Razonamiento probatorio

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La labor del juzgador consiste en una función probare et decire, es decir, resuelve de acuerdo a lo probado y lo dicho en juicio, siendo que las normas establecen la necesidad de corroborar la verdad material de los hechos, sin embargo, esto es imposible, dado que para que el juzgador tenga plena certeza requiere forzosamente haber presenciado los hechos, lo cual no se puede, en este sentido, en todo juicio queda la posibilidad de un error, por lo que no hay verdad material sino verdades probabilísticas que se llaman así porque provienen de pruebas.

En este sentido, los juzgadores deben partir de una base racional para la valoración de la prueba, situación que poco se da en México, dado que los jueces valoran de acuerdo a estructuras ya preestablecidas o de acuerdo a la intuición y las máximas de la experiencia, es decir, que pueden acudir a métodos no racionales para la valoración de las pruebas que se presentan en un juicio. En este sentido, la Universidad de Girona es la única universidad en el mundo que tiene una materia de razonamiento probatorio siendo necesario para los jueces empezar a valorar de una manera racional que los acerque más a la verdad material.

La falta de un adecuado razonamiento de las pruebas conlleva a que las autoridades resuelvan sin estar seguras de lo que resuelven, lo que se entiende como una falta de motivación en las resoluciones, siendo entonces base para que las personas acudan a otras instancias de defensa, dicha problemática está presente en distintos países, por ejemplo, los que conforman la Universidad de Girona, son sumamente críticos con el derecho norteamericano en cuanto a la existencia del jurado popular, dado que es una figura que no motiva sus resoluciones, siendo que un abogado puede convencer únicamente de su inocencia a las personas a través de la retorica y estos lo liberaran sin necesidad de explicar como es que llegan a dicha conclusión.

En el caso de México, tenemos un sistema que va más hacia el convencimiento de la autoridad, lo cual no da lugar a errores o dudas, siendo entonces que los jueces resuelven de acuerdo a las máximas de la experiencia y no a un razonamiento, lo cual es contrario a la certeza jurídica. En este sentido, un modelo racional es uno en el cual se busca que exista una correlación lógica entre una prueba y otra, por ejemplo, si existe un dictamen médico que dice violación, debe haber otra prueba que interrelaciones quien lo cometió como una pericial en ADN o una testimonial, de lo contrario, se trata de una prueba circunstanciada, en la que conocemos el hecho, pero no se ha identificado quien fue el que lo llevo a cabo.

En este sentido, los errores en la valoración probatoria, al no establecer un modelo racional, implica grandes injusticias dentro de nuestro sistema de justicia, por lo que sería bueno para los juristas presentar procesos donde se planteen este tipo de puntos para poder llegar a cambios en la forma en que se imparte justicia en México.