LA VERDAD DE LA ECONOMÍA Y LA FALAZ POLÍTICA
«La fiebre y la inflación no se curan rompiendo el termómetro».
Walter A. Hass (Economista y Estadístico)
INFLACIÓN: ¿Baja o disminuye su crecimiento? Las autoridades monetarias y financieras del país y, desde luego el mitin matutino, presumieron la semana pasada que la inflación había disminuido del 7.12% al 6.85% durante el mes de marzo recién terminado, en términos anuales.
La mayoría de los “analistas” (¿dónde estudiaron?) y, desde luego, los panegíricos del gobierno presumieron la cifra y ocultaron la verdad, como suelen hacerlo. La inflación no disminuyó, desaceleró su crecimiento. Es como si dijéramos que una persona medía 1.65 m y en un período X aumentó a 1.67 m y después de otro período igual alcanzo 1.68 m. ¿Disminuyó o creció menos? Más aún, sobre la misma base (1.65) creció el 1,19% el primer período y 1.81% en el segundo lapso.
Si el kilo de tortillas (sin la envoltura con la imagen “fotoshopeada” de Delfina) costaba 20 pesos y subió a 21.42 en la primera quincena de marzo y a 21.60 en la segunda. ¿Dónde encontramos la disminución de la inflación? Aquí el primer problema es que te engañan con la métrica. El segundo -más grave- es que el kilo de tortilla subió mucho más.
Hace algunos años, la Universidad Torcuato Di Tella, de Argentina, realizó un estudio al respecto, pues no checaban las cifras oficiales de la inflación contra las que sufría la población, simplemente era “datos diferentes”, y señaló que “la inflación es la fiebre de la economía” y debe de medirse con un termómetro adecuado.
Si a un enfermo se le rompe el termómetro y no tiene acceso inmediato a otro, recurre al “tanteómetro” y dirá que tiene 38 grados de temperatura, aunque para su esposa sean “como 40” y el amable vecino diga que está en 41, a punto de convulsionar.
El estudio señala que cada quien utilizó su propio sentido o, quizá, método y, lo que es peor, le irán recomendando distintas pócimas «mágicas» para sacarlo de tal situación, sin saber, a ciencia cierta, si lo que realmente tiene es fiebre o si está incubando algo peor.
Algo similar ocurre con el incremento de los precios. Por interés, por conveniencia o por ignorancia, o por todas estas agravantes juntas, el dato “oficial” se guía por algún valor de referencia -también casero y elegido al azar- aunque éste en realidad puede no estar reflejando el verdadero incremento «promedio» de todos los bienes y servicios, pero tiene una gran utilidad “política”. El común de la gente no analiza las cifras económicas, incluso las rechaza, porque el gran líder, sin argumentos, pero con contundencia, hizo lo propio.
Aunque debieran de ir de la mano y ser mutuamente incluyentes, la economía y la política son dos campos diferentes pero estrechamente relacionados. La economía se refiere al estudio de cómo se asignan los recursos escasos para satisfacer las necesidades y deseos humanos, mientras que la política se ocupa de cómo se toman las decisiones y se ejerce el poder en una sociedad. Si la economía falla, simplemente la ignoramos. ¿Alguien ha analizado el incremento de precios, de deuda, de pobreza, de desempleo, de ingreso, de migrantes y muchos etcéteras más? Muy pocos, y solo se van como el logotipo de RCA, con “la voz del amo”.
DIFERENCIAS: Algunas de las mayores diferencias que los usufructuarios del poder han ampliado entre la economía y la política son:
Objeto de estudio: La economía se centra en el estudio de las fuerzas del mercado y cómo éstas afectan la producción, distribución y consumo de bienes y servicios. La política, por otro lado, se enfoca en cómo las decisiones tomadas por los líderes políticos y las instituciones afectan a la sociedad.
Enfoque: La economía utiliza un enfoque más cuantitativo y matemático para analizar los fenómenos económicos, mientras que la política utiliza un enfoque más cualitativo y descriptivo para estudiar los procesos políticos. Y a líderes y seguidores les da flojera lo “cuantitativo” y terror “lo matemático”.
Perspectiva temporal: La economía se enfoca en el corto y largo plazo, mientras que la política se enfoca en el largo plazo. Hay que echarle la culpa a alguien, también sin análisis y prometer un paraíso, para, digamos, dentro de 20 años.
Objetivos: La economía tiene como objetivo maximizar la eficiencia y el bienestar económico, mientras que la política busca maximizar el bienestar social y político de la sociedad. Y como no logran hacer coincidir esos objetivos, esencialmente los mismos, hay que satanizar al que optimiza beneficios y anotarlo como culpable de que otros no lo hagan.
Enfoque disciplinario: La economía y la política son totalmente interdisciplinarias, requieren de la sociología, la historia, la ciencia política, etc. Para generar, teorías y modelos económicos y esquemas de gobierno. Si el modelo económico funciona, la parte política lo reconoce (Dinamarca, Suecia, Islandia, Noruega); pero si no se utiliza, se destroza y conviene ocultarlo y cambiarlo ante la gente por divisionismo, odio y demagogia, su destino será el fracaso.
¿Podemos aplaudir a un modelo como el de Venezuela que ha disminuido su producción petrolera de 3.1 millones de barriles a 1.1 millones en menos de 20 años y pregona un éxito económico que se concretará dentro de 20 años? ¿O Cuba que producía 7 millones de toneladas de azúcar (recuerdo a Celia Cruz) en 1958 y hoy solo produce 1 millón de toneladas? Cito este ejemplo porque no tiene nada que ver con el bloqueo norteamericano, poco respetado, por cierto, sino con eficacia, eficiencia y congruencia internas.
Mientras la economía se centra en el estudio de las fuerzas del mercado y cómo éstas afectan la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, la política se ocupa de cómo se toman las decisiones y se ejerce el poder en una sociedad para maximizar el bienestar social y político. Ambos son igual de importantes, claro que como la primera requiere estudio análisis y sensibilidad, el mal político fabrica su propia profecía cumplida, con mentiras y demagogia.
DE FONDO: La SHCP acaba de emitir sus predicciones económicas para 2024, en la misma presentación, incrementó su pronóstico de inflación para este año. Mantiene una supuesta plataforma de producción petrolera de 1.8 millones de barriles diarios para 2023 y 1.9 millones para 2024. El presidente prometió 2 millones (para consumo interno) para el 2022; hoy se producen 1.67 millones de barriles. Se les rompió el termómetro. Ni con chiqueadores bajan la fiebre.
DE FORMA: En los estudios de Walter A. Haas se señala que, muchas veces, los gobiernos pueden manipular la información y utilizan propaganda para influir en la opinión pública y obtener apoyo, incluso si sus políticas no son del interés general. Esto puede incluir la demonización de grupos o individuos, o la promoción de un mensaje que apela a las emociones en lugar de la lógica. Haas falleció en 1979, pero si volviera a nacer, vería que acertó y se quedó corto.
DEFORME: Al igual que en 1838 con el petróleo, ahora con la energía eléctrica, se disfraza una compra de activos y se invoca el sentimiento patrio para decir que es una “nacionalización”. Expropiación ya no pudo ser, pues se pagaron precios de avalúo (¿con deuda pública?, los recursos no estaban en el presupuesto). Habrá que ver en 1, 5 y más años qué pasa con estas 6 plantas. Por lo pronto, a IBEDROLA le fue muy bien. ¿A usted ya le bajó el recibo de energía eléctrica?

