Pedro Ramírez Vázquez notas al fallecer

Views: 893

En el suplemento de El Ángel, del periódico Reforma, domingo 21 de abril de 2013 aparecen notas sobre el fallecimiento así como de las obras maestras en arquitectura e ingeniería civil en el país y en el mundo. La lectura de tales reportes de su muerte y su recuerdo comprueban que la huella dejada en el estado de México no fueron la de un hombre cuya prueba de genialidad no se demostrara. La arquitectura no es para verla, es para vivirla… así lo concebía el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, quien falleció el martes, justo al cumplir 94 años. Bien se recuerda la visita que hizo a la facultad de Arquitectura y Diseño de la UAEMéx, en el cerro de Coatepec, en Ciudad de Toluca. Pienso en las reflexiones de don Pedro al pasar por el Paseo Tollocan, entonces transformado por el carril que le hicieron tanto de ida como de vuelta en el gobierno de Arturo Montiel Rojas. Pensar en Toluca y pensar en Lerma al saber que ahí existe una Unidad de la Universidad Autónoma Metropolitana, de la cual fue fundador y primer rector.

En el suplemento referido leo: Como gran artista y propulsor de la imagen del México moderno es recordado por las nuevas generaciones, con obras icónicas como el Museo Nacional de Antropología, el Estadio Azteca o la Basílica de Guadalupe. “Pedro Ramírez Vázquez fue autor de la mayoría de los edificios más representativos de México”, señala Fernanda Canales, arquitecta y crítica, coautora de 100X100. Arquitectos del siglo XX en México. Estigmatizado como uno de los principales artífices de los sueños monumentales durante el siglo 20 del régimen priista, Ramírez Vázquez oculta, bajo un currículo casi irreal, un trabajo certero y propositivo, sobre todo en lo que corresponde a su primera etapa. Para Canales, su trabajo evade distinciones entre las categorías de urbanismo, diseño, orquestación y publicidad. El suplemento del periódico Reforma le hace justicia a uno de los personajes más representativos del México moderno e independiente. Un cerebro de las artes en las cuales él fue constructor aunque negara ser artista.

No hay nada de desperdicio en lo que leo: Propulsor de la imagen del México moderno que sorprendió al mundo a mediados del siglo 20, definida en obras como la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria (1952), el pabellón de México para la Feria Mundial de Bruselas en 1958 –que le valió el máximo reconocimiento de la exposición– así como los de Seattle (1962) y Nueva York (1964), Ramírez Vázquez se ocupó tanto de las necesidades como de los símbolos de una población creciente. Para el arquitecto y ensayista Eduardo Salgado, un claro ejemplo de la capacidad ejecutiva de Pedro Ramírez Vázquez fue el éxito que tuvo al sacar adelante la gigantesca encomienda como presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 1968, celebrados en México, para la cual debió echar mano de las mejores virtudes derivadas de la profesión de arquitecto: la imaginación creativa en el todo y en el detalle, y la capacidad de organizar y encauzar los esfuerzos de un enorme equipo de colaboración multidisciplinario con el fin de construir y dar vida. Los Juegos Olímpicos de 1968 fueron declarados como los mejores en su época moderna. Se dice fácil, pero no lo es. Todo demostraba que no era un individualista, sino que su método de trabajar en equipo daba resultados a condición de reunir a los mejores y más entusiastas colaboradores.

Los mexicanos estamos tan mal acostumbrados. No sabemos identificar a quienes representan lo mejor de nosotros, hombres y mujeres de excepción. Leo: Son varias las ciudades que cuentan con obras de este gran artista y funcionario público, pero es su ciudad, la de México, la que alberga algunas de las más emblemáticas, al grado que éstas representan hitos cardinales dentro de su geografía: al norte, la desafiante Basílica de Guadalupe; al sur, el monumental Estadio Azteca; al oriente, el Palacio Legislativo de San Lázaro; al poniente, el Museo de Antropología e Historia; sin olvidar el complejo de la antigua Secretaría de Relaciones Exteriores, en el centro, en Tlatelolco y la Torre de Mexicana en la Colonia del Valle. Sus obras tienen aún la virtud de construir a su alrededor un halo de monumentalidad y esperanza institucional, opina Salgado.

