Urbanismo y Planeación

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Hay conferencias que no se pueden dejar pasar como algo intrascendente. Así sucede con la charla que don Pedro dio en el Aula Magna de la UAEM. El tema central lo fue El urbanismo y la planeación, de ello dijo: Las ciudades son historia concreta, son herencia, patrimonio. Eso me hace recordar la entrevista que me hicieron en el periódico Milenio, del cual transcribo la página entera que se publicó con el tema: Edificios icónicos de Toluca / datos históricos. Se recopiló la información de cinco construcciones dentro de la capital mexiquense con una historia y renombre que datan de cientos de años atrás, algunas incluso llegan a ser desde el siglo XVII. Entrevista que me realizó la reportera Melissa López, joven mujer que ha tomado el periodismo con gran entusiasmo, cuenta en la página: Se recopiló la información de las cinco construcciones más antiguas de la ciudad de Toluca, capital mexiquense, acorde a su construcción, además de datos de su fundación e historia. / la Parroquia de San José “El Sagrario”, la Iglesia de la Santa Veracruz, el Templo de El Carmen, la Capilla Exenta y el edificio de Rectoría, son algunos de los sitios más antiguos. Nombres que hablan de construcciones que al mantenerse en pie comprueban en célula la creación de la urbe que es Toluca, con sus edificios civiles y religiosos.

Melissa López, cuenta: Iglesia de “El Sagrario” / La Parroquia de San José “El Sagrario”, conocida como la Capilla del Tercer Orden, es el considerado edificio más antiguo que alberga la capital mexiquense. De acuerdo con el cronista municipal de Toluca, Francisco Xavier Estrada Arriaga, fue la primera iglesia de la religión católica que se instauró en Toluca, convirtiéndose así en la primera catedral del municipio hasta la construcción del actual municipio. / Fue la primera capilla que tuvo Toluca en el terreno de la religión católica, pero lleva el nombre de Capilla de los Otomíes (…) hace ver que los frailes que vinieron a evangelizar tuvieron que aceptar que esta capilla era de los indígenas quienes tenían sus eventos, esto, ocasionó que la capilla tuviera el planteamiento de una capilla abierta, comento en entrevista para Milenio Estado de México. La mezcla de dos o varias culturas fue un largo camino que aún no termina al paso de los siglos: mestizaje es la palabra correcta para definir el transcurso en la creación de una Urbe como lo es Toluca o como lo es en el pasado y presente la magna Ciudad de México, nacida de aquella legendaria llamada Tenochtitlan.

Melissa cita, por ejemplo: La Capilla Exenta / La Capilla Exenta es una joya arquitectónica novohispana y se empezó a construir en el año 1729 con el objetivo de evangelizar a los indígenas de la región. Se encuentra dentro de la Plaza Fray Andrés de Castro, la cual funcionó desde el siglo XVIII como la Sacristía del Convento Franciscano de Nuestra Señora de la Asunción y el único vestigio de esta orden religiosa. / También hace cita Melissa de: “Templo de la Virgen del Carmen /” El Templo de la Virgen del Carmen fue edificado en estilo barroco, pero durante el siglo XIX fue adaptado al estilo neoclásico. Este sitio que se ubica en la calle Santos Degollado, a un costado del Museo de Bellas Artes, pertenece a la orden de los Carmelitas Descalzos, primero fue un convento y con el paso del tiempo se convirtió en asilo, hospital y escuela. Edificios emblemáticos, en este caso religiosos, hecho con mano de quienes fueron en el pasado los dueños de estos territorios llenos de riqueza acuífera y vegetación distribuida por todo el Valle del Matlatzinco. A partir del 18 de octubre de 1521 al ser conquistada la región por los españoles bajo el mando de Gonzalo de Sandoval, nacía otro país, otra cultura: mezcla de varias en las que dominó el castellano y el reino de España.

