+El debate y las riquezas de las candidatas, una tiene mucho y otra poco con respecto a sueldos percibidos; Elena Poniatowska, su medalla Belisario Domínguez y sus 70 años de periodista

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La frase:

Si bien los bienes en caso de ser ciertos, de Ale del Moral no concuerdan con sus sueldos, los de Delfina Gómez tampoco, ya que es muy poco lo que tiene para tantos puestos que ha ocupado.

INCONGRUENCIAS

 

PARA EL DEBATE: Independientemente de los temas fijados por el IEEM para el debate de esta noche, sin duda los bienes señalados por un periódico pro Delfina serán la tentación entre las candidatas.

Se dice que mientras Alejandra del Moral tiene bienes inmuebles por poco más de 9 millones de pesos, la ciudadanía en el Estado de México calculada en un millón de personas carece de vivienda. Aunque no se dice si las viviendas desocupadas en los nuevos desarrollos resultan o no muy caras para esas personas.

En tanto, Delfina tiene sólo una casa de 60 metros cuadrados cuyo costo de adquisición fue menor a 200 mil pesos, un vehículo y distintas joyas que no sobrepasan los 300 mil pesos.

La pregunta es: ¿Y qué hizo con los diezmos?

 

ELENA PONIATOWSKA Y LA BELISARIO DOMÍNGUEZ

Setenta años.- Los cumple este año ya como periodista y escritora Elena Poniatowska, con entrevistas a los autores más imprescindibles desde que publicó la primera en 1953, a través de las páginas del diario Excélsior, que en ese entonces dirigía Rodrigo de Llano. Podría afirmar que, ahora, con certeza, que inicia el camino del periodismo a los 21 años de edad. Su fuerza radica en su sonrisa cándida, con un dejo de inocencia que hace creer a su interlocutor que no conoce sobre el tema que aborda al realizar las preguntas con las distintas personas que tiene enfrente.

Ha sido una carrera de no muchas alegrías, aunque abundan los triunfos y la calidad de los personajes a los que se ha enfrentado en un intercambio de opiniones interesantes que, hace de su trabajo, una riqueza invaluable con el paso del tiempo. Ha sido una escucha permanente y le ha dado voz a los que no tienen ésta y por los textos que publica, podemos adentrarnos en su problemática. Ha descubierto en su periodismo una riqueza infinita en donde abarca el panorama completo de lo que ve, y escucha con infinita paciencia, hasta lograr los testimonios consolidados que ha dado a conocer.

La trascendencia de su trabajo no sólo se ha quedado en las páginas de los diarios sino que han brincado a las páginas de los libros ya sea con testimonios y/o crónicas o con el intento de echar a volar su imaginación para que esa realidad que mira, se transforme en una hermosa ficción y le da la riqueza necesaria para lograr un  producto digno. El ejemplo lo tenemos con su primer libro de cuentos Lilus Kikus, nombre que le da al libro en general, su protagonista llamada así, para darnos a conocer lo que no alzamos a mirar o no queremos mirar. Una niña de ojos saltones, con su sonrisa eterna que nos obliga a pensar en la autora. Este libro se publicó en 1954, en editorial Era. Un volumen hermoso por la portada de Vicente Rojo y las ilustraciones de Leonora Carrington.

Elena es una de las personas que, sin lugar a dudas en el mundo, nació para escribir, ya sea a través de sus relatos o de los reportajes y entrevistas. Una parisina que vive en México. Una princesa que hace de su mundo de fantasía una realidad compleja. Combate como el Quijote con los molinos de viento; es decir las distintas clases sociales, sobre todo con las que nada tienen y se clasifican como pobres o como dicen los académicos, las clases bajas porque ahí las han querido dejar y que; sin embargo, hacen y luchan todos los días por lograr escalar posiciones con su trabajo.

En sus primeras entrevistas, lo mismo mezcla diálogos con artistas, cantantes que escritores, hay que recordar que en 1953, aparece un autor, nacido en Jalisco, que también publicó un libro de cuentos: Juan Rulfo con El llano en llamas, del que parece que no ocurre nada ese año, y por lo mismo, decide hablar. Es el encuentro de dos incipientes autores que con el transcurso del tiempo fueron testigos de su grandeza. En 1954Lilus Kikus, de Elena. En  1955,  Rulfo edita Pedro Páramo tampoco acurre nada, los tres libros parecen dedicados al olvido, hasta que en 1962 se originan comentarios críticos sobre la novela de JuanPedro Páramo, que enciende la imaginación ahora sí, de los lectores.

