SIEMPRE HAY MOMENTOS DE ARREPENTIMIENTO EN LA IMPONENTE PROCESIÓN DEL SILENCIO

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Desde 1987 la Procesión del Silencio marca una de las tradiciones más relevantes para la religión católica en la capital del Estado de México, pues no hay momento más doloroso para recordar que la muerte de Jesús.

Conformada por más de mil personas representantes de parroquias, capillas y templos de la ciudad, la procesión fue nuevamente un punto de encuentro entre los habitantes, que desde una hora antes, estuvieron pendientes del camino que seguirían para no perderse detalle de la representación.

Con imágenes de Jesús crucificado, la virgen María en luto y Jesucristo resucitado, las cuales pesan entre 150 a 200 kilos según personal de la Arquidiócesis de Toluca, docenas de participantes las cargaron durante más de una hora por la Avenida Morelos y la calle Hidalgo, para demostrar la dolorosa muerte del hijo de Dios.

Entre el silencio y los tambores resonando, la mayoría tocados por mujeres, se hicieron oraciones y rezos que velaron la muerte del Salvador, que no hace más que recordar para los fieles creyentes, el sacrificio que hizo por la humanidad y que aún con su dolor, existen quienes prefieren hacer el mal.

Así lo contó Felipa Molina, residente de la delegación de San Juan Tilapa y quien acude desde hace más de 20 años a la representación de la procesión.

“Esto es para recordar lo que Jesús hizo por nosotros, por el dolor que él sufrió para pagar por los pecados del mundo y eso nunca nos es suficiente, nos olvidamos siempre de lo que hizo por nosotros y por eso la maldad es mayor en ocasiones, porque no tenemos a Dios en nuestras acciones ni es nuestros días”, aseguró mientras cubría su rostro por el viento acelerado.

Niños, adultos mayores, padres de familia y jóvenes, disfrutaron de quienes iluminaron con velas las calles que se visibilizan oscuras a falta de alumbrado público, respetaron el silencio y el simbolismo que es para la sociedad católica las 14 estaciones que son proporcionales a las vividas durante el viacrucis de Jesús antes de su crucifixión.

“Me pone la piel chinita siempre que la veo, me hace repensar muchas cosas, no solo en forma religiosa, también me pone a pensar en que siempre hay momentos de arrepentimiento y que podemos ser mejores. Que siempre, así como Dios, habrá quien haga todo por nosotros y debemos de valorarlo más en nuestros días. Es una tradición muy bonita y espero que continúe por muchos años”, declaró Alejandro Gutiérrez, asistente al evento.

Aunque la procesión es un momento de relevancia para el catolicismo, en México solamente se realiza en seis ciudades, las cuales son San Luis Potosí, Morelia, Aguascalientes, Oaxaca, Zacatecas y Toluca, por lo que sigue siendo un elemento fundamental para la cultura y tradición de la ciudad.