A lo lejos suena una campana

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Tres ediciones tiene una compilación que realicé sobre poesías escritas en honor a José María Morelos y Pavón, las tres se hicieron con el apoyo del ayuntamiento de Ecatepec de Morelos, con motivo de la muerte del prócer insurgente; en sus dos primeras se le dio el nombre de Poemas a José María Morelos y Pavón, la tercera, tomó un verso del escritor guatemalteco Otto-Raúl González, quien personalmente me habló del poema que él le había hecho a nuestro héroe, que lleva por título: A lo lejos suena una campana. Este autor falleció en el 2007 —y al paso del tiempo—, cuando se hizo de nueva cuenta la tercera en el año 2010: para obsequiarse en la ceremonia de Ecatepec en la fecha del 22 de diciembre de ese año —día en que fue fusilado en 1815—, recordé la charla con quien fue uno apoyo cariñoso para dedicarme a la carrera de escritor. Maestro que tanto recuerdo siempre. Le puse tal nombre porque habla del momento en que es fusilado, nos recuerda de la tristeza de todo un pueblo, y a la vez expresa, el cariño de un extranjero que tanto amó a México, cito el poema: 1 / A lo lejos suena una campana / arrebatadamente; / sus anillos sonoros / se agrandan y se agrandan por todo el territorio. / Hay los que oyen la campana / y los que no la oyen; / los que se enamoran de su música distante / y los que se esconden, / persignándose, en sus casas. / Pero el pueblo la escucha / porque el bronce recoge / su propia voz sedienta. / 2 / Morelos solidarios / Morelos es de los que engrosan filas con el pueblo, / de los que marchan al filo de los sueños, / de los que estrujan con el pie a las cucarachas, / de los hombres que lucha por la libertad porque / son visionarios, / de los hombres que no se arredran ante las adversidades, / de los que no vacilan cuando está en juego el futuro, / de los que aran en la tierra los contornos / del mapa / de la patria / de la mañana. / 3 / Flor de montaña / Morelos, espada y cicatriz, / flor de montaña, / arcángel con pañuelo en la cabeza, / ceiba tutelar, / tianguis con los brazos abiertos, / volcán de la tierra michoacana, / sangre y perfume de los trópicos heridos, / torrente vivo de la libertad y pólvora, / rayo de claridad omnipresente, águila agraria.

 

Pensemos que la voz es la de un intelectual importante del país de Guatemala, que viene a México y se enamora de nuestros hombres o mujeres más relevantes en nuestra historia. Para Otto-Raúl el haber vivido más de cuarenta años en nuestra patria le fue de escuela para terminar amando a México como propio. El libro que cito es interesante, pues compendio de historia, ya que todo verso es una historia y todo poema lo es más; por ejemplo, la Oda publicada en el Correo Americano del Sur, con fecha de 18 de marzo de 1813, donde se reconoce la presencia de Morelos en toda su excelsitud, cito un fragmento: Pero como la hazaña / tan grandiosa y cumplida / de disparar la saeta destructora / contra tal alimaña / sólo está ceñida / al numen Delio que el oriente dora, /  y a su madre liberta en la propia hora, / e inunda de contento / como el que goza el cocodrilo exento. / Así la acción preclara de extraer arrogancia / del yugo férreo de los europeos / la patria ¡prenda cara! / se debe a la constancia / del bizarro José, cuyos deseos / lo hacen siempre cubrirse de trofeos: / celebremos pues todos / sus ínclitas acciones de mil modos. […] El pueblo americano / de esa pompa se aleja, / y entregando al placer de tus memorias / se embriaga y muy ufano / y exento de la queja / con cánticos recuerda tus victorias; / y quiere trasmitir a las historias, / que corazones leales / son los templos que elige, arcos triunfales. / A ti mi vos dirijo, / invencible Morelos, / del estado finísima columna, / llena de regocijo / en tus gloriosos vuelos, / espera la nación su gran fortuna, / y aguarda que las huestes una a una / como el humo se apaguen. / Ensalzan a Diómedes, / que el dardo clava a Marte; / tu valor es mayor en la campaña / y en industria la excedes; / pues tenido has mucho arte / Para eclipsar los soles de España, / abatiendo su orgullo y feroz saña: / tu fama atruene el orbe / y el Bravo Aquiles a tus pies se encorve…

 

Tres años llevaba batallando, para entonces había pasado El Sitio de Cuautla, que dejó a Félix María Calleja con un ataque de bilis que jamás pudo digerir. Fue el héroe durante 5 años que mantuvo la antorcha de la libertad, y eso sólo, debe hacernos entender que igual que los gestores de nuestra independencia no tenemos palabras, pero sí hechos para demostrarles cuántas cosas aprendimos de ellos, para no serles desleal ni a pesar de haber entregado la vida por el México del que ahora gozamos.

