Ahora dos poemas
Sempiterno amor
No hay poema que saque la luz
que resguardas en tus archivos,
esa flama etérea negada a los profanos
y que me concediste la noche
en que la oratoria de mis luciérnagas
dormía sin las luces de tus farolas.
El obsequio que la vida me dio
en el éxtasis de tu galanteo espontáneo,
abre las puertas de tu llegada sempiterna
para quedarse en el florilegio de mi alma,
que no existiría sin la metáfora de tu llegada
y que hoy, por ti, es una tea dorada.
~•~
Rebeldía
No quiero que me recuerdes linda,
quiero que me recuerdes, intensa, penetrante, apasionada.
No quiero que me recuerdes tranquila,
quiero que me recuerdes tempestiva, frenética, desbordante.
No quiero que me recuerdes sumisa,
quiero que me recuerdes, desobediente, rebelde, libre.
No quiero que me recuerdes impecable,
quiero que me recuerdes despeinada,
espontánea, auténtica, sin maquillaje.
No quiero ser silencio y distancia
quiero ser el grito desesperado de tu amor
y el acercamiento de lo que te hace sentir vivo.
No quiero dejar huellas en tu mente,
quiero dejar jirones y cicatrices
indelebles en la carne viva
de la piel de tu alma.
No quiero ser olvidada, postergada, efímera,
quiero ser en tu corazón, imborrable, imperecedera… inolvidable.
~•~

