INDEPENDENCIA
No se debe premiar a quien sirve a la patria,
sino castigar a quien se sirve de ella.
Josefa Ortiz de Domínguez.
Querido lector, le saludo con el gusto de siempre. En días anteriores celebramos, conmemoramos la lucha de independencia de nuestro país que inició en 1810.
Esta conmemoración, que tuvo sus inicios en Palacio Nacional el 15 de septiembre de 1824 encabezada por Guadalupe Victoria, después las celebraciones fueron muy sencillas, pues el país seguía en lucha, posteriormente Porfirio Díaz, revivió estas fiestas que, curiosamente, coincidía con su fecha de cumpleaños. Que pertinente, ser presidente del país y hacer fiesta nacional conmemorando la lucha de independencia, el día de su cumpleaños.
Pero que tino, ¿no?, los mexicanos comenzamos a adoptar esa fiesta, conmemoración como parte de nuestra historia. Como un momento de unión entre mexicanos. Sin duda, los festejos se han modificado a lo largo de los años, no son los mismos, van cambiando según la administración en turno, pero lo que no cambiado, es el sentido que los mexicanos comenzamos a impregnarle a esas fiestas patrias.
Es interesante ver cómo a lo largo del tiempo, ese complejo sociológico que dejó la colonización y las luchas por la independencia, se quedó en una afectividad reductora y apasionada, diría Jorge Carrión, politólogo y escritor, en su libro Mito y Magia del Mexicano. Carga que podemos seguir constatando año con año de manera inconsciente, y algunos tal vez, con consciencia de que ya sólo es un motivo para agarrar la fiesta, de días de descanso.
No es un secreto que las fiestas populares tienen un gran peso entre la sociedad, por esa afectividad que se ha implantado a un hecho que probablemente sigue sin consolidarse.
Además adoptamos una celebración que ya fue producto de esa colonización. Lo comento porque de acuerdo con el especialista Eduardo López Sosa, nuestros grupos étnicos precolombinos, no tenían este sentido de nación, mucho menos un Estado. Cada uno era una especie de Ciudad-Estado con su forma de vida particular, pues poseían sus propios dioses (religión totemista), sus tradiciones particulares. […] Más aún, cada uno tenía su propio idioma o forma de expresarse; en tal sentido, no poseían un sentimiento nacional que pudieran identificarlos en objetivos afines.
Entonces nuestro sentido, necesidad de independencia es legítimo, pero la colonización nos hizo una población heterogénea, españoles, criollos y mestizos, mientras los indígenas eran relegados y los negros como esclavos.
Así quedó la nueva nación, así comenzó el pueblo mexicano hasta que decidió poner fin a la injusticia social, el desequilibrio económico, el acaparamiento de los altos puestos públicos y los privilegios de clase, las diferencias creadas entre el alto y el bajo clero, y aquí, recordemos que la religión impuesta no sólo figuró para la colonización sino también para la lucha independentista. También había una influencia a través de los filósofos y enciclopedistas que tenían conocimiento de la literatura y propaganda del movimiento francés que promovía la soberanía popular como fuente de poder público, en contra del absolutismo y el derecho divino de los reyes (López, E. 2005).
La Revolución Industrial, la independencia de las colonias de América del Norte, la formación de los Estados Unidos, la Revolución Francesa, el debilitamiento de España. Todo esto contribuyó a que se gestara la lucha independentista en México.
Independientes de la Corona Española, del gobierno central, del absolutismo, despotismo y conservadurismo, no le suenan estas palabras, querido lector, suena a palabras que usa el actual presidente de nuestro país, el presidente habla de conservadurismo, a los que considera y ha llamado así a sus opositores, también en el grito de este año mencionó en abolir el racismo, el clasismo, la corrupción. Es cierto que no dijo una mentira, esto sigue existiendo y tiene en agonía la soberanía e independencia del país.
Seguimos padeciendo el nepotismo, el racismo y clasismo, producto del miedo y la colonización de la que fuimos objeto y que pareciera aún continúa. Un problema que culturalmente es inevitable tras haber sido un pueblo conquistado, mancillado y al que se le da mayor importancia al valor sociológico que la autenticidad del testimonio, (Carrión, J. 1971), de haber sido un pueblo basto, rico y autosuficiente.
Cómo vamos a ser una nación independiente si seguimos pendiendo de un orden mundial en el que las grandes naciones controlan todo. Cómo habrá independencia y libertad si seguimos sitiados por el crimen organizado y las mafias del poder. Cómo vamos a lograr la democracia y la libertad, si el poder en turno acapara todos los órganos independientes y dependientes para gobernar el país. Cómo vamos a lograr un crecimiento económico, si no hay posibilidad de inversión extranjera o local. Cómo dejará de haber brechas entre los estratos sociales si sigue existiendo el acaparamiento y la corrupción, el paternalismo.
Cómo podremos llegar a ser independientes y libres cuando dejamos todo en manos del ejército, cómo podemos ser libres si mueren los periodistas, será que estemos ante una nueva lucha por la libertad, la justicia y la independencia, cuando existen los crímenes de odio, de género.
Querido lector, esta es la provocación, de pensar en el fondo de celebrar una independencia que pareciera solo un cambió de ser monárquica a una república dividida por las luchas de poder y la corrupción que tienen al país, casi como en aquella época y de ahí que el actual dirigente de este país crea que seguimos siendo un pueblo ignorante, que guarda respeto y lealtad a la madre patria, sin cuestionar nada.
Y como se va a considerar un grito de independencia el que hace el presidente cuando menciona la fraternidad universal, una secta, y al mismo tiempo evoca a los pueblos indígenas y la grandeza cultural de México. Me parece contradictorio.
Ay querido lector, quede aquí la provocación para resignificar las fiestas patrias en un repensar el porqué del inicio de un grito de independencia y de enfocar el sentimiento de respeto y lealtad a la madre patria con verdadero sentido de justicia.
Me despido evocando una frase adjudicada al Ciervo de la Nación, José María Morelos y Pavón:
Temamos a la historia que ha de presentar al mundo el cuadro de nuestras acciones.
FUENTES:
Carrión, J. (1971). Mito y magia del mexicano un ensayo de autocrítica. (3. a ed., p. 9, 10,18, 19, 20) México: Editorial Nuestro Tiempo S. A. Recuperado de http://ru.iiec.unam.mx/2313/1/MitoYMagiaDelMexicano_.pdf
Estrada, E. Villegas, S. (13 de septiembre de 2020). ¿Desde cuándo celebramos el ‘Grito’ de Independencia y cómo ha cambiado con el tiempo? EL Financiero/Cultura. https://www.elfinanciero.com.mx/culturas/como-ha-cambiado-la-celebracion-del-grito-de-independencia/
López, E. (2005). La lucha por el poder político en México. Universidad Autónoma del Estado de México.

