+ Alfonso Sánchez García, mi querido maestro, Margarita García Luna y Gerardo Novo, ejemplos del deber ser del Cronista (Segunda parte)
La frase:
Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él.
JOHN F. KENNEDY
TOLUCA, LA CRÓNICA Y EL CRONISTA. GÉNESIS Y LEGADO
El primer ejemplo notable que identificamos es el sacerdote Ángel María Garibay Kintana, precursor en el siglo XX de lo que hoy concebiríamos como Cronista de los pueblos indígenas, con base a su trabajo y conocimientos como historiador.
Al estudiar la escuela que deja Ángel María Garibay a lo largo de su vida como lingüista, historiador, sabio, se comprende la necesidad de buscar en la ciudad de Toluca, a quiénes dedicados con seriedad y vocación por la historia y la crónica, dejan huella por su buen hacer, ello es motivo de investigación en institutos superiores de historia del país y en particular, del estado de México.
La palabra Cronista identifica a un personaje dedicado al presente, sin ignorar el pasado, y que siente amor por la historia y los hechos cotidianos de cada lugar. En Toluca se ha contado con excelentes cronistas municipales desde la década de los ochenta del siglo XX; en primer lugar, don Alfonso Sánchez García, destacado director de lo que fue la Dirección de Patrimonio Cultural del Gobierno del Estado de México entre 1985 y 1987 y, después, en el entonces recién creado Instituto Mexiquense de Cultura, de septiembre de 1987 hasta inicios de 1990, además mi querido maestro.
Cronista de Toluca, fue y es ejemplo de cómo se debe estudiar al pueblo, conocer su pasado o registrar su vida cotidiana; sus textos sobre Toluca del chorizo” (verdadera Crónica gastronómica) o San Juan Chiquito / Un Barrio de Toluca, son prueba de ello, conocedor de la cultura popular, escribió la monografía en 1987; aportó orgullo e identidad a los toluqueños en ese tiempo.
Logró que los diferentes gobiernos municipales admiraran y reconocieran la figura del Cronista Municipal, como algo imprescindible en la cultura de Toluca como capital en la entidad.

En ese camino destaca también —al fallecer don Alfonso— la recordada cronista, muy querida por su relevante don de gentes, Margarita García Luna, con sus estudios sobre casas y edificios emblemáticos de Toluca logró una recuperación importante en la defensa de nuestro patrimonio cultural, personajes como ella son inolvidables y necesarios hoy. Tienen su propia crónica, registran su propia historia.
No podemos ignorar el notable trabajo del historiador José Luis Alanís Boyso, a quien se le debe de reconocer su labor para publicar las 24 monografías delegacionales del municipio, así como sus investigaciones sobre la integración de cabildos de la ciudad, a pesar de que no era originario de Toluca, sino de Zitácuaro, Michoacán.
El actual Cronista Municipal Gerardo Novo Valencia, es un notable investigador, autor de Ciudad de Toluca / Casa, vestido y sustento; privilegia la labor del cronista, sobre lo cotidiano de la comunidad.
Estos son ejemplos y, al mismo tiempo, la prueba de la trascendencia del magisterio de Ángel María Garibay, saben ellos que el deber del historiador y la obligación del cronista es afrontar sus estudios con la minuciosidad de quien revisa un fino reloj, al que debe componer o buscar su ritmo para que trabaje y dé bien la hora, ni se adelanta, ni se atrasa, lo más cercano al justo medio.
La crónica en el Estado de México es la narración del presente y la revisión del pasado, el reconocimiento, o crítica, a sus personajes y a sus obras, sin olvidar eventos naturales y hechos notables nacionales y/o mundiales –la pandemia es un ejemplo– que afectan la vida de los toluqueños.
Quizá nadie tan grande como don Ángel María Garibay, pero es justo reconocer el esfuerzo de tantos que han dejado un legado en la vida municipal de la entidad; se recuerda que en la década de los ochentas del siglo pasado, a quienes nacen en la entidad, se les nombra con el gentilicio de MEXIQUENSES, denominación que da el entonces secretario de Educación, Cultura y Bienestar Social, Mario Colín Sánchez, quien, a petición del gobernador Alfredo del Mazo González se dedicó a desentrañar cómo es que debería de nombrarse a los nativos del Estado de México. Fuera de la entidad, los políticos y ciudadanos no sabían cómo hacerlo.