 

En el Correo Americano del Sur, con fecha de 22 de julio de 1813 aparece otro texto dedicado al Siervo de la Nación: Canción / ínclito gran Morelos / tras de cuya bandera / los genios de la guerra / apresurados van. / Tú solo has conseguido / con valerosa mano, / al gachupín tirano / su orgullo dominar. / Tú a Calleja eclipsaste / su fantástica gloria, / que en continúa victoria / se creyó perpetuar. / Cuando del fuerte de Cuautla / te veo, salir triunfante / la línea amenazante / del asedio burlar. / Cuando impávida emprendes / libertar a Huaxuapan, / y al rebelde Chilapan / su traición castigar. / Cuando a Orizaba, llegas / su rendición consumas, / y enseguida desplumas / a Águila en el Palmar. / Cuando de allí siguiendo / a marcha redoblada / tu gloriosa jornada / vas a Oaxaca a entrar. / Entonces me parece / que la guerrera palas, / te saca entre las balas / sobre un carro triunfal. / Y que en él te conduce / con paso presuroso, / al templo majestuoso / de la inmortalidad. / Luego que te presentas / a su augusta asamblea / aplaude y vitorea / tu gloria militar. / Aníbal y Pompeyo, / Alexandro y Cipión, / y aun el gran napoleón / tus laureles, te dan…

 

Era muchos antes de que traicionado cayera en manos de los realistas. Que lo sometieron a juicios en tres diferentes instancias, la política a través de Virrey, la religiosa a través del Alto Clero y la militar a través de sus autoridades del ejército que tanto le odiaban por las derrotas que les infringió. Voces por Morelos, eso es lo que los poetas de su tiempo y de las generaciones posteriores le escribieron, tal y como lo hace Juan A. Mateos en la revista de El pájaro verde de fecha 4 de octubre de 1865, se titula En el monumento del cura Morelos, y dice así: Heme aquí bardo proscrito, / Ante tu gloria inmortal, / Reclinado al pedestal / Donde está tu nombre escrito. / Las piedras resonaron / Los cascos de tus corceles, / Para heredar tus laureles / Tu augusta forma tomaron. / Las rocas do se asentase / El altar y la tribuna, / En un siglo de fortuna / da al monumento por base. / Hoy con respeto profundo / Te laza una estatua la historia, / Mezquina para tu gloria, / Pero eterna para el mundo. / ¡Oh! Cuán grande te contemplo / Al rayo de tu creencia, Proclamar la independencia / Bajo el artesón del templo. / Del Evangelio a la tea / Que derrama eterna luz / Postrado frente a una cruz / Llegó a tu mente la idea. / Ya la sonora campana / No dará un eco insensato / Será un toque de arrebato / Al despertarse mañana… sólo un fragmento del recuerdo de un hombre excepcional que pasó por un país conquistado, para con su presencia llevarlo a la liberación, pues si bien faltaron 6 años más para lograr la Victoria, ésta no debería de serle negada a los pueblos originarios de un continente dueño de bellezas naturales, de riquezas sin medida, de humanidad que de la macrovisión de la vida fundó culturas tan grandes como la olmeca, tolteca, azteca o maya en nuestra patria y más allá de los incas en el gran Perú. Cierro esta corta presencia de los muchos poetas que han escrito a los héroes, con Manuel M. Flores, quien hace un Himno a Morelos, dice así: Coro / Gloria eterna al heroico Morelos / que al luchar contra el bravo español / brillar supo, cual brilla en los cielos, / entre nubes deshechas de sol. / 1 / ¡A las armas! El sol de la patria / no vea más nuestra triste vergüenza! / es preciso que México venza, / y en el nombre de Dios vencerá! / Esto dijo el valiente caudillo, / y a la lucha lanza sereno, / y en las alas del rayo y el trueno / este grito cruzó: Libertad. Son los poetas quienes escriben la historia de los Héroes.