El Ángel, suplemento Cultural de colección que publica Reforma, el domingo 21 de abril de 2023, dice que el 19 ha fallecido el arquitecto de México, al cumplir 94 años, se lee: Pedro Ramírez Vázquez, un Constructor de la Modernidad. Con una serie de obras emblemáticas, el arquitecto mexicano es recordado como impulsor de la imagen del México Moderno a mediados del siglo 20. Lo que aparece es material preparado por el Staff del periódico referido. Cuentan: La arquitectura no es para verla, es para vivirla, así lo concebía el arquitecto y urbanista Pedro Ramírez Vázquez, quien falleció el martes, justo al cumplir 94 años. Como gran artista y propulsor de la imagen del México moderno es recordado por las nuevas generaciones, con obras icónicas como el Museo Nacional de Antropología, el Estadio Azteca o la Basílica de Guadalupe.

Sólo la envidia que aparece para mal en nuestra patria en todo el panorama puede ignorar lo que el arquitecto y diseñador de aulas rurales, mercados, edificios, plazas, paseo, catedrales y estadios puede ser ignorado, se dice: Pedro Ramírez Vázquez fue autor de la mayoría de los edificios más representativos de México, señala Fernanda Canales, arquitecta y crítica, coautora de 100X100. Arquitectos del siglo XX en México. Estigmatizado como uno de los principales artífices de los sueños monumentales durante el siglo 20 del régimen priista, Ramírez Vázquez oculta, bajo un currículo casi ideal, un trabajo certero y propositivo, sobre todo el que corresponde a su primera etapa. Para Canales, su trabajo evade distinciones entre las categorías de urbanismo, diseño, orquestación y publicidad.

Son sus colegas los que le califican y lo hacen sabiendo que este tipo de mexicanos no son comunes a lo largo de nuestra historia independiente: Propulsor de la imagen del México moderno que sorprendió al mundo a mediados del siglo 20, definida en obras como la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria (1952), el pabellón de México para la Feria Mundial de Bruselas en 1958 –que le valió el máximo reconocimiento de la exposición– así como los de Seattle (1962) y Nueva York (1964), Ramírez Vázquez se ocupó tanto de las necesidades como de los símbolos de una población creciente.

Todo se vuelve motivo de revisión cuando muere un grande de su especialidad: Para el arquitecto y ensayista Eduardo Salgado, un claro ejemplo de la capacidad ejecutiva de Pedro Ramírez Vázquez fue el éxito que tuvo al sacar adelante la gigantesca encomienda como presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 1968, celebrados en México, para la cual debió echar mano de las mejores virtudes derivadas de la profesión de arquitecto: la imaginación creativa en el todo y en el detalle, y la capacidad de organizar y encauzar los esfuerzos de un enorme equipo de colaboración multidisciplinario con el fin de construir y dar vida.

En otra nota que resume su vida se publica lo siguiente: Pedro Ramírez Vázquez 1919-2013. La función social del arquitecto. Consideraba la suya como una profesión de servicio y las aulas prefabricadas con su mejor obra. Según declara Alejandro Hernández Gálvez. Dice: El 16 de abril, Pedro Ramírez Vázquez cumplió 94 años y murió. En unas pocas horas se hicieron públicas las muestras de admiración por su trabajo y algún diario lo calificó como el padre de la arquitectura moderna en México. La afirmación no sólo resulta engañosa, sino que además de ignorar a arquitectos anteriores a Ramírez Vázquez –como Obregón Santacilia, Villagrán, O’Gorman o Paniignora también lo que sí fue: un ejemplo –y supongo que ahí sí el primero en México– de un arquitecto moderno: diseñador de edificios, pero también de objetos, de gráficos, de eventos y de instituciones, un gestor y promotor; un estratega y, no hay que olvidarlo, un político.