EL SEXTETO INFINITO

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Pedro fue nombrado este mes el mejor vendedor de la compañía donde trabaja. Como parte del premio se le otorgó un viaje a Punta Cana para él y su familia con todo pagado. Punta Cana era uno de los sitios soñados que siempre quiso conocer. Pedro agradece el premio y se lo regaló a sus padres.

Valentina es paciente de alto riesgo. Sufre de diabetes y de nefropatía crónica. Llega la pandemia, la gente se muere a causa del coronavirus. Después de muchos meses de espera llegan las vacunas. Valentina sale a comprar al supermercado. Quince días después fallece por el virus. Valentina nunca quiso vacunarse.

Sebastián es mellizo. Salvador su hermano, es su mejor amigo, inseparables, el famoso dúo dinámico. Poco después de haber cumplido la mayoría de edad Salvador fue víctima de un accidente de tránsito. A pesar de todos los esfuerzos médicos y múltiples intervenciones, Salvador fallece. Sebastián no fue a su velorio, menos a su entierro.

Alejandro siempre ha sido el primero de su clase. Muy aplicado, estudioso, juicioso, responsable. Terminó el colegio y la universidad con honores. Desde chico le gustaron los autos y siempre le pedía a su padre que lo llevará a pasear. Un día su padre como reconocimiento a su esfuerzo continuo, le regaló un auto. Rafael roto en llanto le agradeció y rechazó el regalo.

Andrea desde adolescente tuvo una fascinación por la música colombiana, en especial por el tan conocido y querido Carlos Vives. Su novio, sabiendo esto, queriéndola sorprender, compró dos entradas para el concierto en la zona Vip para ir con ella. Llegó el día tan esperado. En la puerta del concierto, Andrea pálida lo miró y le dijo me voy a la casa, no puedo entrar.

Rodrigo era jefe comercial de una transnacional de bebidas gaseosas. El día menos esperado fue ascendido por su excelente desempeño a Gerente. El dueño de la empresa, aparte de felicitarlo le comentó que, a partir de ahora, ocupando el nuevo cargo, lo iba representar en los directorios mensuales. Rodrigo al escuchar eso, con mucha pena, pero con convicción absoluta, renunció y se fue de la empresa.

Pedro dejó de conocer uno de sus sitios soñados por Aerofobia, el miedo relacionado a volar.

Valentina perdió la vida, por Tripanofobia, el miedo relacionado a las agujas.

Sebastián no estuvo en el velorio y entierro de su mellizo, su mejor amigo, por Necrofobia, el miedo relacionado a la muerte.

Alejandro rechazó el auto que le regaló su padre, por Amaxofobia, el miedo relacionado a conducir cualquier tipo de vehículo.

Andrea se perdió el concierto de sus sueños, de su cantante colombiano favorito, por Enoclofobia, el miedo relacionado a las multitudes.

Rodrigo no aceptó el ascenso por el que tanto se esforzó y muchos de sus compañeros anhelaban, por Glosofobia, el miedo relacionado con hablar en público.

Todos tenemos fobia a algo. A volar, a las agujas, a la muerte, a los vehículos, a las multitudes, a hablar en público, a algo, a cualquier cosa.

Las fobias son los temores a cosas o situaciones que normalmente no son peligrosas o que a otras personas no les causan esa misma sensación de molestia. La fobia, es un tipo de trastorno de ansiedad, que puede ser tratada con ayuda de especialistas y con buena voluntad de uno mismo para superarlas.

¿Pero y si lo que más tememos es al propio miedo?

Es ahí donde llegamos a la Fobofobia, el miedo a sentir miedo. El terror que sentimos al imaginar nuestro corazón acelerándose, el pulso aumentando y la falta de control que eso nos conlleva. Ese terror que nos recuerda que si sentimos miedo no está mal es porque aún tenemos algo que perder y significa que estamos vivos y depende sólo de nosotros mismos para no perdernos momentos preciados de la vida, los regalos que ella nos da y la vida misma.