AMOR X LA NATURALEZA

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El 14 de febrero de este 2023 resulta la excusa perfecta para reafirmar el amor hacia nuestra pareja y amistades y qué mejor manera de hacerlo contribuyendo a la economía local, sin dañar el medio ambiente y por supuesto sin caer en el típico consumismo que suele caracterizar este día. En vísperas de estos días es un gran recordatorio para vivir no solo un San Valentín sustentable si no vivir en profundo amor por la naturaleza.

Estimado lector, es bien sabido que, en celebraciones de todo tipo, la publicidad nos lleva a querer adquirir cualquier producto que se vea bonito o que esté de moda, sin importar los altos precios que conlleve o su corto periodo de vida. El 14 de febrero es precisamente una de estas fechas que incitan a caer en estos comportamientos consumistas bajo la premisa de demostrar amor a través de objetos materiales. La verdad es que las nuevas generaciones están confundidas acerca de lo que es el amor y esta sumergido bajo un contenido mediático y digital.

La sustentabilidad, por otro lado, es sinónimo de equilibrio, cuyo fin principal es la prosperidad. En otras palabras y aplicado a este contexto, se trata de emprender hábitos responsables y formas más apegadas al detalle, la creatividad, la imaginación, así como realizar compras inteligentes, satisfactorias y que beneficien la interacción personal y evidentemente nuestra relación con la naturaleza.

Si bien el amor tiene infinidad de manifestaciones, la primera de ellas y la más vital es amarse a uno mismo posteriormente y en un sentido más ecológico es el amor a la naturaleza; amar el medio ambiente que nos rodea, los animales, las plantas, todos los seres vivos. No debemos pasar por alto este tipo de amor ya que definitivamente es un amor que salva y restaura.

La naturaleza nos ofrece todo, es una manifestación de Dios, es la obra de Dios. Estar conectado con la naturaleza nos ofrece multitud de beneficios, la luz, el sol, el aire puro, las corrientes de energía, la serenidad, la contemplación de las bellezas que encierran sus paisajes, sus formas, la vida que encierra por doquier. Es todo un esplendor, es una obra perfecta, que se nos ha dado para nuestro disfrute y bienestar, y, por consiguiente, hemos de aprender a experimentarla, y debemos tenerle todo el respeto, por su grandiosidad, por su generosidad. Por todos los bienes que nos concede debemos amarla, cuidarla y preservarla.

La naturaleza es inagotablemente sostenible si cuidamos de ella. Es nuestra responsabilidad universal pasar una tierra sana a nuestras generaciones. El amor es más que un sentimiento, es una decisión, una actitud, una forma de vivir, el amor no se limita, es algo más grande y conceptual, en donde prevalece la verdad, la paciencia, la fidelidad y la responsabilidad.

Finalmente, el buen hombre es el amigo de todos los seres vivos, debemos de mantener el amor hacia la naturaleza, porque es la verdadera forma de entender el arte, la expresión, la vida misma.  Comprendamos que la naturaleza no es un lujo, sino una necesidad del espíritu humano, tan vital como el agua y sobre todo que en la naturaleza está la preservación del mundo.

¡ Feliz mes del amor!