ATLACOMULCO ENTRE MURALES Y SUS CALLEJONES PINTADOS

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Al seguir la inspiración de ciudades como Berlín, Los Ángeles y Belfast, la cabecera municipal de Atlacomulco, recreó a través de murales, la historia, tradiciones y paisajes de la comunidad.

Como ejemplo se encuentra el proyecto «Callejones Pintados», el cual tiene la intención de ser un espacio de expresión, así como de educación hacia las personas, particularmente las generaciones jóvenes.

Alrededor del centro del municipio, se encuentran tres murales, especialmente, se ubica el mural nombrado Fiestas y Tradiciones de Atlacomulco, en cuya expresión pictórica se observan los usos y costumbres del pueblo atlacomulquense.

Entre los trazos de la artista Maria del Rosario Martínez Magaña, se identifican danzas en honor al Santo Patrono, el Señor del Huerto, que es una celebración realizada cada tercer domingo de septiembre.

De acuerdo con Vanessa Millán, quien fue la creadora del guión del mural, la festividad del Señor del Huerto se lleva a cabo a partir del siglo 17 y es esencial para reforzar el tejido social.

En la pintura se muestra también, la importancia de las mayordomías de Atlacomulco, las cuales son encargadas de organizar eventos que preservan las tradiciones de los habitantes, así como también son engranajes para la gestión responsable de los recursos de una comunidad.

Según la antropóloga Alejandra Díaz, perteneciente a la Facultad de Antropología de la Autónoma mexiquense, la mayordomía es una forma organizacional de las comunidades, la cual a su vez, muestra jerarquías y es indispensable para la toma de decisiones en el pueblo. Por lo que la pintura cuenta con simbolismos esenciales de la cultura que ha forjado al municipio.

Felipe Padilla, habitante del municipio, argumentó que la creación de murales ha generado una imagen más cultural, segura y amigable, así como también, ha sido punto para convertirse en un lugar que permite la obtención de conocimientos sobre la historia del lugar, tanto para residentes como visitantes. Además de brindar un espacio de arte urbano que deriva en el apoyo a artistas locales.

Al contrario de los murales en las ciudades antes mencionadas, los cuales son mayoritariamente, filtros de protesta y expresión hacia la falta de atención a las denuncias de la población, Atlacomulco, según Millán, capta en ellos la esencia de un pasado que auspicia la transmisión de tradiciones en la comunidad y refuerza el sentido de pertenencia.

Asimismo, son esenciales para la generación de actividades alternativas como el turismo, el cual se ha nutrido de recorridos alrededor de dichos espacios.