DE ROTONDAS ILUSTRES

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Descansa al fallecer el 12 de agosto de 1964, un día después fue sepultado en el panteón Jardín de San Ángel de la ciudad de México. Y después en la actual Rotonda de las Personas Ilustres del Estado de México. Leo lo que Ángel Chopin Cortés relata en su texto 25 gobernadores nacidos en el Estado de México, escribe: Hombre de fina sensibilidad estética y de gran amor al arte, Isidro Fabela Alfaro, nació el 29 de junio de 1882 en Atlacomulco, y murió el 12 de agosto de 1964 en Cuernavaca, Morelos. Gobernó a la entidad más poblada del país del 16 de marzo de 1942 al 15 de septiembre de 1945. Se le nombró gobernador interino después del asesinato de Alfredo Zárate Albarrán, ocurrido el 8 de marzo de 1942 en el Lienzo Charro de Toluca.

El Decreto Número 82 del 16 de marzo de 1942, por medio del cual se le designó gobernador, dice: José Luis Gutiérrez, Gobernador Interino del Estado Libre y Soberano de México, a sus habitantes, sabed: Que la H. Legislatura del Estado se sirvió aprobar lo siguiente: Decreto Número 82 / La Honorable XXXV Legislatura Constitucional del Estado de México, decreta: Artículo Único.- El Gobernador Constitucional Interino del Estado de México, el ciudadano Licenciado Isidro Fabela. Lo tendrá entendido el ciudadano Gobernador del Estado, haciendo que se cumpla. Dado en el palacio del Poder legislativo, en Toluca de Lerdo, a los dieciséis días del mes de marzo de mil novecientos cuarenta y dos.- Diputado Presidente, Sidronio Choperena.- Diputado Secretario, Ignacio Bustamante.- Diputado Secretario, J. Trinidad Rojas.- Rúbricas. Tiempos aquellos que no expresan las dificultades que todo cambio ocasionaba. La presencia de don Isidro Fabela Alfaro fue en el siglo XX uno parteaguas en la vida política, cultural, educativa y social para hacer que la entidad alcanzara reconocimiento nacional de primera importancia. Cuenta Ángel Chopin: Durante su gobierno reorganizó el aparato estatal, legisló y amplío la Ley de Protección a la Industria, para que se empezaran a establecer algunas empresas, básicamente en el Valle de México. En el rubro de educación, el 31 de diciembre de 1943, el Instituto Científico y Literario de Toluca logró su autonomía, gracias a la iniciativa de ley que impulsó. Este logro seguramente le recordó la labor educativa de don Justo Sierra, quien fue el promotor de la nueva Universidad creada a pocos meses de que se iniciara la Revolución de 1910. Isidro Fabela Alfaro era así, un alumno aventajado de esa generación que da al siglo XX mexicano tantos frutos, tantos, que es difícil comprender la importancia de lo que hicieron como gobernantes, políticos, educadores, médicos o promotores de la sociedad en todas sus variantes. Es interesante citar las palabras de Chopin quien escribe sobre el originario de Atlacomulco: Como abogado, fue jefe de defensores de oficio en el Distrito Federal, diputado de las XXVI y XXIX Legislatura del Congreso de la Unión, secretario de Relaciones Exteriores, secretario de Gobierno de los Estados de Sonora y Chihuahua, representante diplomático en Francia, Inglaterra, España, Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y Alemania. Además, miembro de la Comisión de Reclamaciones México-Italia; embajador ante la Sociedad de Naciones y juez de la Corte Internacional de Justicia y Miembro de la Corte Permanente de la Haya. ‘Existen hombres que vienen con duende, su aura ha de ser muy grande que llega a los demás y les cubre’. Hombres o mujeres que su vida ha de ser estar en las alturas de una o varias áreas de la cultura humana. Bien recuerdo que Alí Chumacero, en unas palabras que dirigió en favor del poeta Rubén Bonifaz Nuño, le dijo: Yo he tenido un acierto en la poesía, tú múltiples aciertos.

