“Apretarse el cinturón”
Ya hemos visto cómo debe registrar todos sus gastos y sus ingresos.
Otra herramienta que le ayudará mucho es la de elaborar una lista previa a realizar sus compras.
Por ejemplo, cuando vaya usted a realizar la despensa es indispensable que tenga bien identificado qué artículos y en qué cantidad deberá de comprarlos.
Ya que de no hacerlo estará cayendo en el desorden, y por ende en el caos.
Usted debe saber si va a comprar papel higiénico, pasta de dientes, azúcar, leche, etc. Debe anotar una cantidad presupuestada, para que de esa manera usted pueda controlar mejor sus gastos. Otra recomendación, que puedo sugerirle, es que realice las compras con el estómago lleno, ya sea después de comer o después de cenar. Y aplica tanto si realiza las compras de la despensa en línea o va a la tienda de manera presencial.
Pensemos, por ejemplo, cómo sería si usted va al súper mercado a la hora de la comida, o no ha comido lo suficiente. Al entrar buscará inmediatamente saciar su hambre y comprará mayor cantidad de golosinas y de comida instantánea, además como este tipo de negocios manejan bien la mercadotecnia y el acomodo de productos, éstos se encontrarán hasta el fondo del recinto y para llegar hasta ellos tendrá que pasar por prácticamente toda la tienda, así que en el camino usted de irá encontrando un sinfín de artículos que posiblemente necesite, y otros que difícilmente encontrarán cabida en su hogar o en su vivir. A eso súmele que no lleva un límite, que no lleva una cantidad que le sirva de control para no gastar de más.
Y si además le agregamos que la cuenta la paga con su tarjeta de crédito, –dicen los expertos– que una de las peores cosas que puede hacer un individuo es hacer la despensa con la tarjeta de crédito, en lo personal, difiero un poco de ello, ya que, si la persona es de las que acostumbra a pagar la totalidad de la deuda mensual, no debe haber problema en ello, pero bueno, ese tema lo tocaremos más adelante, estará yendo directamente por el camino de la desolación, como dicen por ahí derechito y sin escalas.
Ahora pensemos, lo contrario, la forma correcta de actuar: La persona en cuestión llega a la tienda con el estómago lleno y sin ningún antojo que le nuble el juicio. Por lo tanto, no irá en busca de alimento ni de golosina alguna. Lleva una lista consigo de lo que debe comprar, además de que tiene anotado en esa lista la cantidad de dinero máxima que puede pagar. Se fija en los precios, los compara, encuentra ofertas y promociones, en su presupuesto lleva un apartado destinado a golosinas o a algún gustito.
Gracias a todo lo anterior, la persona descubre felizmente que –pensemos en cantidades burdas que nos ayuden a entender mejor la situación– de los 100 pesos que tenía anotado en su lista como cantidad máxima que podría desembolsar, se da cuenta que el total de la compra es de 80 pesos, por lo que tiene 20 pesos a su favor –¡Ojo! Ese dinero no lo va a terminar de gastar en la tienda, sino que lo va a dejar guardado, para que sea utilizado en otro aspecto del presupuesto mensual, digamos como pago de una deuda– ya hablamos en ediciones pasadas cómo atacar la deuda; concentrando todo nuestro esfuerzo en la más grande.
Estará de acuerdo conmigo, amable lector, en que esos 20 pesos no pueden ser destinados a la compra de golosinas o de algún gustito porque se supone que esos rubros ya quedaron cubiertos en el presupuesto y se entiende que ya con todo y los gustitos o antojitos sobran 20 pesos. Y si además lo paga con la tarjeta de crédito, de una manera inteligente; esto es: teniendo bien en cuenta que pagará la totalidad de esa deuda en el siguiente corte de su tarjeta para que el banco lo recompense con puntos que pueden ayudarle a pagar menos en la siguiente visita al súper mercado, usted estará del lado correcto de la vida.
Y con esa pequeña acción usted puede empezar a disminuir los gastos totales mensuales, con la finalidad de empezar a sanear sus finanzas personales.
Continuaremos en la siguiente entrega…

