CARLOS LÓPEZ DEGREGORI:

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VARIACIONES VICTORIA

Lima: Máquina Purísima. 2022

     Variaciones Victoria (2022), se presenta este Viernes 26 de agosto en el Instituto Raúl Porras Barrenechea de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, Decana de América. El libro trae varias novedades sorprendentes, por una parte, su formato es muy atractivo, ya que está dispuesto en una caja de color negro, y en su interior se cobija el libro de tapa dura, cuya carátula ha sido cuidadosamente diseñada por el propio autor. Es un texto que contiene un cruce de géneros literarios –propios del poema en prosa–, lleno de imágenes que sugieren y  advierten un reto de lectura. Aquí, les ofrecemos una selección de tres poemas del citado libro. Comentarán en la presentación Ana María Gazzolo, Diego Otero y Cecilia Podestá –Editora de Máquina Purísima–.

SELECCIÓN DE POEMAS

(Variaciones Victoria – 2022)

VVVVVVV

VVVVV

VVV

V

V de Venablo

De Vagidos

De Vergüenza, de Vicisitudes

De torVa Voluntad

De colgajos de Vida en la úVula

De Vino Vidrioso

De SeVicia

De Victoriosas Vírgenes

Vehementes

Violetas

De Ventosidades Vulvas Vórtices

De una última Vivisección

De una Voz exangüe

De Ventrílocuo

De Vocablos cariados

De Vermes

De Víboras

De Veronal para dormir al fin.

III

 

Dos cuerdas en mis manos. Una para atarme a mí. La otra, a Victoria. Todos necesitamos atarnos al tiempo, al amor que es un caracol, a los espejismos. Atamos nuestro exterior para que no huya el interior. Atamos el interior para que el exterior se abisme y pueda consolarnos. Trenzas, cintas, guedejas, cadenas de piel o luz: así inmovilizamos frisos o elefantes, fijamos los ojos ciegos de las estatuas, anudamos las llaves de nuestra casa, el tímpano de los días perdidos.

Dos cuerdas en mis manos. Con ellas tejo una enorme red y me convenzo de que Victoria es mi araña de amor. Temo a las arañas y al amor, a las mariposas lanudas que trazan caminos en la noche, a las escolopendras. Victoria es una escolopendra, una princesa montada en una mariposa lanuda que me ata para carnar. Yo la desato. La duermo en mis pensamientos, la descarno. Soplo con una flauta china su martillo-yunque-estribo que ya no están. Algún día no estaré y seré un nombre común. También se perderán mis huesecillos auditivos y no reconoceré mi nombre propio cuando me llames.

XXIII

Quiero contarte mi sueño de anoche. Caminaba por las vías del tren cerca de un río. Había fango, montones esculturales de basura, drogos agazapados que me observaban amenazantes. Alguien se movía a lo lejos. Estaba de espaldas y no distinguía si era hombre o mujer. La figura borrosa avanzaba lentamente rodeada de perros. Temo a los perros, pero apuré mi paso porque necesitaba decirle algo a esa persona. Era inútil: la distancia que nos separaba era siempre la misma. En mi sueño sabía que eras tú, Victoria. Necesitaba un perdón y tú podías concedérmelo. Un perdón de indigente a indigente, aunque mi indigencia es fantasmática, interna. Soy un gran vacío colmado de desafectos, del humo que sale de los pulmones de los drogos, de sus bocas destruidas que apenas conservan unos pocos dientes cariados.

Tú no tienes ningún diente. 32 alvéolos vacíos. A mí me faltan bastantes. Nunca escucho al odontólogo que insiste en implantes. Prefiero la ausencia en las encías, ser un elefante que jamás entregará su marfil personal. Como si hubiera nacido en el siglo XVII o XVIII, como si hubiera sido un mendigo en el siglo XIX, un pianista a comienzos del siglo XX que perdió sus dientes para que fueran las teclas perfectas, las únicas que resolverían su partitura.

Paso mi lengua por los espacios de mis dientes perdidos. Imagino historias para entender el final idéntico que nos aguarda. No fuiste drogo ni indigente. Solo gente de Dios. Quizás naciste en Yauyos y te viniste a Lima. Quizás moriste en los 30, en los 40, en los 50 y alguien te extrajo de tu morada final en una fosa común, para que entregaras la sabiduría que necesitan los estudiantes de medicina. Yo no soy sabio. Yo no soy gente de Dios.

Carlos López Degregori (Lima, 1952). Ha publicado trece libros de poesía entre los que se cuentan Las conversiones (1983), Cielo forzado (1988), El amor rudimentario (1990), Aquí descansa nadie (1998), Retratos de un caído resplandor (2002) Una mesa en la espesura del bosque (2010) y La espalda es frontera (2016). Sus poemarios son los capítulos de un único libro titulado Lejos de todas partes 1978- 2018 que ha escrito a lo largo de cuarenta años y que fue publicado a finales del 2018. Campo de estacas (2014), Herida de mi herida (2015) y 99 púas (2017) son tres antologías de su obra editadas en Colombia, Chile y España respectivamente. También ha publicado A mano umbría (2019), un volumen de límites borrosos que reúne memoria, testimonios, poemas en prosa, componentes de ficción y ensayos. Su último libro es Variaciones Victoria (2022), un poema en prosa dividido en 32 fragmentos. Ha participado en numerosos encuentros y festivales de poesía. Sus poemas figuran en diversas antologías peruanas y latinoamericanas. También ha publicado numerosos ensayos.