Emiliano Zapata y su caminar por el Paseo
De dicha escultura se cita que fue removida …en el sexenio del gobernador Arturo Montiel Rojas (1999.2005) a un costado del mismo, para dar paso a un puente vehicular. Después, en el año 2010, la escultura “cabalgó” 300 metros hacia la capital para colocarse ahora al centro del Paseo Tollocan, y reinaugurarse con un nuevo diseño el 20 de noviembre de aquel año, conmemorando el Centenario de la Revolución Mexicana. La foto referida es propiedad de la Fototeca Nacional de INAH: Escultura de Zapata. Encontrar estos documentos es oportunidad de rememorar que el Paseo Tollocan con más de 50 años de haberse puesto en funciones para el transporte ha alcanzado un prestigio importante en el país. Es de recordar las palabras de la placa que le mencionan: Zapata siempre listo con las botas puestas y el caballo ensillado. Un Arco decorado por mosaico amarillo y azul con frases que le distinguen, una escultura de Emiliano Zapata montado a caballo, y en la visión artística del gobernante y arquitectos y artistas que diseñaron y construyeron el Paseo Tollocan, alcanzan niveles de calidad y altura de belleza que hoy distingue mucho tal trayecto urbano.
De ida de Toluca hacia la Ciudad de México hay dos esculturas que ven al viajante desde el centro del Paseo que parte hacia ciudad de México. De una escultora que en el año de 2023 falleciera a los 93 años de edad, cito la nota del periódico Reforma del sábado 18 de febrero del año 2023, en el cual si cita: Una vida monumental / Referente de la escultura con obras que marcan el paisaje urbano y primera mujer en la Academia de Artes, Ángela Gurría falleció a los 93 años. Los párrafos que hablan de la artista visual comprueban que en el Paseo Tollocan contamos con dos muestras de la huella artística de carácter monumental. Sorprende al revisar la obra escultórica regada por varias partes de nuestra patria, así, por ejemplo se dice: Ángela Gurría dotó de formas tanto a espacios públicos como a recintos culturales. Dentro de su legado destacan: Señales, 1968 Estación No. 1 de la Ruta de la Amistad, Ciudad de México; Río Papaloapan, 1970, Jardín Escultórico del Museo de Arte Moderno, Ciudad de México; Monumento a México, 1974, También conocido como Glorieta de las Tijeras, en Paseo de los Héroes, Tijuana; Monumento al trabajador del drenaje profundo, 1975, Centro de Estudios Técnico Industrial y de Servicios No. 7, Ciudad de México; Eclipse, 1994, Museo Vial de el Dorado, Bogotá, Colombia; Tzompantli, 1998, Centro Nacional de las Artes (Cenart), Ciudad de México. Y con estas muestras con toda dignidad y belleza artística se cuentan las dos piezas escultóricas del Paseo Tollocan en Ciudad de Toluca.
La nota de Francisco Morales V. en el periódico Reforma, dice: La monumentalidad de Ángela Gurría no reside sólo en el tamaño de su obra. Tan monumental como Señales, su icónica escultura de 18 metros que da inicio a la Ruta de la Amistad, resulta también su cualidad de pionera, su maestría en el uso de cualquier material y la tozudez de su carácter para oponerse a las convenciones sociales de su época. Fallecida ayer a los 93 años, Gurría es recordada como una de las grandes creadoras mexicanas de su siglo, con una obra de gran influencia para sus contemporáneos y generaciones siguientes, sobre todo para quienes se interesan por el arte en el espacio público. Eso es lo admirable de la escultora, prueba de ello son las dos que embellecen el Paseo Tollocan a la altura de la colonia Pilares, que tienen el privilegio de llegar a su hogar viendo a la Sirena que les aparece en toda su admirable presencia artística o en la otra aparición con los Rehiletes, tan mexicanos en su concepción y movimiento.