Cita de cinco edificios emblemáticos de la ciudad de Toluca, El Sagrario, La Capilla Exenta, Templo de la Virgen del Carmen; cita tales muestras de lo que fue y es Toluca, y cita también: Iglesia de la Santa Veracruz / La Iglesia de la Santa Veracruz comenzó a construirse en 1753, en un espacio en el que los franciscanos habían edificado una capilla durante el siglo XVI. El nombre de la iglesia corresponde a una reliquia que resguarda “una astilla de la cruz verdadera”. El edificio es de estilo barroco, con una torre campanario y un reloj que perteneció al convento de los Carmelitas del Santo Desierto de Tenancingo. / “Después, las iglesias que son la Santa Veracruz, la iglesia del Carmen, la iglesia de la Merced y fundamental nuestra Catedral que fue planteada en el siglo XIX y tardó prácticamente un siglo en hacerse” acotó el cronista. Tres culturas en medida del tiempo: época prehispánica con muestras que visitamos en Calixtlahuaca y subimos al Cerro del dios Tolo: desde el cual se divisa todo el Valle del Matlatzinco por todos sus puntos cardinales; ese lugar y, las alturas a 4600 metros sobre el nivel del mar, en el caso del volcán Xinantécatl, son prueba de que los originarios de estas tierras, sabían dónde debían de habitar para estar listos ante embates de otras culturas que venían a conquistarles.

Lugares que son huella imperecedera de la existencia de una urbe que es por sus obras materiales. Por la presencia dice Melissa: Edificio de Rectoría / El edificio de Rectoría pertenece actualmente a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), fue construido en el siglo XIX sobre las ruinas de una casona conocida como el Beaterio en Toluca, en la época colonial. Esta casa estuvo destinada para actividades educativas, fue el colegio de niñas, después sede del Instituto Literario de Toluca y finalmente como principal recinto de la comunidad universitaria. Los centros históricos culturales se consideran a partir del 1920 hacia atrás. Lo que la ciudad de Toluca está en estos edificios religiosos y aquellos que son de la época indígena o de carácter civil como en el caso del beaterio que viene de inicios del siglo XIX. Cuando Pedro Ramírez Vázquez repite: “Las ciudades son historia concreta, son herencia, patrimonio”. Palabras sabias que hablan a los que quieren escuchar, que todo aquello que es del pasado no puede ser destruido de manera inconsciente por irresponsables gobernantes de cualquiera de los tres niveles: ellos son los principales responsables de cuidar el pasado. De formar el centro o recintos culturales que forman el patrimonio más amado de los vecinos en cada comunidad. “Las ciudades son historia concreta”, bien dicho por quien supo que edificar construcciones de tan enorme importancia y costo, no era motivo para destruirles de un plumazo o por decreto de la ignorancia o inoperancia.

Con cuánta sabiduría el maestro arquitecto daba sus lecciones: Los hombres que nos han precedido se enfrentaron a grandes problemas y los superaron. De todo tipo son los problemas que el ciudadano enfrenta en su vida: sobrevivir es la palabra que todos deberíamos de llevar en la frente. Pienso, por ejemplo, en lo sucedido al arquitecto Ramón Rodríguez Arangoiti, al ser definido como El arquitecto del Emperador, personaje con el que llegó en distinto mes en el año de 1864: primero Ramón y después Maximiliano de Habsburgo. El sólo hecho de haber sido elegido en alto cargo en la Corte del Emperador austriaco, le puso a la vista de los que desde el campo liberal o de la envidia en el centro del país, y más allá, le ubicaron y, al ser fusilado Maximiliano en el Cerro de las Campanas, en Querétaro, en el año de 1867: el pensar furias y envidiosos que se le vinieron encima, habla de esos problemas que enfrenta el talento y la inteligencia en todo momento, en lo cotidiano de la vida personal y colectiva.

Todos vivimos en existencia nuestra Odisea, ese trayecto que es la vida y nos pone a diario casi casi en la picota. Los arquitectos no es que estén lejos de esos enfrentamientos al interior de su sociedad y, dentro de su profesión con sus iguales, que ciertamente, convierten esa profesión en batalla por contratos de construcción, puestos administrativos o académicos, o por antipatía que ocasiona el ser talentoso o exitoso en sus edificios, centros culturales, zonas residenciales, iglesias o catedrales y casas-habitaciones para trabajadores o de colonias populares.