La vocación de don Mario le llevó, a principios de 1982, a buscar entre sus amigos dedicados a la historia y al periodismo, para conformar una organización de intelectuales que recuperara la historia de localidades y municipios.
Esta es la función del cronista: pergeñar en el pasado y en el presente, para encontrar datos, hechos, y todo aquello, que en el tiempo queda suspendido y sujeto a interpretaciones especulativas y que hay que decantar para llegar a la verdad.
El nombre de mexiquenses, en esos años de 1981 a 1987, hacía reflexionar, pues antes hubo otras propuestas para designar el gentilicio: mexicas, tomada de la palabra náhuatl, por lo que debe de pronunciarse como: che, la X en náhuatl se pronuncia así. De esta forma debe decirse —según estudiosos— mechicas o mechica
Labor difícil es la de los cronistas, pues sólo revisar el tema de la X en el náhuatl, que suena como che, hace preguntar ¿por qué náhuatl?, ¿y por qué no la palabra matlatzinca que es cultura originaria de la actual Toluca?; que es un asentamiento poblado por matlatzincas en el centro y al norte por otomíes.

EL PASEO TOLLOCAN
Por eso, el cronista debe indagar por qué el nombramiento de Toluca cambia al construirse Paseo Tollocan, con lo que lo pronunciábamos como Tollocan y no Tolocan, como indica su toponimia, con una sola L.
Desconocer de dónde vienen palabras y hechos de la historia, hace que se cometan errores, como sucedió al poner el nombre del principal corredor urbano de la ciudad, mismo que fuera construido en la década de los setenta.
Alguien, desconocedor de la Crónica y la historia, le puso Tollocan sin saber que Toluca viene de la palabra Tolo, dios indígena que da nombre a la ciudad. Al paso de las décadas, por fortuna, se arregló ese estropicio para nombrarle como es en la actualidad Tolocan.
No es fácil indagar en el pasado. La ignorancia se paga caro y se cometen errores cuando no se cuenta con especialistas que por vocación sean apasionados por conocer el pasado. ¿De dónde venimos? y ¿hacia dónde posiblemente caminamos? ¿Qué nos condiciona y qué nos determina? El cronista, de los cuales el Estado de México cuenta por docenas, para fortuna, lleva a cabo una tarea que es ejemplo a nivel nacional.
La Asociación Mexiquense de Cronistas Municipales (AMECROM) que nace a fines del mes de enero de 1986, tiene antecedentes y es el resultado de una vocación por la crónica de ciudades; en este caso el funcionario estatal Mario Colín Sánchez propuso fundar la Sociedad Mexiquense de Cronistas (SMC) en el año de 1982.
Fue él, quien, en aquel tiempo, nombró a 14 estudiosos que se dedicaban a la historia y a la crónica, algunos con origen en el mundo del periodismo o en la investigación, por lo que pertenecen a recintos históricos o de academia en áreas históricas. La organización naciente se integró por cronistas admirables como: Ricardo Poery Cervantes, Alberto Fragoso Castañeda, Ignacio González Polo, Isaac Velázquez Morales, Jesús Imof Cabrera, Alfredo Borboa Reyes, José Luis Alanís Boyso, Pedro Gutiérrez Arzaluz, Margarita Minaguz, Jesús García Bernal, Eugenio Alonso Martínez, Ema Contreras Alquisiras, María Eugenia Alonso Chombo, Emiliano Pérez Cruz y Marisol Arias Flores, entre otros.
Esta experiencia fue la génesis para que el 28 de enero de 1986, en Ixtapan de la Sal, se fundara la Asociación Mexiquense de Cronistas Municipales (AMECROM). Toda una lección para el país, y no sólo en tierra mexiquense.
De esta acción surgió la idea de nombrar, en la Ciudad de México. a cronistas delegacionales, con destacados y reconocidos personajes como Guillermo Tovar y de Teresa, o el conocido de manera popular como Cronista de la Ciudad, Carlos Monsiváis, quien alguna ocasión expresó conocer lo que sucede en la capital del país, pero puntualizó que era imposible de conocer todo sobre la capital del país. (Continuará)