Mientras, Elena continúa con su incesante actividad de publicar entrevistas, ahora ya desde Novedades, donde otra vez, el año de 1955, se convierte en año mágico tanto para Elena como para Rulfo ambos en ese año comienzan a llamar la atención.

En 1962, cuando Rulfo crece como autor por las críticas recibidas, Elena trabaja en ese año como asistente del antropólogo norteamericano Oscar Lewis, sí, el famoso autor de Los hijos de Sánchez1961, quien no sólo proyectó su carrera, sino la de dos editores trascendentales para la cultura mexicana gracias a que los corrieron del Fondo de Cultura EconómicaArnaldo Orfila Reynal, argentino de nacimiento y originador de la Editorial Siglo XXI el 18 de noviembre de 1965 y la de Joaquín Diez Canedo, español de origen y originador de la editorial Joaquín Mortiz, creada en 1962, con la publicación de seis libros. Los corren debido a que no hicieron caso sobre la prohibición, para publicar, ese texto que denigraba a los mexicanos.

Elenita

El contacto que tuvo Elena con Lewis fue esencial ya que por ser éste, fundador de la literatura testimonial, ella lo supo magnificar para realizar su primera entrevista larga no para periódico sino para la estructuración de su primer libro novela-testimonio Hasta no verte Jesús mío1969, al entablar un diálogo con Josefina Bohórquez, quien falleció en 1988. Sí, la famosa Jesusa Palancares en el texto.

A raíz del suceso del 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres culturas, sobre el uso de las armas en contra de los estudiantes para culminar así con la serie de manifestaciones que se realizaron desde el mes de julio, para ser precisos el 26 de éste, donde todo el mundo habló de sus diferentes inicios y del comunismo incesante que se apoderaría de México y del boicot para la realización de los XIX Juegos Olímpicos que estaban por iniciar el 12 de octubre de 1968. Recoge con grabadora, aún de rollo, testimonio de los principales líderes de este movimiento y le da voz, de nueva cuenta a las voces apagadas por las balas y el miedo que invadió a los estudiantes de aquel entonces.

Así vemos orígenes, desarrollo y culminación del 68, con la aparición de su tercer libro ahora sí testimonial en su totalidad de La noche de Tlatelolco, 1971, es decir se publica después de tres años casi de este acontecimiento.

Su carrera continúa con las entrevistas a Mario Vargas Llosa en 1975 al que define como un escritor de eterna sonrisa sólo para lucir sus dientes de conejo, sigue con Gabriel García Márquez, del que define y se obsesiona por su bigote que lo hace ver como nacido en arabia, de Julio Cortázar al niño enorme con defectos de pronunciación de las erres al igual que de Alejo Carpentier al que precisa como eterno francés por su constante remarcación de las erres y de ser un hombre inmenso con sus ojos de miedo.

Casi podríamos decir que realizamos carreras paralelas en la realización de entrevistas con los autores mencionados. Antes compartimos un diálogo a fondo en 1974 en las instalaciones de un café de Sanborns en donde intercambiamos opiniones sobre sus dos libros esenciales, mencionados líneas arriba.

Quien iba a decirlo que tres años después, en noviembre de 1977 entrevistamos en la sede de la embajada cubana a Alejo Carpentier, en donde cerca de 100 reporteros de la ciudad de México y de otros países, acudimos a ese sitio a raíz de perseguir –casi por un mes– a este autor cubano debido a que estaba en  negociaciones con la Arnaldo Orfila Reynal para publicar La consagración de la primavera, por Siglo XXI además de la realización de las correcciones, misma que apareció en 1978.

Ahí, al iniciar el diálogo y al mencionar el jefe de Relaciones Públicas de esta embajada el nombre de quien esto escribe, pide Alejo: Póngase de pie para conocerloGracias a él, ustedes pueden hacer esta entrevistaLes dedico media hora para sus preguntas y si  usan las de Guillermo, favor de darle crédito. La única que así lo hizo fue Elena al mencionarnos en primera plana del periódico NovedadesGracias eternas por este profesionalismo.

Salud Elena Poniatowska por este reconocimiento con la medalla Belisario Domínguezen donde los inútiles no harán acto de presencia.