59 Días
Ella tiene un extraño reloj que
Traga saliva por ella
Porque se le adelanta y lo enloquece
Y le mueve sus agujas
Peligroso como sastre que habla
Con los alfileres en la boca
Y ella amando sin medida, pero
Con clemencia
Fiel a un dolor que también la ama
Hay que medir a este ser para darse cuenta
Que hasta el lado no blanco la desea
Y ella sigue caminando, corriendo como fórmula uno
A pesar que se mueve en una carreta del siglo XIX
Sin comprar indulgencias
Sacando de quicio de quisio y de quizio al mundo
Porque suele fumar fumándose y esfumándose
Si se le antoja
En el alféizar de un rascacielo
O bailar por ahí
Por esos precipicios que tiene su mirada
Lista para el siempre penúltimo schock
Que está por perpetrar desde los trebejos de su ajedrez mental
Llenos de ternura indefinida
Y poseída por ella misma
Porque
Ella se posee de ella misma
Sin olvidar que no acepta ofrecimientos
La clave está en domarla
Pero ese manual
Se ha perdido en sus fauces, en sus faucez, en sus fauses
Porque se lo ha comido
Delvolviéndolo
En cada beso que da
Cuya adicción
La está perdiendo,
En su verdadero camino.

