¡AY! EL AMOR de Griselda Ríos Macedo

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El Amor representa la frontera entre lo mental –la psique– y el alma –lo inmaterial–toda unión amorosa es como una mezcla de lo mortal y lo divino, por esto, cuando Amor llega a la vida de los humanos, sólo queda rendirse ante su implacable presencia y si el reconocimiento de sus efectos es prolongado en el tiempo, se adquiere la sabiduría, como una casta premonición, como la seguridad de conservar y mantener el amor vivo, hasta llegar a dominarlo a través del recuerdo, de los proyectos cumplidos. Esa especie de ágape es la que nos muestra la maestra Griselda Ríos Macedo, en su obra primera ¡Ay! El amor –Ed. Casa del Poeta Jaime Sabines, Toluca, México, 2022–.

Baste leer la dedicatoria Para todos los que nos amamos y el primer poema:

AMOR MIO

Estuve enferma/ de tristeza, de melancolía,/pensé que ya/no me amabas… Hoy todo ha cambiado:/ estamos juntos.

Cuando decimos que una obra es primera, debemos considerar que al igual que el amor, la expresión escritural debe pasar por muchos estadíos éste, es el primero, el de mejor arraigo, pues permanece joven y fresco a pesar de los frustrantes vacíos que acompañan luminosos momentos de una relación entre dos:

VACIO

Tu risa es resplandor…/Cuando ríes todo brilla/llenas mi vida, todo es/alegría, y cuando termine/ ¡no viviré!/ Tu risa es el motivo de vivir/y cuando ya no esté/habrá en mí vacío…/sólo un vacío.

Al inicio del lance amoroso, la mente está siempre despierta, aguardando la llegada de Amor sin poder dominar su curiosidad y su avidez de defenderse de las flechas o del cuchillo mortal del enamoramiento o por qué no decirlo, de la tristeza o la decepción, que son otras piezas del romance:

HUELLAS

El dolor llena la noche,/no se sabe quién llora/te hice un hogar con flores/ de alcatraces,/las corté anoche,/cerré la ventana./El frío nos invade/pienso en Acapulco/caminar con el paso avejentado,/con el sol a cuestas y los pensamientos que aún duerman.

Pese a todo, el amor enamora, hijo de la noche, de la compañía de las flores, evoca lo hermoso de amar a los Otros amados, audaz apuesta por entender los misterios del ser y estar del enamorado:

¡AY! EL AMOR

            ¡Ay! ¡El amor!

            ¿Qué es el amor?

            Pregunté un día

            Alguien contestó:

            Amor es reír y llorar.

El amor es ciego, se debate entre el deseo y el pudor, crece según se alimenta de la correspondencia del esos Otros, se duele por la distancia, se queja amargo cuando se impone la necesidad. Siempre en el aire, como lo que es, un Cupido, presente en cada anhelo se disfraza de Poesía, de Palabras dichas internamente a un Amado que sabe recibir los influjos de la correspondencia amorosa, porque cómo  hablar de una pareja cuando no se ha tenido una.

RECUERDOS

Cuando llega la noche/llegan los recuerdos,/y se cubren con su/manto. /Se han ido para no volver,/mi ser es un vacío; profundo…/recuerdo los momentos/felices del ayer.

Luego vendrá el amor maduro que trae consigo el disfrute de la vida en común, de los muchos logros, de los hijos.

Ven siéntate a mi lado/quiero que platiquemos/como un antaño/cuando nuestros hijos/estaban a nuestro lado./ Mira; todo ha cambiado,/ellos se han ido,/han volado para otros senderos/a buscar felicidad,/Tú y yo hemos quedado/solos, con nuestros recuerdos/de aquellos momentos/ en que todo era alegría/ y felicidad…

Con cuánta candidez y experiencia al mismo tiempo, vemos surgir estos versos, honestos desde su fuente, con cuánta claridad y que efectivamente inspiran a un mejor Amor. Auguro una buena vena literaria si su práctica es creciente y revela más sobre el carácter poético de su autora.