Estilo arquitectónico y revolución artística

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 El estilo arquitectónico es una deferencia para quien logra crear y recrear en su profesión nuevas formas de hacer la obra arquitectónica. Quien logra un estilo a lo largo de su carrera, alcanza, sin duda, el éxito en lo que hace y deja a la posteridad. De esos es don Pedro Ramírez Vázquez, cuenta Andrea: El estilo arquitectónico de Ramírez Vázquez se caracterizó siempre por la experimentación, la búsqueda de un lenguaje personal a través de sus propias raíces y carácter público de su obra, similar al de la arquitectura brasileña moderna, la cual siempre reconoció como influencia. Nadie es resultado de lo que es o vive solamente. Las influencias de la cultura a través de los libros o de los estudios en universidades, así como de experiencias que vienen de fuera por educadores de la profesión que se estudia son fundamentales. Nadie puede caminar con éxito por la vida sin tener uno o varios gurús que han de dar sentido a lo que se desea hacer, a lo que se desea renovar.

En Ramírez Vázquez seguro le dieron arquitectos de lenguaje universal enseñanzas para hacer lo que hizo.

Por eso cuenta en Wikipedia Andrea: Asimismo, su obra podía relacionarse con el expresionismo estructural europeo de los años cincuenta y sesenta, así como al estilo del arquitecto italiano Pier Luigi Nervi y al español Eduardo Torroja, que experimentaban con la poética estructural. Nadie se hace solo y por sí mismo. Sino que se es resultado de lo que bebe en sabiduría de las experiencias personales en la realidad y, de sus estudios profundos que adquiere del leer, leer y más leer, para lograr una cultura que va más allá de la sola enseñanza aldeana en el sentido negativo de aquél que se aísla y, no se sabe universal por el solo hecho de ser humano y humanista, antes que nacionalista profascista o nazista de pleno y práctica que quema libros y rompe ventanales de aquellas razas que no le son queridas.

Los años sesenta son el nacimiento de sus principales triunfos, cuenta Andrea: Museo Nacional de Antropología e Historia (1962), Uno de los recintos museográficos más grandes de México y América le fue asignado a Pedro Ramírez Vázquez durante el sexenio de Adolfo López Mateos, con la asistencia de los arquitectos Ricardo Robina, Rafael Mijares y Jorge Campuzano para su diseño. Revisar el contexto histórico y los actores que le acompañan: uno de los secretarios de Educación Pública más destacados en dos siglos de vida independiente, Jaime Torres Bodet, excelente administrador público y renovador de la educación nacional con la creación del Libro de Texto para escuelas primaras. Amigo y maestro de don Pedro y teniendo como jefe al presidente Adolfo López Mateos, sin duda un político-constructor que deja en su sexenio excelentes muestras de lo que es gobernar bien, dejando obra que hoy perdura y es prueba de la grandeza de México.

Otra creación citada en la columna referida: Estadio Azteca (1966) / Este estadio de futbol ubicado en la Ciudad de México, con capacidad para 87,000 espectadores, es el más grande del país y uno de los más grandes del mundo. Diseñado en colaboración con Rafael Mijares, inició su construcción en 1962 como parte del proyecto para obtener la sede de la Copa Mundial de Futbol de 1970. Privilegio de privilegios, pues Ramírez Vázquez tiene en su obra lo mismo a grandes iglesias o basílicas, así como el espacio más amado en México que es el deporte del futbol, o el mundo de la cultura con museos que son el rostro de México en su parte noble y más espiritual de lo nacional.

1976, es el año en que se inaugura la Nueva basílica de Guadalupe, dice Andrea: El más grande recinto de la devoción católica en México fue construida para permitir el acceso de una mayor cantidad de peregrinos. De planta circular, la basílica fue edificada con hormigón y láminas de cobre. Cada año recibe millones de fieles. Año con año basta con ver unas semanas antes el andador que lleva hacia la nueva Basílica y hacia la propia Villita que sigue imperturbable viendo cómo la fe en la virgencita crece año con año.

Las décadas de los sesenta y setenta son su implosión arquitectónica: en 1977 se inicia el nuevo Palacio Legislativo de San Lázaro, de ello dice Andrea: El edificio sede principal de la Cámara de Diputados y Senadores en México, fue diseñado por Ramírez Vázquez, Jorge Campuzano y David Juárez, inaugurado en 1981, se compone de dos cámaras separadas por un patio que hace referencia a la ciudad maya de Uxmal. Al frente del recinto parlamentario destaca el mural “El pluralismo político” de José Chávez Morado.

