Enseñanza profunda
En el contexto de los paradigmas actuales marcados por la inteligencia artificial y la neuro tecnología, la privacidad profunda surge como un mecanismo para coadyuvar en los procesos de enseñanza aprendizaje, como un requerimiento para encontrar soluciones en un mundo en el que no logramos aún entender los mecanismos que dan origen a la inteligencia biológica y mucho menos a la consciencia, pero que implican que los procesos de programación del aprendizaje empiecen a descifrar cuáles son las mejores prácticas que logran que las personas puedan insertarse en el mercado laboral actual.
Sin embargo, cuándo evaluamos en que consiste el modelo educativo actual, tomando como referencia lo previsto en el artículo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el fin materializado en que la educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva, y, tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje; contrasta con el enfoque pragmático de que la educación se convierte en la provisión de capital humano en el modelo económico actual, sin que, hayamos modificado en mucho los paradigmas que dan lugar a la educación.
Hoy en día la digitalización de las actividades nos hace advertir que el proceso de aprendizaje y abstracción de las personas surge a partir de los sentidos y la percepción, en el que la vista, el tacto, el olfato, el oído y el gusto permiten percibir el entorno. El aprendizaje en el cerebro humano es un proceso complejo que implica cambios físicos y químicos en las conexiones entre las neuronas. Este proceso se conoce como plasticidad cerebral, que es la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar en respuesta a la experiencia.
Cuando una persona aprende algo nuevo, como una habilidad, un conocimiento o una memoria, se forman nuevas conexiones sinápticas entre las neuronas involucradas en ese proceso. Estas conexiones pueden fortalecerse con la práctica y la repetición, lo que facilita la recuperación de la información aprendida en el futuro.
En cuanto a la identidad y la personalidad, son conceptos complejos que también están influenciados por el cerebro y la experiencia. La identidad se refiere a la percepción que una persona tiene de sí misma, incluyendo aspectos como la autoimagen, el sentido de pertenencia y la continuidad a lo largo del tiempo. La personalidad, por otro lado, se refiere a los patrones de pensamiento, comportamiento y emoción que son característicos de una persona y que tienden a persistir a lo largo del tiempo y en diferentes situaciones.
Estos aspectos de la mente humana, incluida la identidad y la personalidad, son el resultado de una compleja interacción entre factores biológicos, como la genética y la actividad cerebral, y factores ambientales, como la crianza, las experiencias de vida y la cultura. Si bien algunos aspectos de la identidad y la personalidad pueden ser relativamente estables, también pueden cambiar a lo largo del tiempo en respuesta a nuevas experiencias y circunstancias de la vida.
El modelo de enseñanza-aprendizaje en Occidente ha evolucionado significativamente en los últimos dos milenios. En la antigüedad clásica (Grecia y Roma) el enfoque educativo estaba centrado en la retórica, la filosofía, la música y la gimnasia. Platón fundó la Academia, que enfatizaba la búsqueda del conocimiento y la formación de la mente. Aristóteles, discípulo de Platón, estableció un enfoque más empírico y práctico del aprendizaje. La educación estaba reservada principalmente para la élite masculina.
En la Edad Media la educación estaba dominada por la iglesia, con un enfoque en la teología y la filosofía escolástica. Las universidades comenzaron a surgir, con un énfasis en el estudio de las artes liberales y las ciencias. La educación estaba fuertemente vinculada al cristianismo y la formación del clero.
En el Renacimiento surgió un renovado interés en el humanismo, que enfatizaba el estudio de las humanidades, la literatura y las artes, se fomentaba un enfoque más crítico y racional hacia el conocimiento. La invención de la imprenta permitió una difusión más amplia del conocimiento y la educación.
La era moderna por su parte, con la Ilustración, surgió un énfasis en la razón, la ciencia y el empirismo, se desarrollaron sistemas educativos más formales y sistemáticos, con la creación de escuelas públicas y universidades accesibles para una gama más amplia de personas. Surgieron diferentes enfoques pedagógicos, como el conductismo, el cognitivismo y el constructivismo, que influyeron en la teoría y la práctica educativa.
En el caso de la era contemporánea se ha producido una mayor diversificación de enfoques educativos, con un énfasis creciente en la personalización del aprendizaje y la tecnología educativa. Se han promovido enfoques más inclusivos y equitativos para la educación, reconociendo la importancia del acceso universal a la educación de calidad. La globalización ha llevado a una mayor interconexión entre los sistemas educativos de diferentes países y culturas.
El modelo de enseñanza-aprendizaje en Occidente ha experimentado una evolución significativa a lo largo de los últimos dos milenios, reflejando cambios en las creencias, los valores y las prioridades culturales a lo largo del tiempo.
El cambio del paradigma de aprendizaje derivado de la privacidad profunda implica una serie de implicaciones significativas para las personas en su capacidad de percibir su entorno, crecer, aprender y madurar de manera modular y adaptable.
En primer lugar, este cambio desafía a las personas a ser más conscientes y críticas sobre cómo interactúan con el mundo digital que las rodea. Les brinda la oportunidad de comprender en profundidad cómo sus acciones en línea impactan su privacidad personal y colectiva, y les permite tomar decisiones informadas sobre cómo proteger sus datos en un entorno cada vez más conectado.
Además, este nuevo paradigma fomenta el desarrollo de habilidades de gestión de la privacidad, lo que permite a las personas adaptarse y ajustar sus configuraciones de privacidad según sus necesidades y preferencias individuales. Esto les proporciona un mayor sentido de control sobre su información personal y promueve una mayor autonomía en su relación con la tecnología.
El cambio hacia la privacidad profunda también tiene implicaciones en términos de seguridad digital. Al educar a las personas sobre los riesgos asociados con la exposición de datos personales en línea, se fortalece su capacidad para protegerse contra amenazas cibernéticas y salvaguardar su información contra accesos no autorizados.
Además, este nuevo enfoque promueve una mayor conciencia sobre la importancia de la ética digital y el respeto por la privacidad de los demás. Al comprender la naturaleza interconectada de la privacidad en línea, las personas están mejor equipadas para tomar decisiones éticas sobre cómo interactuar y compartir información en entornos digitales, lo que promueve una cultura de respeto mutuo y responsabilidad en línea.
En última instancia, el cambio hacia la privacidad profunda impulsa a las personas a ser más reflexivas y conscientes de su papel en el mundo digital en constante evolución. Les permite cultivar una relación más equilibrada y empoderada con la tecnología, lo que les permite crecer, aprender y madurar de manera más completa en un entorno digital cada vez más complejo y dinámico.
En ese sentido, como parte de la conmemoración del Día del Maestro, el cambio de paradigma generado a partir de la privacidad profunda implica que los maestros deben estar involucrados con nuevos modelos de aprendizaje en los que la motivación del alumnado y, los elementos técnicos para brindar el aprendizaje requieren de un fortalecimiento notorio de capacidades técnicas y humanas que a su vez, permitan hacen una pausa a fin de ser claros en torno al objetivo real que tiene la educación, a fin de que la aspiración constitucional se traduzca en una directriz viva, o, en su caso, los procesos educativos sean congruentes con las necesidades del mercado laboral y que, los elementos aspiracionales sigan siendo parte de una realidad alcanzable, siempre y cuando se sea claro con los objetivos y paradigma que se persigue a través de la educación en los contextos en que el ser humano requiere controlar de manera efectiva sus capacidades. Hasta la próxima.