Riquezas tiene el Paseo Tollocan, tan importante en su construcción como lo fue el Paseo Colón, la Alameda, los Portales o sus plazas que hoy le distinguen. Dichos Paseos que hoy aparecen para el transporte y la intercomunicación civil son prueba de cómo es que la Ciudad se ha hecho bajo la visión de gobernantes constructores unidos a ingenieros y arquitectos o artistas visuales por lo que se distingue el paisaje urbano con mayor fuerza y prestancia. Así nos relata Francisco Morales V.: Se trata de una distinción que no debería ser indiferente a su género, pero que a la artista, primera mujer en ingresar a la Academia de las Artes, le costó el doble conseguir en el México de los años 50, cuando empezó su carrera. “Es una artista que realmente entró a un mundo de hombres”, señala Pilar García, especialista en arte mexicano de ese periodo. Generalmente los hombres eran quienes dominaban ese mundo, sobre todo de escultura pública, precisamente pensando en estos grandes formatos y en esta fuerza física que a veces implica ser escultor. Las biografías de los escultores en el Paseo Tollocan mucho nos pueden decir de sus diseños, sus batallas con la piedra o con el bronce para realizar obras que están ahí al paso de los años.
Dos esculturas suyas que aparecen en Paseo Tollocan tienen que ver con la profundidad de su alma de artista, de su alma mexicana, en las bellas esculturas queda como muestra en el trayecto urbano que se hace a diario por los viajeros. Cuenta Francisco Morales V.: Fue discípula de Germán Cueto y, posteriormente, de Mario Zamora, figuras que marcaron su obra y de las que hizo una síntesis para crear su propio lenguaje, poblado de animales y una vuelta a lo prehispánico, / Era casi abstracta, pero tenía esa parte de figuración donde ponía toda la cuestión de las mariposas, de los coyotes, en fin. Era una mujer que utilizó mucho la parte de la iconografía prehispánica” recuerda sobre su obra Torres”. De esta manera el original Paseo Tollocan de las décadas de los setenta y ochenta tuvo como su mejor obra la cantera roja de sus esculturas y los bellos papeles picados hechos en metal, pintados en colores blancos, rosas, azules, rojos con palomas a los lados, que decían Paseo Tollocan.
Es decir, el Paseo Tollocan nació con visión arquitectónica y de moderna ingeniería civil, en belleza artística relacionada con las culturas populares, cuya muestra va más allá de unos cuantos kilómetros en lo que ha de ser la nueva Casa de las Artesanía, inaugurada en el año de 1974: sería la pauta de un gobierno que había entendido la necesidad de promover las artesanías en su mayor nivel y calidad posible: prueba de ello son los gobelinos que hicieran los artesanos de Xonacatlán, con diseños y pinturas de artistas. Para entender la riqueza de esta propuesta basta con ver la exposición que en el pasado mes de abril del año 2023 —festejando con ello, 36 años de haberse inaugurado el Centro Cultural Mexiquense por el gobernador constitucional del Estado de México Alfredo Baranda García y, el presidente de la República, Miguel de la Madrid Hurtado— realiza el Museo de la Pila— se realizó en el antiguo Museo de Culturas Populares y, que actualmente recibe el nombre de Hacienda La Pila según informes de Thelma Morales García, directora del mismo: En dicha colección participan artistas como: Vicente Núñez, Kazuya Sakai, Gelsen Gas, Ricardo Ragazzonni y Manuel Espinosa, artistas destacados en el tema de la geometría; José Luis Cuevas, Luis López Loza, Nadine Prado y Feliciano Bejar pintores protagonistas del movimiento de la ruptura; Leopoldo Flores muralista, Felipe de la Torre, Gomi Memez, Arturo Estrada conocido por el Grupo de “Los Fridos”, Danielle Laillé, Luis Eduardo Jurado, John Hassey, Nunik Sauret, Jan Hendrix, Carmen Padín, Orlando Silva, Ricardo Gómez Valdés, José Hernández Delgadillo y, Osvaldo Vigas, artista venezolano.