Pasa la vida y la mayoría de los mortales no dejamos alguna huella intelectual o espiritual a las generaciones posteriores. Privilegiados son los hombres o mujeres que, como Pedro Ramírez Vázquez logran hacer todo tipo de obras que se encuentran en el país y fuera de él. Cito por ejemplo, en palabras de Andrea: Edificio Sede del Comité Olímpico Internacional en Lausana, Suiza (1986) / Gracias a la participación clave de Ramírez Vázquez en la organización de los XIX Juegos Olímpicos en México en 1968, el Comité Olímpico le otorgó esta obra al famoso arquitecto en Lausana. También fue encargado de crear el Museo de los Juegos Olímpicos. Su fama existía en la ciudad de Toluca, pasa por la capital de nuestra nación y llega al extranjero con igual orgullo, genialidad arquitectónica y visión de artista y humanista. Así se resume. Ser humano que vivió la vida a plenitud. Cita Andrea en Wikipedia: Premios y Reconocimientos/ A lo largo de su trayectoria, Ramírez Vázquez recibió distintos reconocimientos como el Premio Nacional de Arte en México en 1973, y el Premio Olimpiat, otorgado por el Comité Olímpico Internacional en Atlanta en 1996. / Además fue nombrado Doctor Honoris Causa por varias universidades como la Universidad Nacional Autónoma de México y galardonado con el Premio Vida y Obra en 2003, otorgado por Obras Cemex.

 

Nació en el año de 1919, vivió prácticamente todo el ciclo del país postrevolucionario. Cuando nació vino al mundo y en particular a México siendo la realidad un país destrozado por la violencia revolucionaria que dejó no menos de un millón de muertos. Que vio la muerte de sus principales líderes revolucionarios en la imagen sangrienta de Gustavo A. Madero, Francisco I. Madero, José María Pino Suárez, Emiliano Zapata. Venustiano Carranza, Francisco Villa, Francisco Serrano y el propio Álvaro Obregón a finales de la década de los 30’ del siglo XX, Esos años de infancia y adolescencia le habrán dado la idea de que esa no era la patria que quería para él y sus descendientes. Que no era la patria que quería para sus conciudadanos.

Por eso, es que a través del estudio en la gloriosa Universidad Nacional Autónoma de México, en lugar de tomar la espada, decidió tomar la pluma para diseñar un nuevo país, en el que la urbanización fuera la apuesta en su presente y hacia el futuro. Al saber la noticia el pueblo mexicano. Cuenta Andrea: Pedro Ramírez Vázquez falleció el 16 de abril de 2013 en la Ciudad de México, es decir a los 94 años de una vida fructífera, vida que igual que la de otros arquitectos haríamos bien en difundirlas, pues no es sólo en la cultura política o literaria donde hay ejemplos de perseverancia, talento, inteligencia sabiduría, capacidad de creación humana que nos hace diferentes a la especie animal, que sin demérito, se diferencia del ser humano, porque éste con un verso de Neruda o de Paz, deja prueba de su paso por el mundo.

Para terminar, cito la fotografía donde el arquitecto Antonio Cervantes Tapia entrega a don Pedro, y dice la nota con su respectiva fotografía en el periódico Arquitectour: Al término de uno de los múltiples y justificados homenajes que se le rinden al señor Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, padrino de la generación 1966-1971 de egresados de la entonces Escuela hoy facultad de Arquitectura de la UAEMéx, en días pasados nuestro editor se hizo entrega de las más recientes ediciones de Arquitectour, para su colección particular, dicha entrega en el recinto del Museo nacional de Antropología e Historia en el año de 2012. Cuántos homenajes habrá recibido don Pedro, y siempre, aun cansado del ajetreo diario, puso su mejor sonrisa y palabras de cortesía; con las que vino a vivir una existencia de fructífera experiencia material y artística. Obras en las que vive a plenitud, pues bien sabemos que Ramírez Vázquez vive a plenitud reencarnado en la obra realizada: rostro del México que hemos querido ser por encima de la mala vida, que delincuentes de todo tipo, aplican al deterioro de un gran país y una patria que merece mejores hijos: de cuyo ejemplo es don Pedro Ramírez Vázquez, ejemplo a seguir por la juventud actual, la estudiosa juventud, en donde está el buen destino para México, para la entidad mexiquense y para el municipio y ciudad de Toluca.

Dice bien Octavio Paz, que conque un poeta sea recordado por alguno de los versos que ha escrito, con eso basta para saber que valió la pena haber vivido en el mundo de la Poética y la Poesía. Así, al recordar al arquitecto que urbanizó el país, debemos pensar en una o dos de sus obras en ciudad de Toluca o en el país y más allá de nuestras fronteras; para saber que Ramírez Vázquez cumplió con esa máxima en toda profesión humanística, dejar una o dos obras que sean para bien de la humanidad, de la comunidad en que se ha nacido. Aprender de las biografías es lo que el revolucionario Ernesto Che Guevara pedía en aquella década de los sesenta, cuando en vida nos instaba a leer biografías para aprender en cabeza ajena lo que es dificultad el vivir la existencia diaria, ajenos a que la vida es una Odisea para cada quien por diferentes rutas ajenas al Ulises del Mediterráneo. Obras son amores y no sólo palabras vanas. Admirar la carrera de la arquitectura en personajes como Ramírez Vázquez o de aquellos que cita el texto que publicó la Universidad Iberoamericana, es prueba de lo que artistas de ciudades y vecindades o zonas rurales, dejan para enseñanza del que quiera aprender en piedra, adobe, ladrillo de concreto o en pinturas de diversos colores, lo que es expresión de un momento que a veces es milagro de arte y espíritu en elocuencia.