La siguiente frase o consejo, me recuerda que en el gobierno del licenciado Alfredo del Mazo González, puso en ciertos lugares de la ciudad de Toluca —que no del municipio—, con el deseo de que las construcciones de todo tipo no fueran más hechas, se declaró un límite para el crecimiento urbano. Utopía, ante el mal que ha sido crear una macropolis que hoy está presente con todos sus males: en primer lugar, smog y contaminación de agua, aire y tierra. Dice el arquitecto Ramírez Vázquez en aquella histórica conferencia: El urbanismo debe adelantarse a los acontecimientos y establecer una marca de orden que permita encauzar el crecimiento.

Ideólogo científico en el campo de la arquitectura, don Pedro ve el peligro que el Valle de Toluca corre con el crecimiento demográfico que hemos vivido, desde década de los setenta y hasta la fecha. Se han impuesto más los intereses de aquellos que se dedican a bienes y raíces, que el revisar cuántos habitantes están dentro del metro cuadrado para que no se arremolinen y convivan en ahogamiento social: medida que sirve para saber cuánto es el peligro de la contaminación ambiental o espacio que hay, para contar con territorio personal y colectivo digno de habitarse.

El Valle de México primero y después el Valle de Toluca, han sido invadidos por todo tipo de migrantes. Con ellos recursos materiales o riqueza ecológica se ha ido al basurero, pues de eso se hace la civilización en el centro del país, con ese peligro al que muchos de los arquitectos deberían de poner el llamado de atención, como dijo en aquella ocasión don Pedro: El urbanismo debe adelantarse a los acontecimientos... Con optimismo dice más adelante, quien fue quizá desde lejecitos el que viera poner la primera piedra por el presidente Luis Echeverría Álvarez en la zona de lo que hoy se forma el municipio de Cuautitlán Izcalli: ambiciosa creación de fundar una ciudad inteligente, cuyo crecimiento tuviera razón de ser y no ser invadida por ‘paracaidistas’, de tanta fama en ciudad Nezahualcóyotl y, anexas, pasando por Ecatepec, Coacalco o Tultitlán.

Dice don Pedro: Nuestras ciudades, a pesar de estar sometidas a una permanente limitación de recursos, aún manifiestan una gran vitalidad, lo que estamos obligados a conservar, estimular y enriquecer. Eran las últimas décadas del siglo XX. Un siglo de optimismo que trajo consigo la revolución de 1910 a México. Caos, muerte, destrucción de riqueza material y humana sin duda, pero de dicha guerra civil surgió un nuevo país que a finales del siglo pasado expresaba su posible grandeza. Su sabiduría le hace decir: Diferencias que se manifiestan en las ciudades. Ciudades de primer mundo, cercanas por la evolución tecnológica al mundo del futuro; ciudades del tercer mundo, cercanas por la pobreza, a etapas de la historia que se pensaba la humanidad había superado. Las reflexiones de un hombre exitoso, de un arquitecto que podía ufanarse de haber aportado a México en sus mejores ciudades construcciones materiales que hoy son orgullo. Y que sin embargo se siente preocupado porque seguro vio lo que era contradicción del México posrevolucionario.

Ese mismo que pinta el cineasta español Luis Buñuel en la película Los Olvidados, la ciudad como cárcel de las peores emociones, cuya jaula habla del creador que se convierte en subproducto de lo que él mismo ha creado. De eso habló el sabio polaco, pedagogo, sociólogo, teólogo, precursor del pensamiento tecnológico que avisa del peligro que se corre de ser esclavos de lo que el hombre o la mujer crean. ¿Somos acaso, esclavos de lo que ahora existe a través de las redes sociales, medios de comunicación o transporte?… pregunta que está ahí diciéndonos lo que somos tristemente en el año 2023 para nuestra desgracia.