XÓCHITL, PONTE A REMAR

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La realidad no es lo que nos ocurre, sino lo que hacemos con lo que nos ocurre. Aldous Huxley

 

Nos encontramos ante dos grandes crisis, la de la ecología, a causa de nuestra ineptitud para unirnos con el cosmos, y la de la desintegración de todos los lazos de la comunidad social, desde la familia hasta el Estado, por no hablar de la colectividad mundial. Nuestro México está atrapado en una espiral de polarización nutrida de odios, rencores y liderazgos mesiánicos que unicamente buscan el poder por el poder.

Estamos urgidos de ideas útiles y viables, que nutran los individualismos para encauzarlos a una estabilidad social y a un entorno propicio para el pleno desarrollo humano. Los liderazgos preparados para ello, cada día son más escasos, y los que están, simplemente andan extraviados.

Próximos a las elecciones federales que definirán el rumbo del país por la primera mitad del siglo XXI, la oposición esta urgida de estrategias y de un pensamiento sistémico que logre hacer la diferencia entre un gobierno que trata al elector como un medio para un fin a otro que lo vea como un fin en sí mismo.

Cuanta más influencia, poder y acceso a la información, a los bienes y a las ideas posean los individuos, mayor es su obligación de poner en orden la sociedad. Esto les impone que se muestren tanto más aplicados en el empeño de transformarse a sí mismos.

Se ha dicho hasta el cansancio esta paradoja democrática, los malos gobiernos son elegidos por quienes deciden ausentarse de las urnas el día de las elecciones y me parece que esta actitud es reprobable por su insolencia y falta de conciencia social. Dejemos de vivir en la mentira.

La frase La Época de la Mentira es un término que el escritor portugués José Saramago utilizó en su novela Ensayo sobre la ceguera, para referirse a un período en la historia de la humanidad, en el cual la sociedad se ve sumida en la deshonestidad y la falta de valores morales. En la novela, Saramago crea una alegoría de una epidemia de ceguera que afecta a una ciudad entera y muestra cómo la falta de visión física se convierte en una metáfora de la ceguera moral y la corrupción en la sociedad.

Por eso mi estimada Xóchitl, ponte a remar. Estás luchando contra un ente poderosísimo, mañoso, taimado y cínico, dispuesto a todo para no dejarte pasar. No estás en las lides universitarias para elegir a la presidenta de la sociedad de alumnos, o en las comunidades dispuestas a elegir la flor más bella del ejido. Ya ponte las pilas, no todo es echar desmadre y que te lo celebren.

Pretendes gobernar un gran país, integrado por 32 entidades federativas, cuyos habitantes tienen su propia historia, identidad, cultura, anhelos, forma de matar las pulgas, para usar la riqueza de tu lenguaje; luego entonces, requieres al menos 32 cuartos de guerra integrados por una selección de los mejores y más representativos actores sociales clave de cada estado. Aprovecho y te recuerdo a un gran estratrega, Winston Churchill: Político que no se abre, es como los paracaídas, no sirve para nada.

Y ya que traje a cuento al León de la Gran Bretaña, quisiera recordar una de sus grandes hazañas durante la Segunda Guerra Mundial, la Batalla de Dunkerke, que es un episodio icónico de la que simboliza el liderazgo, la perseverancia y la capacidad de adaptación en tiempos de crisis.

La hazaña conocida como el Milagro de Dunkerke, consistió en la evacuación de las tropas aliadas, después de la invasión alemana de Francia, las fuerzas aliadas (principalmente británicas, francesas y belgas) quedaron atrapadas en Dunkerque, una ciudad costera en el norte de Francia. La Operación Dinamo, como se llamó la evacuación, comenzó el 26 de mayo de 1940.

La evacuación fue un logro impresionante. A pesar de estar rodeados y bajo constante bombardeo alemán, se rescataron más de 330,000 soldados aliados de las playas de Dunkerque y se llevaron de regreso a Gran Bretaña. La participación de la sociedad civil, fue decisiva, ya que el rescate implicó una gran movilización de barcos civiles, desde embarcaciones de pesca hasta yates privados, que se unieron para ayudar en el esfuerzo. Esto fue fundamental para el éxito de la operación.

Aquella gesta heroica motivó, entre otras acciones, la decisión de los Estados Unidos de sumarse a la lucha. Cómo hace 83 años, la participación decidida de la sociedad civil, contribuirá a frenar al tirano. Tendremos que remar contra corriente.

Por eso, me ha parecido útil desarrollar el acrónimo REMAR, compuesto por los verbos Reflexionar, Motivar y Articular, como una guía valiosa en una campaña política para fomentar un enfoque más efectivo en la toma de decisiones y la acción política.

Reflexionar sobre las estrategias diferenciales, dinámicas y ganadoras para desarrollar en cada estado.

Motivar la decidida participación de los actores sociales clave y por consiguiente, de la mayoría de la sociedad civil y de las estructuras partidistas.

Articular, como en su momento lo hizo Churchill, la fuerza social que motive sufragar a favor de las democracias y las libertades.