AMOR Y FE, HACE SOPORTAR A LOS PEREGRINOS EL DURO CIERZO INVERNAL

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Con una sorpresiva baja de temperatura luego de varios días con temperaturas arriba de los 25 grados en la ciudad de Toluca, la mañana del lunes 23 de febrero, salieron miles de peregrinos a la Basílica de Guadalupe, algunos lo hicieron por tradición, sin embargo la mayoría lo hace “por el amor y la fe que los mantiene vivos”.

Alexander Tornel, quien es habitante del municipio de Calimaya, participó por décima ocasión en la peregrinación, junto a su familia salió desde muy temprano por la mañana para alcanzar la misa que se celebra en punto de las 6:00 horas en la Catedral, para después prepararse y salir hasta el municipio de Ocoyoacac, sitio en el que se realiza la primera parada.

“Nos levantamos a las 3 de la mañana, porque necesitamos preparar nuestras mochilas que llevan botellas de agua, una que otra cosa de comida que nos mantiene con energía como barras de chocolate, de avena o incluso dulces y también llevamos un botiquín por si alguno se empieza a sentir mal durante el camino”, resaltó con un sombrero en la mano.

Él junto con sus cuatro hijos, su esposa, sus hermanos y sus sobrinos, caminarán más de 20 horas para poder llegar a adorar el rostro de la Virgen de Guadalupe el día miércoles por la tarde.

La fiesta que rodea la salida de los peregrinos, irrumpe con la preocupación de algunos habitantes del Valle de Toluca, que por motivos de la captura de “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, decidieron evitar salir a las calles, sin embargo un grupo de chinelos que acompañaron al municipio de San Mateo Atenco, resaltaron que “estamos vivos, debemos darle gracias a la Virgen que nuestras familias están bien pero también debemos de pedirle mucho por nuestro país, que lo proteja, ella nunca nos deja, no debemos olvidarlo, por eso bailamos y cantamos”, dijeron al ritmo de una banda que amenizaba el recorrido.

Entre niños, niñas, adultos, jóvenes y uno que otro Juan Diego, el amor por la guadalupana abrazó cada rincón de la ciudad, pues aún por la tarde los últimos peregrinos salieron de la ciudad.

“Nos espera un largo camino, nunca pensamos que puede ser pesado o que nos vamos a cansar, mejor pensamos en que le estamos agradeciendo mucho a la virgencita que tanto nos da y nos cuida, ahora con toda la violencia que pasa en el mundo, necesitamos más de la oración”, compartió Carmen, quien participa con sus hijas y su esposo desde hace 15 años.