Es decir, en el caso de Isidro Fabela Alfaro sus fortalezas y aciertos fueron múltiples y variados, por lo que podía sentarse en diversos foros y en todos ellos ser reconocido por su sabiduría y alta autoridad en el tema. Cuenta Chopin Cortés: Como profesor, enseñó historia, literatura y derecho internacional. Como historiador, que también lo fue, y de los buenos, nos dejó algunas obras, entre las que destacan: Mis memorias de la Revolución Mexicana; Los precursores de la Diplomacia Mexicana; La política Internacional del presidente Lázaro Cárdenas del Río; y Los Estados Unidos contra la Libertad. Su espíritu de poeta y de escritor —sobre todo—, de amante de la cultura, hizo que en su casa de El Risco, en San Ángel, finca del siglo XVII, coleccionara una biblioteca de alrededor de 20 mil volúmenes, un museo de arte virreinal, una galería de arte, la cual donó en 1963 al gobierno federal.

Al meditar sobre su paso por la vida, se comprende el porqué el pueblo del Estado de México con gran cariño y orgullo le otorgó un espacio para que sus restos descansen en Toluca, donde se encuentra el espacio: En Memoria de Personas Ilustres. Ilustra ver la lista de quienes acompañan a Fabela en un lugar privilegiado, por el cariño que el pueblo otorga; reconociendo así lo que hicieron en vida en favor de su sociedad. Por igual están: Laura Méndez de Cuenca, Silviano Enríquez, Isidro Fabela, Ángel María Garibay, Enrique Carniado, Juan Josafat Pichardo, Andrés Molina Enríquez, Abel C. Salazar, Horacio Zúñiga, Josué Mirlo, Juan Josafat Pichardo, Plutarco González, y Leopoldo Flores, entre otros. Reflexiono en la vida estatal y de la nación, al visitar la “Rotonda de las Personas Ilustres”, ubicada en el Panteón de Dolores, ciudad de México: hay una pléyade de nombres que enorgullecen por la importancia que tienen para su patria chica, para orgullo de México, y para el mundo entero. En el texto: Rotonda de los Hombres Ilustres / Colección: Conciencia Cívica Nacional, México, 1985. Publicado sin tener en cuenta presencia de mujeres dentro de la misma, a la fecha, se le llama oficialmente Rotonda de las Personas Ilustres, pues están en sus tumbas distinguidas mujeres reconocidas por el país en sus méritos. La creación de la misma permite saber que: Es a partir de Juárez y sus colaboradores, cuando la necesidad de exaltar un nacionalismo cívico, comienza a adquirir forma coherente; uno de los grandes pugnadores de este movimiento nacionalista, lo fue el político intelectual Ignacio Manuel Altamirano. La ley del 31 de julio de 1859 establecía que la autoridad civil era la única que tenía derecho a inspeccionar a los muertos y a controlar los entierros. Recordemos que en la Colonia y décadas más adelante a pesar de nuestra libertad de los españoles, el clero era el único que podía dar autorizaciones en todos sentidos con respecto a la sepultura de todo fallecido dentro del país. Por lo mismo, al tomar esta autoridad con carácter civil, se le quitó un control que iba más allá de la vida física de todo mexicano.

En el texto referido leo: La historia de la Rotonda de las Hombres Ilustres se remonta a 1872, fecha en que el presidente de la República, Lic. Sebastián Lerdo de Tejada, decretó que se destinasen en el Panteón de Dolores —primer Panteón Civil que principió a construirse en 1874—, un espacio para honrar a su muerte a todos los mexicanos que se hubiesen distinguido por haber dado prestigio a la patria, ya fuese en los campos de batalla, en las ciencias y en las artes. Los nombres se desgranan y, por vida generacional, varios pertenecen a la existencia y batallas de don Isidro Fabela: Ignacio Manuel Altamirano, Juan Álvarez, Mariano Arista, Ponciano Arriaga, Gabino Barreda, Mariano Azuela, Julián Carrillo, Rosario Castellanos, Carlos Chávez, Antonio Caso, Santos Degollado, Salvador Díaz Mirón, Mariano Escobedo, Genaro Estrada, Virginia Fábregas, Ricardo Flores Magón, Valentín Gómez Farías, Enrique González Martínez, Jesús González Ortega, Donato Guerra, Ramón López Velarde, Agustín Lara, Juan A. Mateos, Vicente Riva Palacio, Amado Nervo, y tantos más. Junto a ellos —en espíritu y con todo reconocimiento—, está Isidro Fabela Alfaro. Son sus hermanos en el amor a México y, en sus luchas por hacer a la patria digna y justa. Extraño es pensar en dónde los personajes reposan al final, cuando sabemos tristemente, que el poeta José María Heredia haya parado en fosa común.