A veces

Views: 22

A veces la época oscura de nuestra vida se convierte en la vida entera.

En marcha fúnebre van pasando los hubiera que se convirtieron en vacío y luego en culpa hirviente que no termina de hacer erupción.

Por ejemplo, el berrinche por el que dejé la escuela, 

y que sigo pagando hasta el infinitooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo.

La vez que a los 12 me fui de casa, pero qué cuando cayó la noche, el frío y el hambre me hicieron regresar.

Es fácil decir quiero volver a empezar.

Mis muertos tuvieron que hacerlo de cero, 

bueno al final empacaron sólo el espíritu. 

 Dejar el cuerpo, no quiero, no todavía. 

Puedo irme deshaciendo de lo que ya no es mío, pero cómo saberlo.

Cómo saber si esa sensación de sentirme perdida, si ese odio y frustración son míos o me llegaron como un eco de alguien que no soy yo.

Cómo elegir el cesto adecuado de lo que se tira, se dona o se mantiene.

Porque hay que revisar donde se desechan las cosas y sucesos,  cuál es el contenedor correcto para dejar la mesita de noche tan mona, pero que presenció todas las peleas, la televisión que adormecía la tristeza y el rencor.

Las palabras mal dichas defendiendo su derecho a existir.

¿Tú también te preguntas  haciendo a un lado el miedo a la soledad si es necesario conservar el amante nuevo o los vestidos viejos?

¿Si el trabajo de mierda por el que ruegas no ser despedido es algo que conservar y por cuánto tiempo?

¿Si en algún momento dejarás las camisetas desteñidas que según tú te hacen ver más joven?

¿Si enterrar tu necedad por tener la razón siempre, será el camino de luz que podrá salvarte de tu miseria?

También está, ser leal al tatuaje con la palabra Pirata, que me ha costado enredar los caminos y esconder un ojo para no mirar atrás y es que a veces las maldiciones son autoimpuesta.

Uff y también toca auditar los momentos que me han hecho sentir segura y aferrarme a ellos.

Porque aunque el clavo esté infecto, sigue siendo un clavo. 

Preguntas cayendo como lluvia atascándose en las respuestas automáticas que programé en mi disco duro.

Acción, reacción, acción, reacción y así toda mi vida adulta perfectamente calibrada para el fracaso.

Pero está mañana desperté con las ganas de  intentarlo.

Voy a decretar, voy a poner un cuadro con mis deseos,

incluso voy colgarme el antiguo escapulario a ver si está vez todo sale bien, 

Por qué y sí está vez tengo éxito?

y sí está es la buena?

Creo que estoy lista para botar todo en el mismo basurero

Lo voy a intentar, ¡a ver este intento cuánto me dura!.