los ojos.
Me han dicho que cargo al enemigo.
Estoy consciente
que estos últimos días
lo único sano
que puedo decir es ¡cuídate! ¡Adiós!
El basural de grandeza
se ha vuelto interminable; muerde y sangra.
La máscara de hielo se pega a mi cara.
Tengo la sensación de estar mirando
por última vez y los ojos se astillan.
No puedo adueñarme del fuego,
nací con una anomalía en mi ADN.

